El filósofo venezolano Miguel Ángel Pérez Pirela analizó recientemente en su programa Desde Donde Sea que transmite LaIguana.TV uno de los aspectos más lamentables que sufren los latinoamericanos y caribeños tras el lamentable proceso de colonización española en el continente, que más allá del genocidio de los pueblos originarios y el despojo brutal de las riquezas de la región, se fraguó uno de los peores «culturicidios» de la historia de la humanidad.

Sostiene Pérez Pirela que América y más aún Latinoamérica, «es un vasto territorio de cosmovisiones completamente diferentes que han resistido, incluso, a centenas y centenas de años de violaciones, de asesinatos, de despojos y de un asesinato cultural, un culturicidio como pocos se han dado en la historia mundial».
 
«Nosotros lloramos cada vez que cae una bomba sobre Bagdad, sobre la génesis cultural del mundo, sobre el origen de la humanidad, imagínense ustedes que desde 1492 y durante los casi 400 años que siguieron el despojo, el asesinato cultural, el culturicidio que se dio en estas tierras. Solamente, a partir del Siglo XIX nosotros empezamos a crear Repúblicas y a sacar al imperio español de nuestras fronteras», acotó.
 
Recalcó que aún los países del continente «somo repúblicas jóvenes, tenemos unos 200 años, años más años menos, y somos repúblicas que necesitamos reencontrarnos con el sentido de la historia, saber qué de hispanos tenemos, qué de afro tenemos, qué de indígenas tenemos y qué de todo eso mezclado».
 
«La riqueza nuestra y lo que nosotros tenemos para darle a la humanidad, pasa por todo ese grandísimo, como diría (Eduardo) Galeano, ‘desencuentro’ de culturas, a partir de 1492», añadió.
 
Al respecto, explica que «ese desencuentro de culturas, de una cierta forma, también tiene que ver con eso que Gabriel García Márquez -en su discurso de aceptación del Premio Nobel- llama ‘la soledad de América Latina’ y de allí su libro Cien años de Soledad. Él dice que la soledad de nosotros, la soledad de los latinoamericanos, la soledad de América Latina, consiste en lo imposible que es describir el surrealismo, el realismo mágico que nos habita y en el cual nosotros vivimos».
 
«Algunas veces nos falta, expresaba Gabriel García Márquez en ese discurso de recibimiento del Premio Nobel, las categorías racionales para hacer creíble nuestra historia», añade.
 
Por esta razón, dice Pérez Pirela, «cada 12 de octubre nosotros tenemos precisamente esa oportunidad de mirar atrás, con rabia, con odio, con melancolía, pero también recordar que nacimos y somos el fruto de todo eso».
 
Justicia con la historia nuestroamericana
 
En ese punto, comenta el filósofo venezolano, que «el derrumbe de estas estatuas» -de los colonizadores españoles y que están colocadas en distintos espacios de toda latinoamérica- «sin duda alguna, son síntomas de un malestar social que solamente puede convertirse en bienestar a través de la historia, de reinterpretar la historia, incluso, de recrear la historia».
 
«Tenemos todavía muchísmas deudas sobre el levantamiento histórico. No se trata de caer en el simplismo, tonto e ingenuo, de decir que nosotros somos los indígenas ultrajados, no, nosotros somos también como decía Pablo Neruda, el resultado de esta maldita lengua que hablamos porque nos hablamos en Castellano, no nos hablamos en español, España tiene muchos otros idiomas, nos hablamos en Castellano y además hemos repintado, reiventado el Castellano, con la dulzura de los acentos latinoamericanos, con la diversidad de los neologismos que desde estas tierras han surgido», subraya.
 
En ese sentido, agrega que para reparar esa historia, «se trata de ver, reveer, reanalizar, recobrar el sentido de la historia para entender realmente que somos el fruto de una mezcla loca, de una especie de licuadora genética cultural, que al fin y al cabo nos hace idénticos e infinitamente diversos en cada uno de nuestros países».
 
Pérez Pirela agrega además que en ese proceso de colonización «nos quisieron separar de la Pachamama que era la divinidad, la cosmovisión de muchos de los pueblos que vivían en estas tierras y la Pachamama hoy surge como valor, con la Pachamama hay muchos valores, muchas ideas, muchas intuiciones y muchas sensaciones que -a pesar del genocidio y el despojo- no pudieron aplastar».
 
(LaIguana.TV)
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