Felipe VI es el rey de España. ¿Cómo llegó al trono? ¿Para qué sirve su figura? ¿Cuánto cobra? ¿Su papel en Latinoamérica? A continuación, las respuestas.

España es una monarquía parlamentaria. Es una de las todavía existentes en Europa, junto a Suecia, el Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein y Mónaco.

Felipe VI es el actual rey, acompañado de doña Letizia, reina de España. La infanta Leonor es la heredera del trono, mientras que su hermana la infanta Sofía es la siguiente en la línea de sucesión. Fuera del núcleo familiar se encuentran los antiguos monarcas del país, el rey emérito Juan Carlos I y la reina emérita Doña Sofía.

Envuelta en distintas polémicas, principalmente por las operaciones y actuaciones de Don Juan Carlos I, la Casa Real no goza de su mejor momento de popularidad.  Es más, en mayo, por primera vez en su reinado, Felipe VI no conseguía el aprobado en la encuesta de SocioMétrica.

Como suele suceder, en España, se reaviva la pregunta sobre «Monarquía o República». Ambos bandos cuentan con detractores y simpatizantes.  En medio, los indecisos, aquellos que se hacen la eterna pregunta para la que unos y otros tienen respuesta: ¿para qué sirve el rey?

¿Cómo llega el rey al trono?

En el caso de España, el trono es ocupado por la familia de los Borbones, de origen francés. Llegaron al poder en el año 1700 con Felipe V, nieto de Luis XIV de Francia. Desde entonces han ocupado el poder, salvo determinados lapsos de tiempo, como la invasión napoleónica o la Primera y Segunda República. El último fue la dictadura de Franco, aunque sería este el que pondría a Juan Carlos I como heredero de la Jefatura del Estado en España tras su muerte.

El puesto de monarca es hereditario, por lo que pasa de padres a hijos. En España, el heredero será el primogénito, independiente de su sexo, y se le otorgará el título de Príncipe o Princesa de Asturias. En el caso de no encontrar sucesor, las Cortes Generales «proveerán a la sucesión en la Corona en la forma que más convenga a los intereses de España», explica el artículo 57 del Título II de la Constitución, centrado en la Corona. En este mismo punto del texto constitucional se recuerda que cualquier persona con derecho al trono que contraiga matrimonio contra la prohibición del rey o las Cortes Generales quedará excluida de la línea de sucesión, junto a sus descendientes.

Si falleciese el monarca legítimo y el sucesor fuera menor de edad, se nombraría a un regente hasta que cumpliera los 18 años. Este papel sería realizado por el o la consorte del fallecido o fallecida o por el familiar mayor de edad más cercano de la princesa o príncipe heredero. Si no fueran posibles ninguno de los anteriores casos, las Cortes Generales nombrarían a una, tres o cinco personas para dirigir la Regencia.

¿Cuáles son las funciones del rey de España?

Al ser proclamado por las Cortes Generales, el rey jura desempeñar sus funciones, respetar y hacer respetar la Constitución. También salvaguardar los derechos de los ciudadanos del país.

En cuanto a sus funciones, según reza el artículo 56 del Título II de la Constitución española, el rey es «el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».  Además, le corresponden al monarca:

  • Sancionar y promulgar las leyes. 
  • Convocar y disolver las Cortes Generales. A la vez, convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución.
  • Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
  • Proponer al candidato a la presidencia del Gobierno y nombrarlo, si se da el caso. Además, también puede poner fin a sus funciones según los términos previstos en la Constitución.
  • Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su presidente.
  • Nombrar a los presidentes de los Consejos de gobierno de las comunidades autónomas.
  • Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes.
  • Nombrar al presidente y de los magistrados del Tribunal Constitucional.
  • Nombrar al presidente del Tribunal Supremo.
  • El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
  •  Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales.
  • Como más alto representante de las relaciones exteriores tiene el deber de acreditar a los embajadores, manifestar el consentimiento del Estado en tratados, declarar la guerra y hacer la paz.
  • Nombrar al presidente del Tribunal de Cuentas, al fiscal general del Estado y al gobernador del Banco de España.
  • El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

En la figura del rey no recae ni el poder judicial, ni el ejecutivo, ni el legislativo. Actualmente, su papel, más allá de las funciones descritas en la Constitución, tiene un carácter simbólico y representativo del país hacia el exterior.

¿Cuál es el sueldo del rey?

El artículo 65 del Título II indica que «el Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma». En total, en 2019, la aportación para la Casa Real fue de 7.887.150,00 euros.

De esta cantidad salen los sueldos de todos los funcionarios que trabajan para los monarcas. En concreto, 3.835.950 euros fueron destinados a gastos de personal, lo que es prácticamente el 48,63% del total. Del resto, 2.782.382 euros se invirtieron en gastos corrientes en bienes y servicios, 477.000 euros a inversiones y 112.000 euros para un fondo de contingencia. El sobrante, va a la Familia Real.

Del presupuesto, 679.818 euros fueron para los sueldos de los monarcas. El rey Felipe VI recibió 248.562,36 euros, la reina Letizia, 136.701,36 euros; el rey emérito Juan Carlos I, 198.845,10, y la reina emérita Doña Sofía, 111.854,88 euros.

¿Se puede juzgar al rey?

La Constitución española establece que «la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad». Es más, según establece el texto, los actos del monarca deben ser refrendados por el presidente del Gobierno o sus ministros. Así, el monarca nunca responde por sus actos, sino que lo hace la persona que los refrenda. Es decir, en caso de cometer un delito, el responsable político será el presidente del Gobierno o el ministro que haya validado sus actos.

De esta manera, se puede decir que el Jefe del Estado está protegido de ser juzgado por un tribunal. Distinto es en el caso del rey emérito, quien si puede ser investigado. No obstante, existen varias corrientes de pensamiento en referencia a este punto. Existen juristas que indican que una vez se deja el cargo, solo se puede juzgar por delitos posteriores a este. Sin embargo, otros indican que su persona sí podría ser investigada por delitos anteriores, ya que su figura ya no es «inviolable».

La monarquía fuera de las fronteras

Entre las funciones del monarca, hay que recordar que una es la de ser el más alto representante de las relaciones exteriores. No obstante, la dirección de la política internacional del país no la marca la Casa Real, sino el Gobierno.

Pero, eso no quita que tanto Juan Carlos I como Felipe VI hayan realizado viajes fuera de las fronteras. Los reyes actúan como embajadores del país y exportadores de la marca España, en ocasiones allanando el camino a las aventuras internacionales de distintas empresas. Un caso es la polémica adjudicación del proyecto del tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina a un compendio de compañías españolas. 

En ocasiones, la relación de los reyes con otros monarcas también ha cambiado la dirección de las relaciones bilaterales en España. Es el caso de la buena relación de Juan Carlos I durante su reinado con el rey Mohamed VI, una de las múltiples razones que permitió encauzar, en cierta manera, las conversaciones entre España y Marruecos.

También hay que destacar su papel en Latinoamérica. Esta parte del mundo siempre ha sido una de las prioridades del Estado y de la acción de la Casa Real. Es más, Juan Carlos I fue el primer rey español que visitó América Latina. Ninguno lo había hecho tras la conquista. Su agenda institucional se plagó de múltiples viajes al continente americano para entablar relaciones con los países de la región y, sobre todo, potenciar la presencia de empresas españolas en suelo latinoamericano.

Su hijo, Felipe VI, desde 1996, ha acudido a la mayoría de las tomas de posesión de los líderes iberoamericanos como representante de España. Actualmente, Iberoamérica es uno de los focos de la política exterior española y esto se traduce en la actividad del rey. Felipe VI se convirtió en el primer rey español en realizar una visita de Estado a Cuba a finales de 2019 y, recientemente, ofreció la ayuda de España a los países de la región en la lucha contra el coronavirus tras convertise en el área del mundo más afectada por la enfermedad. Estrechar lazos con los países al otro lado del Atlántico es fundamental y más tras polémicas como la expulsión de dos diplomáticos españoles de Bolivia. Contexto en el que interviene la Casa Real, a pesar de su mala consideración entre la población latinoamericana, tanto por el presente como por el pasado colonial. 

(Sputnik)
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