Uno de los flancos de ataque de la oposición venezolana y sus interlocutores ha sido el Programa de Acompañamiento Internacional del CNE. Lo atacan por desconocimiento, por no tener los votos, por esperar que desde afuera se legitime lo que no refleja la voluntad del pueblo, o por todas al mismo tiempo.

En octubre de 2006, Tibisay Lucena recibía en el Consejo Nacional Electoral al Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Inzulza, para acordar la presencia de ese organismo como observador en la elección presidencial del 3 de diciembre. En aquel momento, Inzulza señalaba que en la OEA no tenía como propósito ser protagonista: “El protagonismo está fuera de nuestros objetivos, nosotros venimos a observar el protagonismo de otros; es decir, el de los candidatos a presidente”. Para esa consulta,Hugo Chávez se impuso con el 62% de los votos, sobre su más cercano seguidor, Manuel Rosales, que obtuvo el 36% de las preferencias.

¿Qué pasó después?, ¿cómo es que la OEA se convirtió en un partido político de la oposición en Venezuela?

El reconocimiento del ente electoral como Poder otorgado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999 abrió el camino hacia la construcción de políticas de inclusión, que dieron garantías de transparencia y defensa del voto. Una de las decisiones acertadas, en este  contexto, fue la aprobación de la resolución N.100526-0123 en el año 2010, donde el CNE sustituye al “Observador Internacional” por el “Acompañante Internacional”. Pero, ¿existe diferencia entre uno y otro?, ¿o se trata de un simple cambio semántico?, ¿este hecho erosionó la confianza o, por el contrario, significó un salto que garantizó la soberanía sobre nuestros procesos electorales?

El ataque contra el mencionado reglamento se basó en argumentos políticos que nada tenían que ver con elementos sustantivos, reales y objetivos. En modo alguno se limita el trabajo de las misiones internacionales. Por ejemplo, en su Artículo 14, se garantiza el “transitar en el territorio nacional, en cumplimiento de las actividades de observación y acompañamiento, sin más limitaciones que las establecidas por la ley y conforme al Plan de Observación Nacional Electoral y/o Plan de Acompañamiento Internacional Electoral”.

Por otra parte, el Poder Electoral facilita la presencia de los acompañantes en procesos técnicos, la ejecución de operaciones electorales, visitas y encuentros con actores políticos. Participan de las auditorias, antes, durante y posterior del evento. Al final de la veeduría, la resolución establece que se entregará un informe al ente con las observaciones, recomendaciones y sugerencias.

En este punto nos detenemos y volvemos a preguntarnos: ¿Dónde afecta (como lo aseguran algunos sectores de oposición) el trabajo de las misiones electorales?

Es simple, una relación entre órganos pares: Se acabó la subordinación. Básicamente, con la norma electoral del año 2010, el órgano comicial establece que estas relaciones se basan en la complementariedad, el respeto a la soberanía, la autodeterminación y la cooperación técnica entre iguales. Atrás quedó la relación de subordinación o tutela, que establecían algunas organizaciones con sus programas de observación. 

Dicho de otra manera, los cambios van en concordancia con el espíritu de nuestra Constitución, que señala en su Artículo 1: “…Son derechos irrenunciables de la Nación, la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”.

La deslegitimada OEA

En el año 2012, por mandato constitucional, se celebró una nueva elección donde es reelecto como presidente, Hugo Chávez. Para ese momento, el Secretario General de la OEA, José Miguel Inzulza, señaló que “jornadas eleccionarias como la que ayer vivió la República Bolivariana de Venezuela, le hacen bien a la región, porque demuestran que la única opción de los pueblos, es la democracia”. En ese momento la Organización de Estados Americanos no participó como acompañante internacional.

Sin embargo, hay que decir que desde 2012 hasta la fecha, en Venezuela se han realizado más de 5 elecciones, con la presencia del organismos como Mercosur, Alba, Parlasur, Celac, CELA, Uniore, Unasur y personalidades del ámbito académico, expertos electorales de América, Asia, Europa y África. Hablamos de un promedio de entre 150 y 200 representantes por elección. 

¿Qué pasó con la OEA?

Con la llegada de Luis Almagro, en el año 2015, esta organización perdió toda cualidad como veedor. Pretender imponer, cuándo, cómo y bajo qué condiciones se realiza una consulta, estas posturas son inaceptables. En un hecho sin precedentes, en año 2018, la OEA exigió cancelar la consulta presidencial en Venezuela.

Ante estas pretensiones, la Resolución N.100526-0123 es clara y precisa: incluso, adelantándose a los hechos descritos.

Bolivia, un nefasto precedente

En octubre de 2019, a pesar de los peligros que para la soberanía y autodeterminación de los pueblos, ya era la OEA bajo la tutela de Almagro, el presidente Evo Morales decidió invitarlo bajo la figura de Observador Internacional. Ya ha pasado casi un año, y el balance es simple: la OEA fue la promotora de un golpe de Estado en Bolivia. A pesar de haberse difundido decenas de informes que desmienten la versión de la organización, según la cual hubo un fraude, hoy Bolivia tiene un gobierno de facto, que ha dejado decenas de fallecidos y desaparecidos.

En conclusión, podemos afirmar que, después de vivir un profundo proceso de transformaciones, con el ascenso al poder de gobiernos cuyo sello fue la inclusión, hoy América Latina parece experimentar el resurgimiento de fuerzas conservadoras que, utilizando mecanismos de integración (caso OEA), buscan violentar la libre autodeterminación.

Como lo ha dicho el expresidente de Ecuador, Rafael Correa: “América Latina vive no una época de cambios, sino un verdadero cambio de época”. 

¡En Venezuela el primer observador es el pueblo!

(LaIguana.TV / Michel Caballero)

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