Este 16 de octubre se cumplen 42 años de la elección del papa Juan Pablo II, y por lo conmemorativo de la fecha han salido a relucir varias anécdotas. Como fue el hecho de que nadie apostaba un centavo por el cardenal polaco, Karol Wojtyla, en las quinielas que se armaban en 1978 sobre quién sería el nuevo sucesor de San Pedro y máximo representante de la Iglesia católica, tras cuatrocientos años de papado italiano.

A pesar del escepticismo generalizado y la sorpresa cuando se anunció el nombre del cardenal Wojtyla como nuevo Papa, el 22 de noviembre de 1977 el periódico francés L’Aurore publicó una semblanza «un futuro Papa llegado del Este».

«Se piensa, ante todo en el cardenal Karol Wojtyla, antiguo deportado, el único prelado del Este que ha tenido el valor de atacar a fondo la propaganda atea de los comunistas. Próximo del cardenal Benelli y de los medios del Opus Dei, es él quien se llevará los sufragios de los cardenales occidentales. La subida al Trono de San Pedro de este polaco constituirá todo un acontecimiento…» escribió el columnista francés Philippe Bernet.

Este hecho fue rememorado por el corresponsal de ABC en París, Enrique Laborde, quien recordó cómo el pronóstico del «acontecimiento» se había convertido «en toda una realidad».

Al instante de salir al balcón, el nuevo Papa de 58 años se ganó el cariño de la feligresía, especialmente, por su dulzura y cercanía con la gente. El nuevo obispo de Roma hablaba cinco idiomas, además del polaco, dominaba el italiano, inglés, francés y alemán.

Entre las anécdotas de horas después de su elección destaca que el nuevo pontífice se perdió en los pasillos del Vaticano, cuando en lugar de subir al ascensor «noble» que le debía llevar al patio de San Dámaso, tomó otro por error y salió a la parte opuesta a la deseada.

Otra anécdota fue el primer mensaje que pudo obtener un periodista español tras colarse hasta un lugar donde se encontraba su Santidad. “Soy un periodista español que, posiblemente, no debería estar aquí. Pero, ¿qué puedo decir de parte del Papa a sus hijos de mi país?».

El Papa le miró riendo. Le hizo la señal de la cruz y le respondió: «Para España, para la querida España… ¡todo, todo!». Y volvió a hacer la señal de la cruz antes de seguir hacia la puerta de salida, recordó el medio ABC.

(LaIguana.TV)

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