El medio de comunicación estadounidense Axios confirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está «profundamente frustrado de que la oposición venezolana no haya podido derrocar a Maduro».

 

«Trump ha tenido buenas razones para sentirse frustrado, dijeron funcionarios actuales y anteriores», cita Axios, que además explica que la frustración de Trump viene de los fracasos continuados de la oposición a «más de 3 meses después de un levantamiento fallido, y más de 6 meses después de que Trump lideró al mundo en reconocer a Juan Guaidó como el líder legítimo de Venezuela».

 

Agrega el medio estadounidense en un articulo titulado «Cucharada: dentro de la obsesión del bloqueo naval de Trump» y que devela el plan del presidente estadounidense de ejecutar un bloqueo naval a Venezuela para no dejar que entren ningún tipo de insumos al país, enfatizó que el Pentágono no tomó en serio esa propuesta por no ser «muy práctica».

 

Sin embargo, Trump dijo que sí «lo está pensando» a un periodista que le preguntó sobre esa posibilidad.

 

Una de las fuentes anónimas de Axios acotó que para que se diera tal bloqueo se necesitarían más recursos de lo que la Armada puede aportar.

 

La propuesta del mandatario norteamericano sería desplegar buques de la Armada a lo largo del litoral venezolano para impedir la entrada de productos a ese país, esto sería porque «Trump no tiene interés en enviar tropas terrestres estadounidenses a Venezuela».

 

A pesar del fracaso continuado de la oposición, los «altos funcionarios de la administración» citados por Axios confirmaron que Trump les ha dicho que «sigan acumulando presión sobre Maduro y que busquen formas creativas para ayudar a Guaidó a sacar a Maduro del poder».

 

Asaltar el poder en Venezuela: La obsesión de Trump

 

Desde enero de 2019, cuando el jefe de Estado, Nicolás Maduro, asumió el periodo presidencial 2019-2025, Estados Unidos apuró su estrategia de crear un Estado paralelo en Venezuela con Juan Guaidó como ficha principal de ese plan, que buscar usurpar el poder político para que quede bajo el control de Washington.

 

El 23 de enero el diputado de la Asamblea Nacional en desacato Juan Guaidó se autoproclamó «presidente encargado» del país e inmediatamente fue reconocido por la administración Trump.

 

El plan sedicioso contra Venezuela se recrudeció el 23 de febrero, un mes después de autoproclamarse Guaidó como supuesto «presidente», cuando grupos irregulares, apoyados por la Policía, el Ejército y el Gobierno colombiano, intentaron invadir a Venezuela desde la frontera de la ciudad colombiana de Cúcuta, un hecho que finalmente logró ser controlado por la Fuerza Armada venezolana.

 

El 30 de abril pasado, Guadó también fue parte junto a varios miembros del grupo extremista Voluntad Popular, de un intento fracasado de Golpe de Estado que terminó sin éxito y con focos de violencia en el sector Altamira de la Gran Caracas.

 

Luego, la inteligencia venezolana frustró un plan de golpe de Estado que tenía previsto ejecutarse entre el 23 y el 24 de junio. El plan incluía asesinar al mandatario Nicolás Maduro, a su esposa Cilia Flores y al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello.

 

Además, tenían previsto secuestrar al protector del estado Táchira, Freddy Bernal, al director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Gustavo González López, y al ministro de Interior Justicia y Paz, Néstor Reverol.

 

La mayoría de los implicados en ese fallido golpe fueron capturados.

 

A esta lista de acontecimientos se debe incluir el robo y secuestro de los bienes venezolanos en territorio estadounidense, valorados por más de 30 mil millones de dólares y que pertenecen a Petróleos de Venezuela y su refinería Citgo.

 

(LaIguana.TV)

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