El analista político y comunicador Miguel Ángel Pérez Pirela se refirió durante su programa Desde Donde Sea a la gran cantidad de datos de la variada literatura de la conquista de América la cual la componen crónicas, diarios, cartas y escritos producidos por los primeros colonizadores europeos, especialmente españoles

Colón es considerado el primer cronista de Indias pues relató sus observaciones sobre la vegetación, los ríos, los animales, los eventos naturales que presenció. Desde el inicio (y esto lo destacó García Márquez en su discurso al recibir el Nobel), hubo muchas distorsiones en esos cuentos. También lo dice Galeano en Las venas abiertas de América Latina. Decían sobre los indios que tenían orejas grandes, que las arrastraban de tan grandes que eran o que tenían ojos en la espalda o los pies al revés, con el talón hacia adelante. Siempre nos describieron monstruosamente porque teníamos que ser no humanos, especie de bestias para que ellos pudieran justificar la explotación y el genocidio que aplicaron cruelmente en nombre de Dios y de la fe. En los relatos se menospreciaba a los indígenas se les trataba como ignorantes y paganos”,  indicó el  escritor  en  la emisión de su programa que se transmite a través de las redes sociales. 

Indicó que como toda guerra tiene que ser justificada, así lo planteaba Galeano, que toda guerra  es un robo, que se hace para quitarle algo a alguien, porque de lo contrario no existirían, el conflicto como tal tiene la vocación del despojo. La corona española se la declaró a América, diezmando así a 9 de cada 10 indígenas.  

Partiendo de esas crónicas colonizadoras, comenzaron a circular textos que retrataban al “nuevo continente” como un territorio mágico, lleno de animales maravillosos, vastos recursos naturales, compleja geografía y hombres y mujeres temibles, bajo una perspectiva netamente eurocéntrica.

Colón tiene el mérito de haber atravesado el océano que era considerado como muy peligroso, donde supuestamente había figuras mitológicas, leviatanes y dragones. Lanzarse hacia lo que él pensaba que eran la Indias, el oriente, implicaba un reto a toda la concepción del hombre europeo del Renacimiento. Para ese tiempo, la religión católica ejercía gran influencia en parte del continente europeo y, por tanto, las nuevas ciudades americanas fueron construidas a imagen y semejanza de las europeas, con numerosas y grandes iglesias. Algunas fueron refundadas y sobre los grandes edificios (cosa que hacía ya el imperio romano con los griegos) se edificaron las iglesias para aplastar la cultura previa”, expresó el también director de LaIguana.TV.

Otros cronistas fueron Garcilaso de la Vega, Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, Bernal Díaz del Castillo y Felipe Guamán Poma de Ayala, quienes reprodujeron en sus escritos la misma cosmovisión eurocéntrica. Entre las excepciones estuvo fray Bartolomé de las Casas, uno de los pocos que dedicó su obra a abogar por los derechos indígenas. En Historia y destrucción de las Indias, así como en otros escritos, se demostraba la valía y calidad de la cultura de los pueblos originarios y promovía la posibilidad de una cristianización pacífica. Por eso, muchas de sus obras fueron censuradas por la Santa Inquisición.

“De las Casas se empeñó en demostrar que los indígenas tenían alma, no eran animales y, por tanto, se les podía aplicar el iuris gentium, derecho de las gentes, que es la semilla de los derechos humanos”, destacó.

(LaIguana.TV)

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