Estados Unidos ha agregado cinco institutos de investigación rusos a las listas de sanciones, incluido el Instituto de Investigación del Ministerio de Defensa, que participó en el desarrollo de la vacuna COVID-19, según comunicó el sitio web del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Según el documento, las autoridades estadounidenses tienen motivos para sospechar que los institutos «tienen vínculos con el programa químico ruso y el terreno de pruebas de armas químicas y biológicas».

A su vez, el senador ruso Oleg Morózov comentó a Sputnik que сon nuevas sanciones contra las instituciones científicas rusas, EEUU trata de encubrir su pérdida en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19 y evitar que la vacuna desarrollada en Rusia ingrese a los mercados occidentales.

«Estados Unidos está librando una guerra contra la vacuna rusa en dos direcciones a la vez: por un lado, se trata del prestigio de la ciencia estadounidense, que ha vuelto a perder ante nosotros y ahora está encubriendo su derrota con sanciones, y por otro lado, es un simple cálculo para cerrar los mercados occidentales para nuestra vacuna», comentó Morózov.

Según él, EEUU calculó mal aquí.

«Para muchos Estados, la lucha contra las consecuencias de la pandemia será una prioridad, lo que significa que la vacuna rusa tendrá demanda, independientemente de las sanciones», dijo el senador.

Morózov enfatizó que las sanciones indican la creciente paranoia política en Estados Unidos.

El 11 de agosto, el Ministerio de Salud de Rusia anunció el registro de la primera vacuna contra el COVID-19 en el mundo. La vacuna fue diseñada por el Centro ruso de Epidemiología y Microbiología Gamaleya. El nombre comercial del fármaco es ‘Sputnik V’, por analogía con el primer satélite artificial lanzado a la órbita por la URSS en 1957.

Más de una veintena de países ya se han asegurado 1.000 millones de dosis de Sputnik V, según lo destacó el RDIF, entidad que financió el desarrollo de la vacuna.

(Sputnik)

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