Esta semana trascendió que Estados Unidos abrió una investigación en contra de la exfiscal Luisa Ortega Díaz, por la presunta comisión del delito de extorsión sobre un empresario venezolano, de nombre Carlos Enrique Urbano Fermín. 

 

 

Ortega Díaz, quien se encuentra evadida de la justicia venezolana desde 2017, se defendió de la acusación y la catalogó como “un ataque del chavismo” cuyo objetivo sería detener su “lucha por la libertad de expresión” y que el “burdo montaje” habría sido obra del Fiscal General, Tarek William Saab. 

 

 

En un video difundido a través de su cuenta en Twitter, la exfuncionaria dijo que la parte acusadora –Urbano Fermín– tiene fuertes vínculos con el gobierno venezolano, específicamente con Petróleos de Venezuela, S.A y que su hermano se encuentra detenido en Venezuela “por órdenes” de Saab. 

 

 

“Confío en la justicia norteamericana, pues en Estados Unidos las instituciones sí funcionan. Sin embargo, me sorprende que un caso montado vilmente por Tarek William Saab, como es la supuesta extorsión al ciudadano Carlos Enrique Urbano Fermín, se pueda estar investigando en ese país”, justificó.

 

 

Sin ofrecer prueba alguna al respecto, añadió que la justicia venezolana estaría chantajeando al empresario con la vida de su hermano, para que la acusara ante Estados Unidos de algún delito: “Él está siendo coaccionado por el régimen venezolano. Yo tengo clara información de que el hermano de Carlos Enrique es tratado por el régimen como un rehén, su vida depende de que a mí me vinculen con algún caso criminal”.  

 

 

No obstante, su versión es inconsistente. Sin ir demasiado lejos, lo primero que tendría que explicar es cómo, en un país en el que “las instituciones sí funcionan” y cuyo gobierno es abiertamente hostil al del presidente Nicolás Maduro, se puede montar un caso judicial en su contra, gracias a las maniobras de un alto funcionario venezolano. 

 

 

Por otro lado, Luisa Ortega Díaz demuestra que su discurso en torno a Estados Unidos no está basado en principios honestos, sino en intereses de otra clase. 

 

 

Cuando formaba parte del Gobierno Bolivariano, aseguró durante una intervención televisiva en un medio privado venezolano que con qué moral iba a hablar Estados Unidos de Derechos Humanos “si no hay otro país en el planeta, no hay otro Estado en el planeta, tan violador de los Derechos Humanos” como ellos. 

 

 

(LaIguana.TV)

 

 

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