Earlene Peterson ha solicitado una audiencia con el presidente de EEUU, Donald Trump, para que ayude a cambiar la sentencia de un supremacista blanco, quien participó en el asesinato de la familia de su hija en 1996. Daniel Lee fue declarado culpable por un jurado hace 20 años y a principios de este diciembre su sentencia de pena capital debe ser ejecutada.

 

No obstante, la mujer, de 80 años, cree que acabar con la vida del asesino de sus seres queridos «no es la respuesta». «Es una salida fácil. Debería tener que vivir con esto. Como yo lo hice», ha declarado Peterson a The New York Times.

 

La señora Peterson no está sola en su intención: otra de sus hijas, Kimma Gurel, y otra de sus nietas, Monica Veillette, ya durante años han solicitado a varios funcionarios que cambien la sentencia de Lee. Pero no toda la familia está de acuerdo al respecto. Así, Scott, el hijo del cabeza de familia asesinado, William Mueller, dice que «realmente» no le «importa si matan o no» a Lee.

 

¿Sentencia justa?

 

Entre las personas que han expresado sus dudas acerca de que la sentencia de Lee a lo largo de estos años estaba el fiscal principal en el juicio, el ex fiscal adjunto de EEUU, Dan Stripling, quien escribió en una carta en el 2014 a Eric H. Holder Jr. —entonces fiscal general— que aunque creía en la pena capital, estaba preocupado por la aleatoriedad de su imposición. La sentencia de muerte a Lee, escribió, «ilustra perfectamente esta inexplicable aleatoriedad».

 

La inquietud, en mayor parte, gira en torno a la sentencia del otro supremacista involucrado en el asesinato de 1996, Chevie Kehoe, a quien el juez describió como «el cabecilla» del crimen y quien fue criado por su familia en una «religión supremacista blanca».

 

Antes de cometer el crimen en cuestión Kehoe estaba viajando por el condado, reclutando para su causa y cometiendo otro tipo de delitos, como robos, amenazas violentas y tiroteos con la Policía. Supuestamente había robado la casa de los Mueller en busca de armas una vez antes de cometer del asesinato y llevó a Lee a por más.

 

Según el testimonio de la madre y el hermano de Kehoe, fue Chevie quien mató a Sarah, de 8 años, porque Lee no pudo hacerlo. Kehoe actualmente cumple tres cadenas perpetuas consecutivas por el secuestro, tortura y asesinato de William Mueller y su familia.

 

El asesinato

 

La hija de la señora Peterson, Nancy, fue abandonada por el padre de Sarah y se casó con William Mueller. En enero de 1996, los tres desaparecieron. En junio del mismo año, sus cuerpos fueron encontrados por una pescadora en un pantano. 

 

Los asesinos secuestraron a las víctimas de su casa, les pusieron bolsas plásticas en la cabeza, les ataron piedras y las arrojaron al agua.

 

(RT)

Comentarios Facebook