La confirmación de que Juan Guaidó está enconchado en la embajada de Francia fue el punto de partida para que Miguel Ángel Pérez Pirela y la audiencia de su programa, Desde donde sea, reflexionaran acerca de un dirigente político que en menos de un año se ha hecho multimillonario en dólares, pero ha perdido todo su capital político y credibilidad.

Asimismo, la emisión del día jueves 4 de junio sirvió para analizar el acuerdo suscrito por el gobierno y la oposición del llamado G-4  (Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular) para la atención del Covid-19, que podría marcar el inicio de consensos sobre temas políticos.

La confirmación de que Juan Guaidó está enconchado en la embajada de Francia fue el punto de partida para que Miguel Ángel Pérez Pirela y la audiencia de su programa, Desde donde sea, reflexionaran acerca de un dirigente político que en menos de un año se ha hecho multimillonario en dólares, pero ha perdido todo su capital político y credibilidad.

Asimismo, la emisión del día jueves 4 de junio sirvió para analizar el acuerdo suscrito por el gobierno y la oposición del llamado G-4  (Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular) para la atención del Covid-19, que podría marcar el inicio de consensos sobre temas políticos.

«Hace ya varios días se venía diciendo que estaba en esa embajada. Hoy lo confirmó el canciller Jorge Arreaza, en una entrevista con la periodista Maripili Hernández.  Hace unos días lo había insinuado el presidente Maduro y entonces Guaidó respondió que él estaba donde siempre, al lado del pueblo. La verdad es que últimamente no lo hemos visto mucho con el pueblo».

Dijo que esa respuesta ambigua ya era como una confirmación, pues Guaidó ha demostrado, desde el principio, ser un político sin palabra, de los que hacen algo y luego dicen que no lo hicieron. Como ejemplos citó la reunión que sostuvo con Diosdado Cabello a principios de 2109 y que llegó al extremo de negar públicamente, cuando se lo preguntó la periodista Patricia Janiot. El segundo caso fue la firma del contrato para la Operación Gedeón. «Él siempre se lava las manos. En un año es multimillonario en dólares, pero perdió toda la credibilidad».

Pérez Pirela señaló que aún está claro el estatus de Guaidó en esa legación diplomática, pero advirtió que, según la Convención de Viena, si se acepta a alguien en una embajada, a partir del momento en que lo aceptan no puede dar más declaraciones políticas. «Eso lo sabe Leopoldo López, que luego del fracaso de aquel golpe de los  plátanos verdes, se fue a refugiar en la embajada de España y dio una especie de rueda de prensa e inmediatamente el Reino de España le jaló las orejas. Después de eso ha lanzado uno que otro tuit, o hablan terceros citándolo, pero ha dejado de dar declaraciones».

Parafraseando a Arreaza, aseguró que el Estado venezolano los considera a ambos personas con cuentas pendientes con la justicia y espera que tanto España como Francia rectifiquen y cumplan con las leyes del Estado receptor y entreguen a los prófugos a la justicia venezolana.

Indicó que ahora Guaidó está enconchado en la embajada de Francia, pero no de forma oficial, sino haciendo el doble juego, pero cualquiera sea el estatus que adquiera allí su presencia, tendría que dejar de dar declaraciones, lo que significaría que «se acabó todavía más de lo que ya está».

Sobre las causas de esta decisión de buscar protección en una embajada, el analista político y filósofo dijo que Guaidó ha hecho demasiadas  fechorías y se siente vulnerable ahora que su jefe,  Donald Trump,  está políticamente peor que él, lo que es mucho decir.

«Tenemos que hablar del embajador de Francia (Romain Nadal), un señor que deja mucho que desear en términos de seriedad diplomática, representando los intereses del Eliseo, sede fundamental del gobierno francés. Está haciendo un papelón. Francia es un país de gran seriedad diplomática e historia nada nueva en materia de relaciones internacionales. Esa trayectoria es manchada por este señor que cree que representa más al partido Voluntad Popular que a la cancillería francesa. Además, la embajada de Francia estuvo metida en un escándalo en París por temas de corrupción. Tienen rabo de paja -comentó-. Le ocurre a este caballero lo mismo que a  otros embajadores europeos, que creen que aquí todo se vale, no aceptan normas mínimas de respeto diplomático. Por eso levanto mi voz respecto al hecho de que hayan embajadores que no respetan normativa mínima».

Se preguntó qué pasaría, por ejemplo,  si Venezuela acogiera en su embajada a algún muy célebre e importante prisionero de esos países, y contestó que los gobiernos entrarían a sangre y fuego a cualquier embajada a sacarlo.

«Mi opinión es que se debe aclarar la situación de Guaidó. En qué estatus se encuentra allí y si va a seguir jugando a ser presidente o se va a callar la boca. No sabemos que quiera hacer él con su vida. Lo que sí sabemos es que nos está volviendo locos a los que sí sabemos qué queremos hacer con nuestras vidas en Venezuela, pues todos sus proyectos son violentos: intentos de golpe, de invasión, robo de empresas, congelación de cuentas… Si quieres, Guaidó, te vas a vivir en París, aunque dudo que hables francés. Ya oímos como hablas inglés», ironizó.

Acuerdos posibles

El otro tema del día fue la firma del acuerdo gobierno-oposición sobre las medidas para enfrentar la pandemia. Según Pérez Pirela, esto abre caminos a nuevos entendimientos,  de cara a las elecciones legislativas que deben realizarse este año.

«Además de eso, hoy fueron representantes de diferentes partidos opositores ante el Tribunal Supremo de Justicia, solicitando elecciones legislativas. Representan a un sector de la oposición que se cansó, que ya no puede seguir esperando que Juan Guaidó aprenda a hablar. Si en un año no aprendió a colocar en orden un artículo, un sujeto, un verbo y un predicado, es cosa de él, pero ya la oposición no le tiene más paciencia. Acordar estas elecciones mataría ipso facto todas las ambiciones que le quedan a Guaidó».

Se refirió a declaraciones del ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, quien informó que se había acordado mantener con discreción un acuerdo, pero algunos medios de comunicación vinculados a la oposición se dedicaron a generar rumores de este tema, lo que obligó al gobierno nacional a dar a conocer dicho pacto.

El documento pretende establecer un trabajo complementario entre los centros de salud públicos y privados y fijar una serie de líneas prioritarias que el gobierno aplica oportunamente desde el inicio de la atención a la pandemia por la Covid-19, explicó Rodríguez, y añadió que “ambas partes trabajarán coordinadamente para la búsqueda de recursos financieros para atender la emergencia”.

«Por fin van a ponerse de acuerdo en el tan trillado tema de la ayuda humanitaria. Yo advierto que no les creo a la oposición ni una sola palabra. La mejor ayuda humanitaria sería dejar de rematar una empresa de 30 mil millones de dólares, como Citgo, por ni siquiera  2 mil millones de dólares.  Si nos están robando nuestras empresas, nuestro dinero y nuestro oro, ¿qué ayuda humanitaria es esa? Pero felicito este acuerdo porque sienta las bases para otros que nos lleven a unas elecciones legislativas este año, que es lo que todos queremos. Suscribo lo que dijo el ministro Rodríguez, que si el diablo quiere colaborar, con el diablo trabajaremos”.

Líneas de atención prioritaria

Pérez Pirela detalló los puntos del acuerdo suscrito:

  • Detección de casos activos mediante diagnóstico de pruebas de laboratorio
  • Tratamiento oportuno de casos confirmados
  • Aislamiento supervisado de los casos asintomáticos y cuarentena de los contactos
  • Protección del personal de salud
  • Acciones de prevención y control de infecciones en centros de salud
  • Vigilancia epidemiológica
  • Análisis de información y reportes de situación
  • Comunicación de riesgos para la adopción de medidas por la población
  • Solicitud de apoyo de la Organización Mundial de la Salud.

El documento fue firmado por el ministro del Poder Popular para la Salud, Carlos Alvarado, y por el asesor de temas de Salud de la Asamblea Nacional, Julio Castro. Como testigo participó Gerardo De Cosio, representante de la OMS y de la  Organización Panamericana de la Salud en Venezuela.

«No es poca cosa. Felicito, sin ingenuidades ni doble sentido, que hayan firmado este acuerdo, que además podría hacernos pensar en otro tipo de acuerdos, como los electorales», enfatizó.

Reacciones de aquí y de allá

El equipo de Desde donde sea pasó revista a algunas de las reacciones que produjo la firma del acuerdo, en Venezuela y fuera de ella.

«Entre los mayameros cayó muy mal. Jaime Bayly agarró una rabieta. No puede entender nada porque él se cree las cosas que le dicen y por eso siempre presenta una caricatura de país».

Reseñó declaraciones de Luis Parra, presidente legítimo de la AN, quien señaló que «desde la aparición de esta pandemia hemos planteado la necesidad de una tregua política por el bienestar del pueblo».

El excandidato presidencial opositor Henri Falcón dijo: «Este es el camino que siempre hemos señalado sin complejos. Es lo que la gran mayoría espera, soluciones a sus verdaderos problemas. La vida está primero».

En la declaración de Falcón, Pérez Pirela destacó la palabra complejos como una clave. «Gran parte de los problemas de Venezuela derivan de una oposición acomplejada, que no ha entendido que  ser  oposición y ser nacionalistas no son posiciones antitéticas. Han permitido que ya ni siquiera se trata de que Estados Unidos esté detrás de la oposición, sino que está delante. El jefe de la oposición es Donald Trump. Venezuela necesita una oposición  que no tenga que escudarse detrás del presidente de EEUU o de su bandera. Gran parte de la debacle de la oposición tiene que ver con haberle dado la espalda al nacionalismo. Se ha bajado los pantalones ante EEUU y ciertos países de la Unión Europea. Pensaron que al asumirlos como jefes podían llegar más rápidamente al poder. No ha sido así. Siguen tropezando con el muro de no querer hablarle al país con un proyecto sincero».

Otro que opinó fue el exsecretario de la desaparecida Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, quien calificó el acuerdo como «un modesto paso en la dirección de lo que conviene a los venezolanos, una buena noticia que hacía falta». El presentador está de acuerdo, aunque, en general, no comparta opiniones políticas con Aveledo.

En el otro lado del espectro está el exgobernador de Carabobo Henrique Salas Feo, quien rechazó el acuerdo, porque «la mejor manera de enfrentar la pandemia es solicitando una intervención extranjera y no pactando con asesinos». Añadió que Guaidó, en lugar de suspender elecciones, destituir magistrados y solicitar ayuda internacional, decidió  pactar con el régimen invasor, y preguntó ¿con qué se come este pescado?

«Este hombre no tiene peso político pero representa esas voces radicales», explicó Pérez Pirela.

En cuanto a reacciones internacionales, mencionó varias, muy serias, que vislumbran buenas noticias.

«No hablo de la OEA, sino de instituciones y personalidades serias, como el secretario general de la ONU, António Guterres, quien animó a las dos partes a ‘implementar este acuerdo en cumplimiento a los principios internacionales de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia e invitó a las partes a construir otros consensos sobre la base de este acuerdo’”.

«No tengo dudas de que esos consensos son los que apuntan a designar un nuevo  Consejo Nacional Electoral y acordar las  elecciones parlamentarias. He dicho aquí muchas veces que los problemas  económicos de Venezuela no son económicos, sino políticos y se resuelven yendo a las urnas electorales».

Otra reacción significativa fue la de Josep Borrell, el encargado de los Asuntos Exteriores de la Unión Europea. «Borrel, que amigo de Venezuela no es ni un poquito, dijo: ‘el diálogo entre las partes es fundamental para avanzar en el proceso político y asistir al pueblo venezolano’”.

Recalcó Pérez Pirela que no se trata de caer de nuevo en la trampa bobalicona y archiconocida de estos diálogos bobos, tontos, vacíos, donde se dialoga por días, semanas o meses y luego basta una llamada del gobierno de EEUU para que todo se vaya al grandísimo carajo y todos los esfuerzos se diluyan.

«Tomando en cuenta la situación que se vive en EEUU, se podría pensar que tal vez no tengan cabeza para levantar el teléfono, pero ellos trabajan 24 horas al día y 365 días al año para desestabilizar a los pueblos del sur del mundo».

Volvió así al tema de Guaidó, quien en su opinión, tuvo que aceptar la firma de este pacto porque «lo único y lo último que puede hacer, antes de esconderse, es firmar algún tipo de acuerdo aunque sea malo para su causa, porque él Leopoldo López, David Smolansky, Carlos Vecchio, Julio Borges perdieron esta batalla en toda la línea: fracasaron en el magnicidio, en la invasión Cúcuta, en la invasión por Macuto con mercenarios, fracasaron en el Consejo de Seguridad de la ONU… En lo que no fallaron es en hacerse millonarios».

Para el director de LaIguana.TV, los propios opositores esperaban otra postura de sus dirigentes, no que en medio de una pandemia y una cuarentena no se les ocurriera otra idea que tratar de invadir con mercenarios.

«Guaidó no manda a firmar este acuerdo por su espíritu democrático ni por estar pensando en las necesidades humanitarias de la gente. Es que no le queda otra, además de enconcharse en una embajada. Viene de derrotas muy tempranas, muy seguidas y muy sistemáticas. Buscó por todos los medios que no entraran los buques, y entraron. Relativizó las cifras del gobierno sobre la pandemia, que son avaladas por la OMS y por la Johns Hopkins University».

Otros elementos que marcan su fracaso es que el 25 de mayo, el fiscal general Tarek William Saab acusó al partido Voluntad Popular de ser organización terrorista y el presidente Nicolás Maduro se ha referido a Guaidó como prófugo de la justicia.

Señaló que el secretario de Estado, Mike Pompeo, se ofendió porque se calificó a VP de terrorista,  y varios periodistas que alguna vez fueron chavistas denunciaron que se está repitiendo la historia de la Cuarta República, cuando se ilegalizaron varios partidos de izquierda. Ripostó que quien conozca o haya investigado aquellos casos, sabrá que no son comparables con los cuantiosos daños que VP le ha infligido al país en los años recientes.

En el cierre del programa, habló acerca de la estrecha relación que une a Guaidó con el presidente de Colombia, Iván Duque.

«Colombia, queriendo ayudar a Guaidó, le ha hecho mucho daño porque Duque no es de una particular inteligencia. Así se puede entender la amistad que tienen. Los une una profunda incapacidad de hablar. Y si usted no sabe hablar, debió escoger otra profesión, no la de político. Ambos se dicen presidentes y no lo son. En Venezuela, el presidente verdadero es quien fue electo constitucionalmente, Nicolás Maduro, y en Colombia, el verdadero presidente es el jefe de Duque, Álvaro Uribe».

Respecto a esta relación, leyó fragmentos de un artículo del ultraderechista 
Andres Oppenheimer,  publicado en El Nuevo Herald y titulado El momento más difícil de Juan Guaidó, en el que cita palabras de Duque:

“’Me duele cuando veo a analistas o opinadores que evalúan a Juan Guaidó como si estuviéramos viendo una pelea de boxeo en el que Guaidó y Maduro están luchando en igualdad de condiciones. No es el caso’, me dijo el presidente colombiano. ‘Le ha tocado a Juan Guaidó la valentía de enfrentarse a la peor dictadura que hayamos visto en la historia reciente de América Latina’, me dijo Duque. ‘Y Guaidó, solamente con el poder de su palabra, moviéndose por el territorio, con amenazas permanentes contra él y su familia, ha tratado de convocar a la comunidad internacional’ para restaurar la democracia, agregó Duque. Estoy de acuerdo. Yo respeto a un hombre como Guaidó, quien ha sido atacado físicamente en varias ocasiones por los paramilitares de Maduro, y que junto con su familia ha sufrido todo tipo de acosos. Independientemente de sus recientes traspiés y posibles errores, Guaidó es el último funcionario elegido democráticamente en Venezuela, y puede perder esa posición en breve. Los opositores de línea dura que lo atacan le están haciendo el juego a Maduro. Esta no es una pelea de boxeo equilibrada. Ahora, más que nunca, Guaidó merece el apoyo de todos los que quieren la restauración de la democracia en Venezuela».

Comentó Pérez Pirela que es absurdo decir que Guaidó lucha solo “con el poder de su palabra”, primero por las limitaciones que ha mostrado en ese terreno, pero sobre todo porque tiene por detrás nada menos que el poder de EEUU. También criticó que Oppenheimer diga que Guaidó es el último funcionario electo democráticamente en Venezuela, una afirmación que descalifica incluso a gobernadores y alcaldes opositores electos después de las parlamentarias de 2015.

«En lo que sí coincido, a pesar de que no comparto absolutamente ninguna idea con este articulista, es en que el fin de Guaidó ya está escrito. Le está pasando lo mismo que a Capriles, Henry Ramos Allup y Henri Falcón, todos han tenido la misma suerte: utilizados por un momento y luego desechables, como una prestobarba».

Libro

La lectura recomendada de la noche fue El evangelio según los perros, del trovador venezolano Gino González

(LaIguana.TV)

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