El candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden, reconoció este jueves durante el último debate televisivo contra su contendiente, el republicano Donald Trump, que el racismo en su país es tan grave que está institucionalizado dentro de los organismos policiales y de Gobierno.

Durante el bloque que abordó el tema racial y las protestas generadas en Estados Unidos por la brutalidad policial contra la comunidad afroamericana, Biden lamentó que las familias afro tengan que prevenir a sus hijos sobre cómo atender el llamado de la policía ante posibles encuentros con estos funcionarios, para evitar ser víctimas de sus maltratos e incluso que puedan ser asesinados si no colocan sus manos arriba durante un control de tráfico.

Biden —de piel blanca— dijo: «Nunca he tenido que decirle a mi hija que si tiene que pararse en un control de tráfico ponga ambas manos en la parte superior del volante y no se acerque a la guantera porque alguien podría dispararle».

Luego, reconoció: «En Estados Unidos hay racismo institucional».

Por su parte, Trump —quien públicamente ha lanzado improperios contra comunidades migrantes y promueve la xenofobia contra chinos, latinoamericanos, pobres, comunistas y otras comunidades como los afrodescendientes— asegura que él es «la persona menos racista» que había en ese momento en la sala de conferencias de la Universidad de Belmont, donde se realizó el debate.

Además, aseguró que él es el presidente que más ha hecho por la comunidad afroamericana, salvo con «la excepción de Abraham Lincoln».

Luego, comentó que Biden sí es racista porque apoyó una reforma de la ley contra el crimen de 1994 que significó un encarcelamiento récord de ciudadanos afroamericanos.

Biden, por su parte, reconoció que en el tema de inmigración hubo «errores cometidos» durante la Administración de Barack Obama, del cual fue su vicepresidente, y en ese sentido prometió que en caso de ser electo presidente, durante los cien primeros días, enviará al Congreso una propuesta para otorgar la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados que viven en el país, que están en torno a los 11 millones de personas.

(LaIguana.TV)

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