Associated Press (AP) publicó este sábado un extenso reportaje en el que se detalla la trama tras la conspiración que lideraba el exgeneral Clíver Alcalá Cordones y que pretendía derrocar al presidente Nicolás Maduro, a través de una operación militar relámpago con punto de partida en La Guajira colombiana. 

 

AP reveló que un exboina verde, de nombre Jordan Goudeau, habría jugado un papel central en el entrenamiento para el combate de los 300 paramilitares que Alcalá tenía concentrados en tres campos ubicados en La Guajira, así como en la obtención de fondos y equipos necesarios para poner en marcha la invasión terrestre irregular.  

 

Goudreau, de origen canadiense, tuvo una brillante carrera dentro del Ejército de Estados Unidos, siendo incluso condecorado en tres oportunidades con la Estrella de Bronce «por su valentía» en los conflictos de Irak y Afganistán, en los que sirvió como médico de las Fuerzas Especiales, de acuerdo con cinco fuentes consultadas por la agencia AP. 

 

El hombre de 43 años sirvió en el cuerpo hasta 2016, cuando decidió retirarse. En 2013 se le abrió una investigación por estafa vinculada a estipendios en el orden de los 62 mil dólares aunque, según él, fue cerrada sin que se le imputaran cargos.

 

Posteriormente, se unió a una compañía de seguridad que prestaba servicios en Puerto Rico luego del paso del huracán María y en 2018 fundó su propia compañía, Silvercorp USA, localizada en el estado de la Florida y cuyo propósito sería, de acuerdo con Associated Press, «insertar en las escuelas a agentes antiterroristas disfrazados de maestros».

 

Gracias a poseer una compañía con este perfil, Goudreau llamó la atención de Lester Toledo –uno de los agentes de Juan Guaidó en Estados Unidos– durante un evento de recaudación de fondos y este lo puso en contacto con Clíver Alcalá, quien entonces residía en Bogotá. 

 

En una reunión de dos días celebrada en el JW Marriot de la capital colombiana, asistentes entrevistados por AP aseguraron que una vez el exgeneral venezolano expuso sus planes, Jordan Goudreau ofreció su empresa de seguridad para entrenar al ejército de 300 paramilitares que Alcalá tenía distribuidos en tres campos localizados en el departamento de La Guajira, fronterizo con el estado Zulia. 

 

Adicionalmente, fue el encargado de calcular el presupuesto requerido para ejecutar una operación relámpago –que se estimó en millón y medio de dólares– y aseguró tener contactos con personajes de alto nivel dentro del gobierno de Donald Trump, aunque con el tiempo esto último fue puesto en duda. 

 

Hasta el momento, la investigación periodística no parece haber establecido cuál fue el origen de los fondos conseguidos por Alcalá y Goudreau para su plan, aunque unos primeros indicios apuntan hacia Roen Kraft, un magnate de la industria del queso descrito como «excéntrico», que participó en las reuniones profondos promovidas por Toledo a mediados de 2019 en Miami y Washington D.C.  

 

El millonario admitió haberse reunido con Goudreau en tres ocasiones, pero no el haberle dado dinero. “Nunca le di ningún dinero”, dijo Kraft durante una entrevista hecha por AP a propósito del reportaje aparecido este sábado.

 

El exboinaverde habría retornado a Colombia en compañía de cuatro socios –todos de nacionalidad estadounidense– para llevar a cabo el plan de entrenamiento de los paramilitares liderados por Alcalá e incluso se les vio juntos en los campos. 

 

Combatientes consultados por la agencia aseguraron que si bien ni Alcalá ni Goudreau ofrecían detalles acerca de sus planes, le habrían dicho a algunos soldados «que el dispar ejército cruzaría la frontera en un convoy fuertemente armado y avanzaría contundentemente hasta Caracas en 96 horas» y que «una vez desafiados en combate, los militares de Maduro, privados de alimentos y desmoralizados, se desplomarían como fichas de dominó».

 

Además, el exsoldado del Ejército estadounidense habría contactado a la compañía High-End Defense Solution, propiedad de inmigrantes venezolanos residentes en Florida, para adquirir el material de guerra que pretendía usarse en la operación militar, dijeron a AP dos soldados a con los que Goudreau habría consultado para seleccionar el armamento, aunque a finales del pasado año se distanció de ellos, alegando que eran «espías de Maduro». 

 

Ephraim Mattos, un exSEAL de la Armada de Estados Unidos que preparó a los paramilitares liderados por Alcalá en primeros auxilios, compartió con Associated Press un documento de tres páginas que le facilitaron «voluntarios» de los campos de entrenamiento y en el que se listan los suministros requeridos para una operación militar relámpago de tres semanas, entre los que destacan: «320 fusiles de asalto M4, un lanzacohetes antitanque, botes Zodiac, un millón de dólares en efectivo y gafas de visión nocturna de última generación». Según la agencia, los metadatos del documento indican que este fue creado por Jordan Goudreau el pasado 16 de junio. 

 

Tras la entrega de Alcalá a las autoridades estadounidenses, los paramilitares reclutados para ejecutar la acción armada en contra del gobierno de Nicolás Maduro quedaron a su suerte y se encuentran desperdigados por la geografía colombiana, sin dinero y enfrentando cargos criminales. 

 

«La mayoría de ellos están en bancarrota, enfrentan una investigación de la policía colombiana y se sienten frustrados con Goudreau, a quien culpan de haberlos guiado en la dirección equivocada», asegura el reportaje. 

 

Por su lado, el exboina verde fue contactado por la agencia con ocasión del trabajo periodístico y se negó a la entrevista. En su lugar, remitió una declaración escrita en la que habla a nombre de su compañía y no a título personal y parece estar gozando de libertad plena en los Estados Unidos, pese a su señalamiento en acciones ilegales. 

 

“Silvercorp no puede revelar las identidades de su red de fuentes, activos y asesores debido a la naturaleza de nuestro trabajo”, dice parte del texto citado por AP y remata, de manera más general, asegurando que “nunca confirmaría ni negaría ninguna actividad en ningún ámbito operativo. No debe inferirse nada de esta respuesta”.

 

Según dos excolegas de las fuerzas especiales entrevistados por esta misma fuente, Goudreau «siempre estaba al más alto nivel: un líder de célula con un intelecto superior para manejar fuentes, una puntería sorprendente y devoto luchador de artes marciales mixtas que todavía se cortaba el cabello al ras», mientras que otros con los que interactuó en Estados Unidos y en Colombia, lo describieron como «un patriota amante de la libertad, un mercenario, un guerrero talentoso marcado por la batalla y que intentaba abarcar mucho más de lo que realmente podía hacer».

 

(LaIguana.TV)

 

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