Las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos y sus aliados producen cada día nuevas calamidades. Y ante cada nueva calamidad surge a “oportunidad de negocios”, en el sentido deshonesto de esta expresión. Por ejemplo, los problemas de abastecimiento de gasolina que se han presentado en los últimos días han dado origen a los bachaqueros en dólares del combustible.

 

En varios estados del país ha aflorado este fenómeno en el que intervienen particulares con un peculiar sentido de la oportunidad y funcionarios civiles, policiales y militares que deberían estar velando por el orden en la distribución del producto, pero que han optado por obtener lucro a expensas de la necesidad de otros ciudadanos.

 

Como se ha vuelto habitual en los últimos tiempos, ya ni siquiera se guardan las apariencias. En sus diversas modalidades, el negocio de la reventa en divisas de la gasolina es totalmente descarado.

 

Una de las modalidades se practica directamente en las estaciones de servicio. Los automovilistas esperan en larguísimas colas, a veces de un día para otro, como en tiempos del paro petrolero, mientras los que están dispuestos a pagar en dólares se conectan con los policías o guardias nacionales, quienes les permiten pasar a la llamada “cola VIP” y cargar su tanque. Para los que siguen esperando en la cola normal está permitido molestarse, pero quien se pase de molestia ya sabe a qué atenerse.

 

Algunos de los que usan este mecanismo lo hacen porque necesitan el combustible y no pueden pasar tanto tiempo en la cola. Pero otros lo han convertido, a su vez, en una fuente de ingresos, así que hacen la “cola VIP” varias veces para meterse en el negocio de la reventa. La figura de los pimpineros, que antes era exclusiva de las localidades limítrofes, se está tornando parte del paisaje en zonas lejanas de las fronteras.

 

La segunda modalidad es la del descaro 2.0. En las redes sociales aparecen “publicidades” sobre la recarga de combustible. Los “ofertones” han estado rondando los diez dólares por 50 litros. Con el espíritu emprendedor a millón, algunos ofrecen el servicio especial para quien se haya quedado varado, con un comprensible recargo.

 

En esta nueva modalidad de bachaquerismo es una operación comercial fabulosa, si se toma en cuenta que la gasolina en Venezuela es literalmente regalada. Revenderla en dólares es el sueño de cualquier capitalista: un negocio de costo cero, precio inflado y demanda obligada. Incluso para quienes la compran en dólares es un guiso sustancioso porque en cada operación pueden duplicar su “inversión” en moneda dura.

 

Las denuncias provienen de diferentes estados. Dolorosamente, entre los más afectados se encuentran varios de los principales productores de petróleo y refinadores de gasolina, como Zulia, Anzoátegui y Falcón. En todas ellas se indica que existe una evidente complicidad de funcionarios policiales y militares que actúan con absoluta impunidad, a la vista de todos.

 

Las largas colas en las estaciones de servicio son el producto de algunas fallas en la producción de gasolina, causadas por el bloqueo la importación de ciertos componentes que no tienen sustitutos nacionales. Asimismo, son consecuencia de las compras nerviosas que esta misma situación ha generado, catalizadas por la guerra psicológica desplegada por sectores opositores y medios de la derecha.

 

(LaIguana.TV)

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