En una rueda de prensa con medios internacionales, el presidente de la República, Nicolás Maduro, recordó que en dos ocasiones, personajes ligados con la oposición orquestaron planes para asesinar al dirigente ultraderechista Leopoldo López, hoy evadido de la justicia venezolana y refugiado en el Reino de España.

El primer intento tuvo lugar en 2014, poco después de que López se pusiera al frente de las acciones terroristas de ese año, que él mismo bautizó con el nombre de «La Salida», relató el mandatario.

Entonces, el Gobierno Bolivariano recibió la información que al frente de la macabra apuesta estaba el dirigente opositor Antonio Ledezma, quien pretendía culpar del crimen a las fuerzas chavistas y obtener réditos políticos con ello.

La versión gubernamental fue creída por López y sus familiares que, tras un proceso de negociación encabezado por Diosdado Cabello, entonces presidente del Parlamento, se tradujo en la salva de su integridad y su posterior entrega a la justicia venezolana, que lo procesaría y condenaría por los delitos cometidos en los siguientes meses.

Tras la sentencia, al líder de Voluntad Popular se le fijó como sitio de reclusión la cárcel militar de Ramo Verde, en la que estuvo hasta 2017, cuando tras otra negociación con el gobierno, le fue otorgado el beneficio de casa por cárcel.

Allí estuvo hasta el 30 de abril de 2019, cuando fue liberado por sus custodios para encabezar un golpe de Estado que acabó por fracasar.

Poco antes, recordó el primer mandatario, el exgeneral Raúl Isaías Baduel tramó otro intento de asesinato en contra del político derechista, que debía ejecutarse en la prisión militar en la que cumplía su sentencia.

En esta oportunidad, refirió Maduro, se libró de la muerte, gracias a que el día que estaba prevista la operación, fue confinado en su celda por incumplir con el régimen disciplinario.

Ajenos a este cambio de planes, los artífices esparcieron la especie de que López habría sido asesinado en la cárcel, una información que inclusive fue divulgada –en términos de denuncia– por su esposa, Lilian Tintori, y el periodista opositor residenciado en Miami, Leopoldo Castillo.

(LaIguana.TV)

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