En Ecuador, la represión violenta contra los manifestantes, por parte de las fuerzas de seguridad, ha sido una constante en las protestas contra las medidas y reformas económicas, anunciadas por el mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno.

 

«Más granadas, necesitamos más granadas, ya nos quedan pocas, necesitamos más granadas», es la solicitud de un efectivo ecuatoriano para reprimir a los manifestantes en el sector de La Marín, al centro de Quito, quienes alzan su voz contra el paquetazo impuesto por el presidente de ese país.

 

El “estado de excepción” dictado este jueves por el presidente Lenín Moreno —que hace posible la intervención de las Fuerzas Armadas por 60 días— en su primer día cerró con más de 30 heridos y al menos 300 detenidos.

 

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, afirmó que bajo el estado de excepción los militares y policías actuarán para “restablecer el orden”. Además, esta medida permite al gobierno suspender o limitar derechos, tales como la libre movilidad o imponer la censura previa para la prensa.

 

Jarrín detalló este viernes que a nivel nacional tienen 293 equipos para precautelar el orden público. Asimismo, existen 90 más para responder de forma inmediata. En sintonía, precisó que hay 24.000 efectivos de las Fuerzas Armadas desplegados en todo el país.

 

Las jornadas de protestas, que culminaron de forma violenta, ocurrieron en las inmediaciones de la sede de Gobierno, en el centro histórico de la capital ecuatoriana.

 

Estas manifestaciones contra la quita del subsidio a los combustibles —acordada entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI)— inició con un paro general de transporte. El decreto de excepción caldeó los ánimos de los manifestantes, quienes reforzaron las acciones.

 

(LaIguana.TV)

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