Los métodos anticonceptivos en la actualidad se cotizan en dólares y pueden costar entre 20 y 100 billetes verdes.

 

“Antes daban eso en los ambulatorios, pero ahora hay que pagar un realero. A mí una bachaquera me estaba pidiendo 100 dólares por el dispositivo“, denuncia Antonio Herrera, hombre que cuida a su esposa usando condones porque no tiene cómo pagar el aparato.

 

Herrera comenta que los pocos dispositivos que hay en el mercado se encuentran en internet, pues las farmacias no los venden. “No hay droguería en la que no haya preguntado por el dispositivo. Ninguna tiene”, lamenta.

 

La escasez de aparatos anticonceptivos obliga a las personas a recurrir al mercado negro. Allí es donde aparecen las páginas en internet, pues son estos portales los que ofrecen anticonceptivos que van desde la “T de cobre” hasta el dispositivo Mirena (aparato que libera la hormona levonorgestrel) y que tiene una efectividad del 99%.

 

Lo que sí aparece en las farmacias, aunque con bastante intermitencia, son las pastillas anticonceptivas; sin embargo, este método no es muy usado, pues la escasez interrumpe el tratamiento de las mujeres.

 

“Si se está tomando una pastilla no se puede cambiar al mes siguiente por otra porque se genera un desorden hormonal y el riesgo de un embarazo está latente, pues el medicamento no hace efecto”, explica la ginecóloga María Soledad.

 

“El pueblo está matando al pueblo porque al comercializar los anticonceptivos lo que estamos haciendo es generar embarazos de alto riesgo”, dice Argenis Montilla un consultado por el equipo reporteril del diario La Prensa.

 

(La Prensa de Lara ) 

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