La Fiscalía de Venezuela lleva adelante una investigación en torno a la venta ilegal del fármaco Remdesivir, cuyo uso para el tratamiento de personas con COVID-19 resulta imprescindible.  

Dicha investigación condujo a la detención de varias personas implicadas en la comercialización de este medicamento, que el Gobierno venezolano distribuye de forma gratuita a hospitales y clínicas privadas. 

Antonio Amell, un médico colombiano residente de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera, en Valencia, es uno de los protagonistas de esta operación delictiva. El médico gestionaba el tratamiento y el ingreso de algunos pacientes al margen del centro de salud, lucrándose a sus expensas.

El fiscal Tarek William Saab indicó este miércoles que Amell «dirigía a las personas a comercios cercanos al hospital» para que «imprimieran las planillas de ingreso a dicho centro hospitalario, lo cual también debían pagar».

A su vez, Saab mostró las planillas ante los medios e indicó los lugares en los que los pacientes y sus familiares se veían forzados a realizar sus trámites. Las pruebas contra Antonio Amell y su negocio clandestino se apilan, pese a los esfuerzos del gobierno colombiano por presentar la noticia como una acción unilateral e injusta por parte de las autoridades venezolanas.

(LaIguana.TV)

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