En conversación exclusiva con Miguel Ángel Pérez Pirela para Desde Donde Donde Sea, el intelectual español Ignacio Ramonet disertó en torno a las demandas ciudadanas sobre la democracia neoliberal en el mundo –con particular énfasis en los Estados Unidos– y que han tenido como medio de expresión protestas multitudinarias que ni siquiera la pandemia ha podido frenar.

Adicionalmente, Ramonet reflexionó sobre los impactos que podría tener la conducta antidemocrática de Donald Trump sobre los Estados Unidos, luego que el gobernante pusiera bajo cuestión el voto por correspondencia y anunciara que se cometerá fraude en los venideros comicios presidenciales del 3 de noviembre.

Para abordar este punto, Pérez Pirela precisó que el policía que asesinó al afrodescendiente George Floyd el pasado 25 de mayo, se encuentra en libertad, después de que alguien cancelara la fianza, que el juez de la causa fijó en un millón de dólares.

Aunque no se conoce la fuente de los fondos, el analista criollo estimó que posiblemente habría provenido de alguna organización supremacista, como la Sociedad del Rifle, pero incluso por encima de esta evidente injusticia se encuentra, en su criterio, que la indignación que el hecho generó dentro y fuera de los Estados Unidos, «fue cambiada por un millón de dólares».

De su lado, el español acotó que antes de que llegase la pandemia, en el mundo se sucedía una suerte de «protesta generalizada» en la que jóvenes estudiantes, miembros de movimientos feministas y otros actores sociales protestaban por «razones muy diferentes», que, sin embargo, recogían «la sensibilidad de una época» y reflejaban «una insatisfacción, por ejemplo, sobre el modelo democrático: una democracia que no satisface las demandas de muchas categorías sociales diferentes en muchos países».

Otro de los motores de estas protestas que atravesaron el mundo desde Santiago de Chile hasta Argel, pasando por Barcelona, fue «las desigualdades de la democracia y en particular, de la democracia tradicional», que el neoliberalismo, lejos de aliviar, «ha agravado».

En este contexto de «populismos de derecha» extendidos por el orbe, el racismo y la xenofobia han cobrado nuevas fuerzas y por eso mismo, personas de distintas partes del mundo pusieron en causa el modelo político y social que el neoliberalismo construyó y ni siquiera la pandemia, que ha implicado el confinamiento de unos 5.000 millones de personas, logró detener del todo.

De ahí que, a su parecer, las elecciones presidenciales en los Estados Unidos sean demostración de que esas fuerzas conservadoras, racistas y supremacistas, siempre «han estado ahí» y para ilustrar el punto, se refirió al intento de secuestro que sufrió la gobernadora de Michigan, perpetrado por «un grupo de supremacistas y partidarios de las armas».

«Eso no se había visto jamás. Y explícitamente dijeron que era para crear caos y, en cierta medida, para crear una guerra civil. O sea, como hubo la Guerra de Secesión, 1860».

En el imaginario, continuó Ignacio Ramonet, existe la noción instalada que Estados Unidos es una democracia funcional. «Y es verdad que es una democracia sólida, es la primera democracia moderna. Nos guste o no nos guste: la Revolución Americana es la primera que restablece una forma de democracia que no había existido desde los griegos; antes de la Revolución Francesa, evidentemente. Es un poco la madre de la Revolución Francesa y también inspiradora del propio Bolívar, que se inspira en la Revolución Americana. Una revolución que se puede reflexionar», explicó, y por ello vale la pena poner bajo la lupa su condición, si se considera que «los padres de la revolución eran todos –o casi todos– esclavistas.

Regresando a la actualidad, el semiólogo español precisó que, por vez primera, es probable que en las elecciones presidenciales en ese país se presente un fenómeno que ha sido característico de otros lugares, como América Latina, en el que «que el presidente en el poder, cualquiera que sea el resultado, va a negar ese resultado y va a decir que hay fraude y va a resistir y va a ir a los tribunales y va a ir al Tribunal Supremo, que dirá la última palabra, y ahí el tiene mayoría de seis contra tres».

La pregunta relevante que se deriva, en su juicio, de este escenario, es lo que sucederá en la sociedad estadounidense, previamente escindida en dos grandes grupos: por un lado, los supremacistas y racistas y por otro, lo que denomina «la moderna sociedad americana», compuesta por personas de diversa condición y origen, que han vivido en la carne las desigualdades de su democracia y que reclama otro modelo de sociedad.

«Esto es lo que está ahí puesto en estas elecciones americanas. No se trata de que gane fulano o gane mengano, se trata de qué pasará en la sociedad la noche de las elecciones americanas y al día siguiente de las elecciones americanas», subrayó.

En un ejercicio de especulación Ramonet estima que es muy probable que en la noche de las elecciones, efectivamente Donald Trump reciba más votos en las urnas, puesto que, estima, la mayoría de los demócratas optará por ejercer su derecho al sufragio por correspondencia o a través de las redes sociales, lo que implica que solamente será posible completar el conteo tras unos cuantos días.

Allí, sostuvo, radica el principal problema: Trump se aferrará al triunfo, aduciendo que tiene meses cuestionando el voto postal y denunciando que será el mecanismo que sus adversarios utilizarán para cometer fraude.  

«Si yo soy elegido la noche de las elecciones, ¿por qué no lo soy al día siguiente?», podría preguntarse Trump y a partir de eso, exigir el reconteo de cada voto y otras acciones, como ya se ha visto en muchos países latinoamericanos, en los que presidentes de la derecha política «han negado a reconocer la victoria»

Pocos años ha, a Andrés Manuel López Obrador, actual presidente de México, le fue «robada» una elección y más recientemente, al senador colombiano, Gustavo Petro, le pasó lo mismo, concluyó.

(LaIguana.TV)

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