El dirigente político, militar retirado y docente William Izarra estima que la Revolución Bolivariana tiene herramientas para seguir dando la batalla en contra de los poderes mundiales que la adversan porque cuenta con el liderazgo, la organización y los aliados para esa tarea.

 

Sin embargo, advirtió que, de acuerdo con su percepción, la mayoría del pueblo revolucionario está en desacuerdo con la forma flexible como se ha tratado a la oposición antipatria y proestadounidense, empezando por el autoproclamado Juan Guaidó.

 

Izarra hizo estas consideraciones en una entrevista con LaIguana.TV

 

-¿Tenemos el liderazgo y la organización necesarias para vencer el bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos?

 

-Hasta el día de hoy, Venezuela posee un liderazgo (un líder y sus factores de alianza para la conducción y toma de decisiones) que ha tenido la capacidad de derrotar al imperialismo que representa EEUU. Hugo Chávez delegó el acto de dirigir la Revolución, la República y al pueblo en el presidente Nicolás Maduro, y este, recibiendo el encargo de Chávez, ha sabido consolidar un liderazgo en un escenario muy crítico y difícil de guerra no convencional, híbrida y multifactorial, empleando sus propios métodos, intuición y conocimientos. He ahí un líder que ha sabido pelear contra el poder del mundo que adversa a la Revolución Bolivariana.

 

En cuanto a la organización: la que se posee, tal como existe y que se puede verificar en términos concretos, ha respondido al líder y sus políticas. Es posible que, encontrándose otros factores con visiones amplias y perspectivas de metas con más precisión acerca del socialismo bolivariano no incorporados a la dirección de la sociedad, se hubiesen tomados caminos más cortos para llegar al momento de hoy. No obstante lo que no es, no existe en la realidad del escenario. Lo que tenemos es lo que se alcanzó con la estructura a la disposición de líder.

 

Si hasta hoy se ha derrotado al Imperio y se ha contrarrestado a la adversidad que representa la oposición desestabilizadora, antipatria y proestadounidense, estimo que el líder con sus aliados del momento y la experiencia acumulada de guerra, resistencia y adversidad ilimitada, continuará derrotando las medidas coercitivas que el mundo globalizado del capitalismo salvaje seguirá implantando contra el nuevo modo de vida que desea construir la Revolución Bolivariana.

 

-El pueblo parece estar en el momento de efervescencia en el que reclama acciones contundentes contra los opositores que aparecen como aliados del enemigo externo. ¿Coincide con esa percepción? ¿Qué cree que debe hacer el gobierno y los otros poderes en ese sentido?

 

-Percibo que la comunidad nacional revolucionaria, el pueblo rebelde, no está de acuerdo con la flexibilidad con que se ha tratado a la oposición desestabilizadora, antipatria y proestadounidense. Sin desacatar las líneas que emite el líder de la Revolución Bolivariana, la mayoría del colectivo revolucionario demanda la prisión inmediata del individuo autoproclamado que representa la referencia de la oposición. Junto con la privativa de libertad de ese individuo, hay que gestionar de manera concreta y con determinación la extradición de los principales voceros que se unen a EEUU para bloquear, coaccionar y formar la fuerza multinacional que invada a Venezuela.

 

El pueblo revolucionario apoya, respalda y aúpa al gobierno y su presidente; no obstante, clama por la justicia que no se le ha aplicado a los cabecillas de la conspiración. Estoy seguro que el pueblo revolucionario entiende lo que significa la espera estratégica y la calma en las operaciones tácticas, debido a las amenazas de invasión que quiere el Comando Sur y que mantiene como opción Donald Trump. Sin embargo, aparece en el escenario político de la revolución, la moral del luchador revolucionario. En la medida que transcurre el tiempo, y se deja impunemente a que los cabecillas hagan lo que su irracionalidad les demande hacer de manera discrecional, en esa medida se va incrementando la exigencia del pueblo revolucionario de mantener un elevado nivel de su moral nutrido por la aplicación de justicia. La moral genera ímpetu de lucha y satisfactorios estadios de disposición anímica para aceptar las decisiones del líder. Pero, con baja moral como consecuencia de la tolerancia de la impunidad del adversario, el revolucionario alcanza niveles de decepción y frustración que le limitan su ímpetu y creencias en las decisiones que tome el líder.

 

Si estas variables las llevamos a un gráfico de coordenadas y por un lado elaboramos la curva de la “espera estratégica (no tocar al autoproclamado por la amenaza de invasión)” y por el otro, creamos la curva de “expectativas por la aplicación de justicia (privativa de libertad para el autoproclamado)”, se verá como se acercan ambas curvas hasta tocarse y cruzarse. Ese cruce de curvas hace aparecer el punto crítico (PC), el que se genera como consecuencia del descenso de los valores que se la ha venido dando a la espera estratégica y el ascenso de los valores del índice que mide la necesidad de justicia. Cuando aparece el PC pueden darse varios hechos en el escenario, entre ellos, el más significativo es la pérdida de confianza en el líder del gobierno y proceso revolucionario.

 

-¿Quedó cancelada la vía del diálogo con la oposición o todavía puede reanudarse?

 

-El diálogo siempre estará presente en la estrategia de quien lidera el proceso revolucionario, para mantener la estabilidad de la República e integridad de la Patria. El presidente Nicolás Maduro ha sabido pulsar el ambiente de confrontación que se da en el escenario político. Asumo que él, está convencido que esa alternativa de estabilidad no se abandona nunca. Podrán aparecer momentos agudos y muy críticos gestados por la oposición, pero aún así, estoy seguro, el presidente Maduro no descartará el diálogo.

 

Hay varios factores que crean un ambiente propicio para el diálogo: la disposición del gobierno del presidente Nicolás Maduro, las limitaciones y confrontaciones internas de la oposición (radicales, moderados y veletas) y las demandas internacionales de buena voluntad (países neutrales y aliados). Aún con la irracionalidad de los que exigen la invasión, el diálogo no es descartable. No obstante, esta opción latente y viable no impedirá que se busque materializar la justicia para privar de libertad a los cabecillas de la conspiración que demandan la invasión, comenzando por el autoproclamado y los voceros huidos del país e instalados en los países con gobiernos adversos a la Revolución Bolivariana.

 

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

 

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