La región de Lombardía, el epicentro de la pandemia en Italia, redujo los horarios de bares y restaurantes para tratar de frenar el avance de la COVID-19, mientras el Gobierno central baraja medidas similares para todo el país.

En este territorio sigue vigente el decreto del 14 de octubre, el cual dictamina como obligatorio el uso de la mascarilla también al aire libre, con el cierre de bares y restaurantes a partir de la medianoche y la prohibición de deportes lúdicos de contacto.

No obstante, recientemente se viene dando un importante repunte de los casos positivos localizados, coincidiendo con un aumento significativo de las pruebas diagnósticas, que ayer pasó por primera vez de los 10.000 contagios con 150.000 test.

Ante este escenario, según adelantan los medios está previsto que el Ejecutivo de Giuseppe Conte emita otro decreto con nuevas restricciones en los próximos días.

De momento, los restaurantes o pizzerías solo podrán abrir hasta medianoche, excepto las de áreas de descanso de carretera y aeropuertos, y no se podrá comer ni beber por la calle en horas nocturnas.

Mientras las escuelas de secundaria, por otra parte, deberán organizar sus clases alternando la modalidad telemática, con excepción de los cursos de laboratorio, y se recomienda a las Universidades organizar lo máximo posible las lecciones a distancia.

(EFE)

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