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Rafael Urdaneta constituye una figura central de la Guerra de Independencia de Venezuela y Nueva Granada y luego de la Gran Colombia. Nacido el 24 de octubre de 1788 en el sector La Cañada en las adyacencias del Maracaibo colonial, este adalid resaltó por su valor personal y habilidad para dirigir tropas en combates, así como por una honestidad espartana en el manejo de fondos públicos, Urdaneta además conquistó un lugar en la historia por su lealtad para con el Libertador Simón Bolívar en momentos en que otros próceres le daban la espalda. Y después de 1830, el héroe marabino se distinguió como reivindicador de la memoria del Padre de la Patria.

 

En El Yagual

 

Habiendo intervenido en campañas de Nueva Granada entre 1811 y 1812 bajo la jefatura de Antonio Baraya, Urdaneta estuvo en Niquitao, Los Taguanes y Bárbula en 1813. Este año recibió el grado de General de Brigada. En 1814 resistirá a Sebastián de La Calzada en los sitios de San Carlos y Valencia, salvando las fuerzas a su mando en estratégica retirada hacia Nueva Granada. En 1815, en Bogotá, es ascendido a General de División. Al año siguiente se le ve combatir al lado de José Antonio Páez en El Yagual. En 1818 recibió herida en la batalla de Semén. Su gestión será decisiva en 1821 en el pronunciamiento de Maracaibo a favor de la Independencia. Al año siguiente ascendió a General en Jefe.

 

Con Bolívar

 

Desde que se conocieron en 1813, cuando Urdaneta fue enviado desde Bogotá -en el cuerpo de jóvenes que Antonio Nariño organizó en apoyo a la Campaña Admirable que organizaba Simón Bolívar en Cúcuta-, el prócer zuliano fue de los mas cercanos colaboradores del Libertador. En comunicación al Congreso neogranadino, el Padre de la Patria se expresó de su lugarteniente como “…digno de recomendación y acreedor de todas las consideraciones del gobierno por el valor e inteligencia con que se distinguió en la acción”.

 

¿Lunares?

 

Con una trayectoria vital ciertamente ejemplar en la defensa del ideal republicano, de Urdaneta se puede decir lo que Galileo del Sol “…sin embargo, tiene manchas”. Hubo cuatro circunstancias poco afortunadas en su vida pública y que se explican en el contexto de una época tumultuosa de pasiones desbordadas tras la victoria contra los españoles en la Guerra de Independencia. Una fue la conducción que hizo el prócer del juicio a los magnicidas del 25 de septiembre de 1828 cuando, de acuerdo a Manuelita Sáenz, Urdaneta era de quienes animaban a Bolívar a aplicar castigos duros, mientras éste era proclive a la magnanimidad. La segunda fue la incomprensión con el Gran Mariscal de Ayacucho, a quien se veía como sucesor del Libertador. La tercera circunstancia se dio en el frustrado proyecto de 1829 de coronar a Bolívar como “rey” de la Gran Colombia que el zuliano animó. Y la cuarta, la deposición de Joaquín Mosquera en 1830, para instalar una breve dictadura, en aras del retorno de un Bolívar ya físicamente invalidado rumbo a Santa Marta.

 

(CO)

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