El filósofo Miguel Ángel Pérez Pirela analizó este lunes 19 de octubre, en su programa multimedia Desde Donde Sea, los recientes acontecimientos en torno a las elecciones presidenciales en Bolivia, donde resultó ganador Luis Arce, candidato del partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS).

De acuerdo con el analista político, la victoria de Arce constituye un acontecimiento histórico y sin precedentes, que da una lección al mundo de democracia, organización popular y activismo del siglo XXI.

«Es una especie de despertar de los pueblos, es una voz, un grito, una súplica por parte de Latinoamérica y el Caribe que queremos que nos dejen ser soberanos, ser libres de decidir a nuestros propios mandatarios, sin que Trump y sus millones de dólares y un gobierno de parapeto quieran imponernos presidentes por doquier», precisó.

Aseguró que, si bien el Golpe de Estado perpetrado por la derecha, liderada por Jeanine Áñez, hizo pensar, que habían desaparecido las esperanzas del pueblo boliviano, la concurrencia masiva a las urnas que se registró el pasado domingo demostró todo lo contrario.

Señaló, que era necesaria esa alta participación para poder echar al piso cualquier duda o pretensión de fraude, como aplicó la derecha contra Evo Morales en los comicios de 2019 para justificar y ejecutar el derrocamiento contra el Mandatario. 

Resaltó que Arce -quien se alzó con el 52.4% de los votos, 20 puntos de ventaja sobre su contrincante Carlos Mesa (31.5%)– no solo ganó en las zonas rurales, sino que también triunfó en las grandes ciudades.

«Una participación buena, normal por parte del pueblo boliviano y votantes del MAS no hubiera bastado, había que ganar y arrasar para quitarle la posibilidad a los golpistas», puntualizó.

Explicó que cuando Morales triunfó el año pasado lo hizo con 10 puntos de ventaja, sin embargo, esto fue utilizado por la derecha para cantar fraude y llevar adelante el golpe de Estado, por factores de la extrema derecha racista y xenófoba, apoyados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y Estados Unidos, desatando una ola de persecución y represión contra el pueblo.

También, indicó que, tal como lo expresó el sociólogo boliviano Eduardo Paz Rada, en entrevista al profesor Clodovaldo Hernández, el antecedente de la victoria electoral del MAS fueron las movilizaciones populares del mes de agosto, que pusieron en jaque al gobierno de facto y obligaron a las autoridades a fijar una fecha inamovible para las elecciones.

La peor campaña electoral que haya conocido Bolivia   

Pérez Pirela aseveró que la dictadura de Áñez contribuyó al avasallante triunfo de Arce, pues durante estos últimos meses llevó a cabo la peor campaña en la historia del pueblo boliviano.

Específicamente, detalló que en este tiempo hubo un quiebre institucional y una grave violación de los Derechos Humanos, además repuntaron las tasas de desempleo, se desestabilizó la economía, se dieron movilizaciones en todo el país y hubo una crisis sanitaria por la mala gestión de la COVID-19.

El filósofo comento que durante estos 11 meses el gobierno de facto usó las fuerzas de seguridad del Estado para reprimir a la población. Inclusive, Áñez firmó un decreto para garantizar la impunidad de la violencia de las Fuerzas Armadas contra el pueblo y, aunque tiempo después derogó la normativa, no avanzó ninguna investigación sobre las violaciones de DDHH perpetradas, entre ellas las masacres de Sacaba y Senkata, donde fallecieron 35 personas, hubo 800 heridos y 360 detenidos.

«Es más, se destruyeron las pruebas. Es un delito de Estado del gobierno de facto, sobre los cuales Almagro no dijo nada, tampoco los EEUU y la Unión Europea (UE)», enfatizó.

Asimismo, Pérez Pirela explicó que durante la gestión de Áñez se les negó atención médica a los simpatizantes del MAS y a quienes intentaron brindar ayuda se les castigó también.

Además, resaltó que la autoproclamada presidenta incumplió su palabra, pues prometió llamar a elecciones en 90 días y no ser candidata, pero no hizo caso a ninguna de las dos promesas.

«Si algo sirvió este año de dictadura de Bolivia fue para saber qué pasa cuando gobierna la derecha. (…) Estos 11 meses fueron la peor campaña electoral que haya conocido Bolivia, porque la derecha pudo haber demostrado otra cosa, pero demostró lo que era: xenófoba, opresora, incapaz de manejar una crisis como la pandemia», agregó.

Aseguró que todos estos acontecimientos hicieron que el pueblo entendiera que la única manera de acabar con las masacres y los arrebatos racistas y xenófobos de la dictadura era yendo a votar masivamente.

También aseguró que la derecha intentó infundir miedo en la población, al asegurar que si llegaba Arce a la presidencia habría revanchismo contra las fuerzas policiales y militares, sin embargo, el propio líder del MAS durante el cierre de su campaña, de manera muy estratégica, afirmó que «los miembros de la Fuerzas Armadas son considerados hermanos por el pueblo boliviano, porque ese es su verdadero lugar».

Pérez Pirela enfatizó, que la debilidad de Estados Unidos hizo que el gobierno gringo «aceptara» los resultados en Bolivia, debido a que están próximas las elecciones en la nación norteamericana y las mismas no dan como ganador a priori a Donald Trump.

Reacciones por el triunfo de Arce

El analista político resaltó las palabras de Arce tras conocer su triunfo, quien aseguró que con estos resultados se recuperó la democracia y la certidumbre de las familias que sufrieron durante el gobierno de Áñez.

También señaló, que el regreso del MAS al poder permitirá corregir errores y retomar el camino, no solo político y social, sino en términos económicos.

Según Pérez Pirela, Arce es un hombre con gran autoridad y legitimidad para el pueblo boliviano, pues fue quien acompañó durante 14 años al presidente Evo Morales, como ministro de Economía.

Por otra parte, el analista enfatizó que Morales demostró que no se equivocó cuando, al ser víctima del golpe de Estado, fijó una postura institucionalista: «Finalmente Evo tenía razón al tener una grandísima fe en su pueblo, el que dirigió durante 14 años, y su postura institucionalista, aunque pudiese parecer peligrosa, suicida, se demostró eficiente, cierta, y hoy día regresa con las más grande legitimidad de todas, la democrática».

Citando palabras del expresidente boliviano, la victoria del MAS constituye un gran triunfo histórico, inédito y único en el mundo. «A un año del golpe recuperamos el poder político democráticamente con la conciencia y paciencia del pueblo. Somos la revolución democrática y cultural para la transformación nacional. Hemos vuelto millones», expresó Morales.

Pérez Pirela también se refirió a la reacción de Gleisi Hoffmann, presidenta del Partido de los Trabajadores de Brasil, quien además celebró que María Patricia Arce Guzmán fue elegida senadora con voto expresivo. Recordó que Arce Guzmán fue atacada con pintura y humillada «de manera medieval» en la calle durante el golpe de Estado.

En cuanto a Carlos Mesa, el excandidato perdedor de Áñez, el filósofo aseveró que la cachetada que le dio el MAS fue tan grande, que el aspirante tuvo que aceptar los resultados y posicionarse como cabeza de la oposición.

Grandes derrotados

Destacó que entre los grandes derrotados con el triunfo del MAS se encuentran Estados Unidos, la maquinaria mediática global, así como la Organización de Estados Americanos (OEA) y su secretario general, Luis Almagro, quienes fueron los principales promotores del derrocamiento contra Morales, aupados por militares, policías y la extrema derecha boliviana.

«Carlos Mesa fue gran perdedor nacional, pero hay un perdedor internacional, Luis Almagro, que tuvo el tupé, el descaro de ser el autor del golpe de Estado en noviembre de 2019 contra Evo Morales, y ahora resulta que reconoció el triunfo del MAS -en un tuit- y no manifestó ni un ápice de arrepentimiento en la ruptura del orden constitucional en Bolivia el año pasado», comentó.

Con esta acción, asevera el también director de LaIguana.TV, Almagro busca «lavarle la cara a la OEA con un tuit, pero ni un millón de tuits podrán lavarle la cara a una institución que ya de por sí estaba golpeada en su imagen y moral, y que la llegada de Almagro se convirtió en el funeral de la OEA, la cual no ha hecho otra cosa que propiciar golpes de Estado no solo en Bolivia, sino en Venezuela».

Al respecto, citó las palabras que dedicó la vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, a Almagro: «Llegará la hora en que pagues por todo el daño que has causado a los pueblos de nuestra América Latina y el Caribe con tu servilismo cipayo y genuflexo de Washington. ¡Hay sangre del pueblo boliviano en tus manos, del mismo que hoy emergió para defender la paz y la democracia!».

De acuerdo con Pérez Pirela, Almagro quedó completamente desenmascarado y estigmatizado como uno de los golpistas e instrumentos de desestabilización más grande que los EEUU ha utilizado jamás contra la región.

También indicó que el opositor Juan Guaidó salió con las tablas en la cabeza, pues recordó que el líder de la extrema derecha venezolana dijo que Áñez era su ejemplo a seguir, cuando asumió el Gobierno de facto. «Creo que ahora es momento que siga el ejemplo de la dictadora boliviana y se vaya. (…) El triunfo del MAS es un mensaje a la derecha venezolana, que se sigue escondiendo en las faldas de Trump, de Almagro, de la OEA, de la UE ¿Se fijan por qué la derecha en Venezuela se niega a ir a elecciones? Porque el resultado va a ser el mismo» subrayó.

De igual manera, indicó que otro de los derrotados fue el Grupo de Lima, que lo único que ha hecho es reproducir el relato de EEUU, según el cual las elecciones en gobiernos progresistas no son legales y los resultados son ilegítimos.

«El impacto regional geoestratégico de la victoria del MAS es una cachetada contra la OEA, contra Almagro, contra EEUU, contra la UE y la derecha golpista que pensaban que la autoproclamación era un nuevo método para propiciar golpes de Estado. Esa autoproclamación como método de golpes de Estado en Latinoamérica quedó soterrada con el aplastante triunfo del MAS», agregó.

Libro del día

Pérez Pirela recomendó el libro «El cine según García Márquez» del profesor cubano Joel del Río. 

(LaIguana.TV)

 

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