Este 28 de agosto, la Fiscalía General de Colombia informó sobre la captura de Yeferson Marcial Angulo Quiñones y Juan Carlos Loaiza Ocampo, sindicados de asesinar el pasado 11 de agosto a cinco menores de edad en un cañaduzal de Llano Verde, Cali.

En la versión difundida por el Estado, Angulo y Loaiza figuraban como vigilantes del sitio y habrían atacado a los jóvenes para evitar que consumieran caña y cazaran animales en el lugar.

Más precisamente, durante la presentación de los resultados de la investigación, que contó con la presencia del presidente Iván Duque, se aseguró que «el día de los hechos, al parecer, los tres adultos que trabajaban como vigilantes a los alrededores del cañaduzal habrían observado a los cinco menores de edad y, sin medir palabra, posiblemente con la intención de evitar la presencia de los jóvenes, habrían asesinado con armas de fuego a cuatro y arma blanca a otro».

Empero, de acuerdo a lo señalado por Elmer José Montaña, abogado que representa los intereses de una de las víctimas, los indiciados declararon que «trabajaban para una empresa constructora que tiene su sede principal en otro departamento y no como vigilantes».

Por su lado, Jorge Iván Ospina, alcalde de Cali, en declaraciones recogidas por Pulzo, aseveró que los detenidos laboraban en una «supuesta empresa de vigilancia» de Llano Verde, aunque «tenían antecedentes y no eran personas adecuadas para adelantar esta labor», lo que se compadece con lo afirmado por las autoridades.

Frente a las dudas, Montaña dijo que confiaba en que la Fiscalía «presentará contundentes elementos materiales de prueba en contra de las dos personas capturadas por la muerte de los cinco niños en Llano Verde».

Hoy se conoció que Marcial Angulo y Juan Carlos Loaiza rechazaron los cargos que se les imputan y en su lugar, responsabilizaron a Gabriel Alejandro Bejarano –solicitado por la justicia colombiana por este evento– de obligar a los menores a ponerse de rodillas y de dispararles en la cabeza.

(LaIguana.TV)

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