Este viernes se cumplen diez años del fallecimiento del emblemático hombre de letras uruguayo, Mario Benedetti. Autor de una sólida obra que abarcó la crítica literaria, la poesía, el ensayo, la narrativa y el periodismo, también destacó como actor y humorista en su faceta menos conocida.

 

Además de dejar una prolífica producción literaria que incluyó más de ochenta libros, Benedetti actuó en dos filmes y protagonizó con arte cinematográfico documentales independientes sobre su propia vida.

 

Su primer incursión en el mundo del cine fue en 1966 cuando participó de la coproducción argentino-brasilera «La Ronda de los Dientes Blancos», dirigida por Ricardo Defilippi. Esta película nunca fue estrenada comercialmente y hoy es considerada una pieza de culto.

 

En «El Lado Oscuro del Corazón» (1992) Benedetti interpretó como extra a un marinero que lucha por ganarse el amor de una prostituta. En una escena muy recordada por sus seguidores, el escritor uruguayo recita poemas en alemán, incomprensible para la mujer que busca enamorar.

 

Sobre el final de su vida, encarnó su propia biografía en dos producciones documentales: «Mario Benedetti y Otras Sorpresas» (2004) de la italiana Alessandra Mosca presentado por primera vez en Roma; y «Palabras Verdaderas» (2006) del cineasta uruguayo Ricardo Casas.

 

En 2010, en el 90 aniversario de su nacimiento, el Centro de Arte Moderno de España se dio la tarea de hurgar entre la extensa obra periodística de Benedetti a la búsqueda de sus crónicas satíricas donde desplegaba sus dotes humorísticos.

 

Bajo el título de «Sálvese Quien Pueda y Otras Crónicas Humorísticas», se recogieron nueve artículos publicados por el uruguayo entre los años 50 y 60 bajo el seudónimo de Damocles, en el periódico Marcha y la revista Peloduro.

 

“Europa y esta aldea”, “Gracia y desgracia del toreo”, “El hinchismo nacional”, “Una carta de amor”, “Happy birthday” e “Introducción a la infancia”, son algunos de los títulos compilados para conocer esta faceta poco explorada de una de las voces hispanoamericanas más universales.

 

“El ser humano, cuando viene al mundo, no es precisamente una ricura. Las madres lo encuentran parecido a las tías, los primos, al abuelo, pero todo recién nacido a lo único que se parece es a una remolacha con pelo. La única excepción que conozco, soy yo mismo, que, según testimonian las afligidas fotos del álbum familiar, parecía en los primeros días una remolacha pero sin pelo”, reza uno de estos textos.

 

(teleSUR)