Durante una jornada de salud transmitida por la estatal Venezolana de Televisión, el presidente Nicolás Maduro se refirió al caso de Antonio José Amell Cantillo, médico colombiano residente del posgrado de Medicina Interna del Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera de Valencia (Carabobo), quien fuera detenido por las autoridades por vender en dólares el medicamento Remdesivir, utilizado para tratar insuficiencia respiratoria aguda moderada y grave asociada a la COVID-19 y que el Estado venezolano ofrece gratuitamente. 

«El Gobierno colombiano y la oposición y la derecha venezolana salieron a decir que lo habíamos detenido ilegalmente, que estaba desaparecido. ¡Qué casualidad!, no habían pasado ni unas horas y ya ese médico estaba articulado al Gobierno de Colombia, estaba articulado a las redes sociales y tuiteros de la derecha», dijo el jefe de Estado. 

Destacó que esa reacción de solidaridad automática del Gobierno de Iván Duque y de políticos y agentes de la derecha local, se debió a que ignoraban que el Estado tenía suficientes pruebas de su crimen. 

Por otro lado, enfatizó que este lamentable incidente no implica en modo alguno que «la honorabilidad y la ética» de los profesionales sanitarios, tanto del Hospital de Valencia, como del resto del país quedan manchadas. 

«Sé que el hospital de Valencia está lleno de médicos, médicas, enfermeros, enfermeras decentes, trabajadores, que dan su vida por los pacientes, que atienden a los pacientes. A ellos, mis saludos. Un beso. Mi agradecimiento», matizó Maduro, si bien añadió que era una situación dolorosa.

Finalmente, señaló que el Estado venezolano está investigando otras denuncias y, aunque se negó a ofrecer más detalles, advirtió que serían «muy severos» con quienes incurran en delitos similares. 

(LaIguana.TV)

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