Durante los últimos días, Venezuela ha recibido cuatro buques petroleros iraníes (Fortune, Forest, Petunia y Faxon) para abastecer la demanda interna de combustible y espera otro más. Entre los cinco, se contabiliza un total de 1,53 millones de barriles de gasolina y alquilato.

Durante los últimos días, Venezuela ha recibido cuatro buques petroleros iraníes (Fortune, Forest, Petunia y Faxon) para abastecer la demanda interna de combustible y espera otro más. Entre los cinco, se contabiliza un total de 1,53 millones de barriles de gasolina y alquilato.

 

El miércoles, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que en los próximos días explicará el plan «por fases» que se implementará para retomar progresivamente el abastecimiento de gasolina en el país suramericano, al tiempo que advirtió que «esta gasolina la hemos pagado en dólares» y «hay que cobrarla».

 

Mientras tanto, la mayoría de las gasolineras de Caracas están cerradas. En las pocas estaciones que permanecen operativas, y bajo resguardo militar, se forman colas de carros que sobrepasan el kilómetro, pese a que la venta de combustible es solo para sectores priorizados en medio de la pandemia de coronavirus, es decir, salud, alimentos, seguridad, servicios públicos, transporte y medios de comunicación. Todos recargan de acuerdo al terminal de su placa.

 

Este racionamiento empezó tras decretarse el Estado de Alarma, que se mantiene activo desde el pasado 13 de marzo. No obstante, el Decreto 4.160, de la Gaceta Oficial Extraordinaria 6.519, señala que «los expendios de combustibles y lubricantes» no forman parte de la suspensión de actividades, lo que implica que la situación no está vinculada a la cuarentena nacional.

 

Un compendio de razones

 

Los expertos, de diversas posturas ideológicas, coinciden en torno a los motivos de la escasez. Primero, la caída de la producción petrolera, en vista de que sin producción no puede haber refinación. Segundo, la falta de inversiones en las refinerías nacionales. El tercer aspecto tiene que ver con las sanciones unilaterales de EE.UU. porque el país depende de la importación de componentes, que ahora no puede adquirir debido al bloqueo.

 

El país suramericano posee seis grandes refinerías. El complejo refinador de Paraguaná, constituido por Amuay y Cardón, en el estado Falcon, y San Lorenzo, en Mene Grande, Zulia. Luego, vienen El Palito, en el estado Carabobo, y las refinerías Puerto La Cruz y San Roque, en Anzoátegui, en el oriente del país.

 

«Este parque de refinación ha venido decayendo en cuanto a rendimiento. Estas seis refinerías tienen una capacidad de 1,3 millones de barriles y ahora apenas está refinando 40.000, y eso no alcanza. Solamente el área metropolitana de Caracas consume 35.000 barriles diarios», asegura el economista petrolero, Rafael Quiroz, quien puntualiza que toda Venezuela «necesita unos 195.000 barriles diarios» para sostener el consumo del parque automotor actual.

 

Las refinerías requieren un mantenimiento profundo o lo que en la jerga técnica llaman un parado de planta
 
 

Para Quiroz, estas refinerías, además de mantenimiento, necesitan grandes reparaciones, pues «cargan daños acumulados» de algunos incendios que las aseguradoras internacionales se negaron a indexar. En total, el experto calcula que se amerita una inversión que ronda los 20.000 millones de dólares.

 

Para David Paravisini, ingeniero experto en políticas públicas energéticas, en este panorama también influye el hecho de que Venezuela «regala la gasolina» con unos precios que ni siquiera cubren los gastos de producción, «lo que ha favorecido a los contrabandistas» y perjudicado al Estado.

 

Por otra parte, hay componentes que actualmente no son producidos en el país y tampoco han podido ser importados, como consecuencia de las sanciones estadounidenses. «El caso del metil tert-butil éter, conocido comúnmente por sus siglas MTBE, que sustituyó el Tetraetilo de Plomo, era importado de Citgo, la filial de PDVSA en EE.UU., pero ahora esta empresa es producto de un embargo o congelamiento por parte del gobierno de Donald Trump», explica Vladimir Adrianza,  internacionalista experto en Geopolítica energética y geoeconomía.

 

Citgo fue confiscada ilegalmente por el Gobierno de EE.UU. y entregada al diputado opositor Juan Guaidó, a inicios del año 2019, después que se autoproclamara como «presidente encargado». Según las cifras de desempeño que maneja la Administración de Maduro, en 2018 la empresa reportaba ganancias por más de 600 millones de dólares, y hoy no alcanza los 300 millones. El destino de esos recursos se desconoce.

 

Esto ha desatado fuertes críticas, incluso entre sectores afines a Guaidó, como el empresario Roberto Smith y el economista Francisco Rodríguez, quienes explican que Citgo tiene capacidad para refinar 750.000 barriles, el triple del combustible que necesita el país. Por ese motivo, acusan que la oposición venezolana tampoco desea resolver los problemas de la gente.

 

Por su parte, el gobierno de Maduro denuncia un cuarto aspecto, que tiene que ver con el «bloqueo naval y amedrentamiento» de EE.UU., que «está impidiendo el suministrode los aditivos químicos, insumos y repuestos necesarios para el proceso de producción del combustible».

 

Irregularidades 

 

Hasta el momento, las autoridades han destinado la gasolina a los sectores vitales durante la pandemia, incluyendo la producción y distribución de rubros esenciales para la población. Sin embargo, no faltan quienes han aprovechado para tranzar el combustible de manera ilegal. 

 

En las redes sociales, usuarios han denunciado a personas por sustraer la gasolina de forma ilegal de las estaciones de servicio y revenderla en 1 y 3 dólares por litro. También hay quien cobra por dar un puesto en las largas filas para cargar combustible. En algunos estados, ya se reportan detenidos, tanto militares como civiles. 

 
 

Por ejemplo, el gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, detuvo a tres trabajadores, encargados de una ambulancia, que iban a las estaciones de servicio, surtían el vehículo sanitario y luego revendían el combustible. 

 

Asimismo, algunos venezolanos han sido víctimas de revendedores que comercializan un porcentaje de gasolina mezclada con otros productos.

 

¿Y después de los tanqueros iraníes?

 

Venezuela ya empezó a recibir los tanqueros llenos de gasolina, provenientes de Irán, a pesar de que Washington anunció que tomaría medidas de represalia contra el país persa. No obstante, expertos como Quiroz consideran que el contenido de los buques alcanzará para unos 50 días aproximadamente. «Aunque todo va a depender del manejo cuantitativo en cuanto al suministro», advierte. Los análisis más optimistas calculan unos tres meses.

 

Los expertos alertan que esta solución solo abarca el corto plazo y que se requieren planes más allá de la contingencia. «Hay que activar las plantas en el oriente del país, que actualmente están fuera de funcionamiento y pudieran ser puestas en operación para lograr producir la cantidad necesaria de estos componentes, con miras a producir en Venezuela la gasolina que requiere el mercado interno», consideró Adrianza.

Hay que producir la gasolina que requiere el mercado interno en Venezuela. Pero, para financiar estas operaciones, es necesario dejar de regalar el combustible
 

Entretanto, Paravisini aventura cuál sería el posible precio justo del combustible, según estudios a los que ha tenido acceso: «el costo de un barril de petróleo en condiciones normales, sin guerra y con una buena administración, puede estar en los seis dólares, mientras que el costo de refinería estaría entre dos y tres dólares, por lo que el barril de gasolina podría cotizarse en unos 20 dólares. Considerando que trae 159 litros, eso se traduce en 10 centavos de dólar por litro para el mercado interno».

 

De esta manera, afirma, se cubrirían los costos desde la exploración hasta el despacho. «Es la oportunidad histórica para regular esto», señala, pero agrega que hacerlo ameritaria también una revisión de la escala salarial existente en el país. 

 

Por su parte, Quiroz considera aunque es factible subir los precios, reparar las refinerías y llevarlas a su máxima capacidad, persiste el problema de qué crudo usar para tal fin: «la producción venezolana está en 615.000 barriles diarios, por lo que habría que, como mínimo, duplicarla».

 

(RT)

Bloqueo, escasez de gasolina y nuevos precios: ¿el fin del combustible "más barato del mundo" en Venezuela?

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