Los precarios y cuestionables sustentos de la democracia estadounidense fueron analizados por Miguel Ángel Pérez Pirela en su programa Desde Donde Sea, que se transmite a través de las plataformas de YouTube, Instagram y Facebook de lunes a viernes a las 7 de la noche (hora de Venezuela).

El analista destacó que 100 millones de estadounidenses –que representan el 45 % de la población habilitada para votar–, opta por no hacerlo, porque «consideran que el sistema electoral es corrupto, desconfían de su funcionamiento, valoran que los comicios no representan la voluntad del pueblo, el voto popular no determina el resultado de las elecciones y no se sienten atraídos por ninguno de los candidatos».

Pese a estas falencias, Estados Unidos pretende dictar «cátedra mundial» en democracia y aquellos países que deciden no asistir a las lecciones, son bombardeados, bloqueados, asesinados y sancionados.

«Se trata pues, de un sistema electoral cuyos cimientos descansan en su piedra angular, que es el dinero. Este, a fin de cuentas, sería el único factor imprescindible en el consenso bipartidista entre republicanos y demócratas», añadió.

A este respecto, señaló que «durante la campaña presidencial del 2016, entre ambos aspirantes gastaron 2.400 millones de dólares», un dato que deja en claro que un ciudadano común, aún perteneciendo a «la clase media alta«, está imposibilitado para optar a la primera magistratura.

«Se trata de una especie de dictadura bipartidista donde, por cada elección, los gastos son billonarios, sin contar con que la gran mayoría de los presidentes de los Estados Unidos, vienen de las 20 universidades más prestigiosas del país«, detalló, lo que significa que existen filtros institucionales –dinero, educación, lobbys, por ejemplo– que sostienen a un sistema elitista, a los que se añaden los existentes para limitar el ejercicio del sufragio y el socavamiento de la voluntad popular, tales como el hecho de que se trate de una elección de segundo grado o que las votaciones tengan lugar un día laborable, lo que obliga a los interesados a solicitar permiso a sus empleadores.

En esta carrera presidencial entre Donald Trump y Joseph «Joe» Biden, The New York Times refiere que ya se rompió un récord histórico, puesto que al 7 de septiembre, faltando cerca de dos meses para los comicios, ya se había sobrepasado «la barrera de los 3.000 millones de dólares«.

De acuerdo con ese medio estadounidense, «la campaña de Trump, hasta julio, había recaudado 1.100 millones de dólares y si le sumamos a los 210 de agosto, sería un total hasta este momento de 1.310 millones de dólares recaudados», mientras que los datos de la Comisión Electoral Federal indican que «Joseph Biden ha recibido 843 millones y aún restan las semanas decisivas para la elección«, apuntó el experto.

Finalmente, en cuanto a los gastos de publicidad, Pérez Pirela, recuperando datos de la firma estadounidense Kantar CMAG, especializada en monitorear el gasto en publicidad, refirió que «entre los dos aspirantes ya tienen comprometidos hasta noviembre 445 millones de dólares solamente en anuncios televisivos y 111 millones de dólares serán destinados exclusivamente para la Florida. Todas estas cifras aumentarán –hay que decirlo– considerablemente cuando se contabilice el dinero empleado en financiar los anuncios en las redes sociales».

(LaIguana.TV)

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