Libia reanuda las exportaciones del petróleo bloqueadas por el Ejército de Jalifa Haftar a principios del año. Mientras que Trípoli espera recuperar más rápido la economía con las ventas del oro negro, la OPEP da la voz de alarma. Los suministros ilimitados podrían hacer bajar los precios que ya están lejos de ser estables.

Aparte de las razones políticas y socioeconómicas, la guerra civil en Libia siempre ha tenido un trasfondo energético. Desde la caída del régimen de Muamar Gadafi, varios grupos han intentado tomar el control de los yacimientos de petróleo.

«La exportación del oro negro ha sido tradicionalmente la principal fuente de ingresos para el presupuesto del país, y las llaves de la tubería garantizaban automáticamente un lugar en el poder», explica la columnista de la edición en ruso de Sputnik, Galía Ibraguímova.

El Ejército Nacional Libio (ENL), liderado por el mariscal Jalifa Haftar, se convirtió en una fuerza política importante al tomar las provincias orientales, donde se concentran los principales depósitos de petróleo, refinerías y puertos marítimos y desde donde se envían los recursos energéticos a Europa.

Antes de la guerra, Libia producía hasta 1,6 millones de barriles por día. Ahora —no más de 0,1 millones—. Pero esto es suficiente para apoyar el presupuesto, observa la analista.

El Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), reunido en Trípoli y reconocido por la comunidad internacional, ha pedido repetidamente a las empresas internacionales que abandonen los contactos con el ENL. Se han impuesto sanciones contra el general Haftar. Pero esto no ha detenido a las compañías extranjeras de petróleo y gas.

La francesa Total y la italiana ENI trabajaron en Libia incluso durante el período de feroces batallas entre las fuerzas del oeste y el este, señala la columnista. La Corporación Nacional Libia de Petróleo y Gas tampoco detuvo sus actividades. Y nadie violó el régimen de sanciones, sino que inventaron un mecanismo especial: todas las transacciones se hacían en nombre del GAN, y se le pidió a Haftar que abriera una «tubería» para bombear petróleo desde el este a cambio de una parte de las ganancias.

Hasta finales del año pasado, este esquema fue conveniente tanto para el oeste como el este. Pero en enero, Haftar calificó esta distribución de ingresos como injusta y cerró los puertos marítimos. Se interrumpió el flujo de recursos energéticos hacia Europa y se detuvo el flujo de dinero al presupuesto. Entonces comenzaron las protestas antigubernamentales en el país.

Más tarde, el GAN anunció la suspensión de las operaciones militares contra el Ejército de Haftar y exigió a cambio que se desbloquearan las ciudades de Sirte y El Jufrah para reanudar las exportaciones de petróleo a Europa.

Haftar y el viceprimer ministro del GAN, Ahmed Mitig, llegaron a un acuerdo: el general prometió asegurar el bombeo de las materias primas, el representante del Gobierno en Trípoli prometió una «distribución más equitativa de los ingresos procedentes de la venta de los recursos energéticos».

La Corporación Nacional de Petróleo también confirmó la reanudación de la producción. Las restricciones se mantienen en los campos donde hay amenazas a la seguridad, especificó la empresa. El Sharara, el campo petrolífero más grande de Libia, permanece cerrado. Mientras gobernaba Gadafi, se producían allí hasta 300.000 barriles diarios.

Los mercados reaccionaron con miedo a la reanudación de la producción en Libia. Los países de la OPEP+ han estado recortando la producción durante varios años para estabilizar los precios.

«El regreso de Libia añadirá al mercado alrededor de un millón de barriles por día. Esto es comparable al 1,1% de la demanda mundial lo que afectará las cotizaciones», advierte Ibraguímova.

Sin embargo, los acuerdos de Haftar y Mitig se criticaron tanto por las autoridades tanto del este como las del oeste.

Algunos expertos también dudan que Haftar y Mitig estén autorizados a hacer tales tratos.

«El ELN es una institución militar, no política. El Ejército no puede hacer tratos en nombre del Gobierno. Aguila Saleh, jefe de la Cámara de Representantes, podría firmar este tipo de documento. Sigue siendo casi el único peso político en el este de Libia», comentó a Sputnik Grigori Lukiánov, experto del Consejo  de Asuntos Exteriores de Rusia.

El analista político libio Mustafa Fetouri, a su vez, observó que el petróleo se está convirtiendo en la principal herramienta política. Según el experto, todos los grupos libios intentarán aprovechar la reanudación de las exportaciones.

«El proceso político en Libia está a punto de reiniciarse. Muchas figuras importantes se irán, pero pocas dejarán voluntariamente sus puestos. Esto exacerba la lucha política, y los riesgos son cada vez mayores. Cada actor intenta atribuirse el éxito de la reanudación del suministro de petróleo. Pero ha habido poca mejora real en la vida de los libios», dijo Fetouri a Sputnik.

(Sputnik)

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