Richard Martínez, el ministro de ecuatoriano de Finanzas que tiene a su país convulsionado por efectos del llamado “paquetazo económico”, es íntimo amigo de Ricardo Hausmann, exministro de Planificación del expresidente Carlos Andrés Pérez, durante su segundo mandato.

 

Haussman, quien en 2008 adquirió la nacionalidad colombiana en un acto público celebrado en el Salón Protocolario de la presidencial Casa de Nariño , en el que asistió el presidente Álvaro Uribe, fue designado por Guaidó como delegado de “su gobierno” ante el Banco Interamericano de Desarrollo, en marzo de este año.

 

Estuvo en el cargo apenas seis meses. El pasado mes de septiembre renunció, a través de una carta que envió no al presidente autoproclamado que lo designó, sino extrañamente al máximo líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, actualmente evadido de la justicia venezolana.

 

El pasado mes de febrero Hausmann escribió un tuiter en el que felicitaba al presidente ecuatoriano, Lenín Moreno; y a su ministro de Hacienda Richad Martínez “por haber concluido las negociaciones con el staff del FMI sobre un programa que suma $10.000 millones (incluye BID y BM). Éxito con las reformas propuestas”.

 

Un mes después cuando Guaidó designó a Hausmann como su delegado ante el BID, Martínez le escribió: Felicitaciones @Ricardo_Hausman estoy seguro de que tu rol como gobernador de Venezuela ante el @el_BID impulsará el desarrollo económico y social de Venezuela. El cambio de un modelo fallido a uno que impulse el crecimiento sostenible es una muestra del liderazgo de @jguaido.

 

Y por supuesto, el voto de Ecuador fue favorable para que el BID reconociera ese mismo mes de marzo al enviado de Guaidó como representante de Venezuela ante el organismo.

 

El agradecimiento no se hizo esperar. Casi de inmediato Hausmann escibió un tuiter donde manifestaba “Mil gracias al gran ministro @RichardM_A por el voto de Ecuador, por su apoyo y su amistad. La recuperación de Venezuela es crucial para acabar con el sufrimiento de los venezolanos y la crisis de refugiados que impacta a toda la región”.

 

La asamblea anual del BID, donde asisten los ministros de Finanzas, presidentes de bancos centrales u otras altas autoridades de los países miembros, estaba prevista para realizarse entre el 28 y el 31 de marzo en la ciudad china de Chengdú, pero China anunció que no le daría visa a Hausmann, pues no lo reconocía como representante de Venezuela.

 

De inmediato saltó Ecuador y se propuso como país sede del evento y, una vez aprobado el cambio de sede, se resolvió que se realizaría en dicho país el 16 de julio.

 

El BID, cuyo presidente es el colombiano Luis Alberto Moreno, ha sido por el momento la única institución financiera internacional en reconocer a Guaidó y, por supuesto, a un delegado suyo.

 

El comité ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunió en abril de este año para plantear el punto del posible reconocimiento de Juan Guaidó, pero no hubo consenso.

 

El pasado mes de septiembre un comité el Banco Mundial sentenció que “el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela es el único garante de hacer cumplir las leyes y la Constitución del país bolivariano.”, desconociendo e invalidando de esta manera, las designaciones de Guaidó.

 

En la asamblea del BID celebrada en Ecuador Hausmann vendió como la gran panacea el llamado Plan País, un programa neoliberal diseñado por el equipo económico de Guaidó que contempla entre otras cosas, abrir el sector petrolero a la inversión extranjera (privatizaciones) y la reestructuración de la deuda.

 

(LaTabla) 

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