El análisis de las condiciones en las que tendrán lugar las elecciones presidenciales estadounidenses, así como la exposición los posibles escenarios que los expertos han previsto, fueron los asuntos en torno a los cuales el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela disertó en la edición 200 de su programa Desde Donde Sea de este 02 de noviembre. 

Lo que dicen las encuestas, lo que puede suceder en Florida y el «fraude» cantado por Trump

Este martes, recordó, culminará el proceso de votación en los Estados Unidos y si bien ya más de 80 millones de ciudadanos han enviado su voto a través del correo y otra importante cantidad acudirá mañana a los centros electorales para manifestar su voluntad, lo cierto es que resultad difícil predecir quién estará en la Casa Blanca entre 2021 y 2025. 

Por una parte, explicó Pérez Pirela, Donald Trump, actual presidente y candidato del Partido Republicano, ha tratado de sembrar dudas acerca de la confiabilidad del voto postal –legal y con larga tradición en ese país– e inclusive se ha aventurado a preconizar un fraude anticipado, de no resultar favorecido en las urnas mañana.

De otro lado, comentó, está el hecho de que en 2016, como ahora, todas las encuestas daban por ganadora a Hillary Clinton, pero pese a que esta se impuso en el voto directo con una ventaja de aproximadamente 3,5 millones de votos, finalmente Trump se alzó con la victoria, gracias a que logró imponerse en los colegios electorales en lo que fue catalogado entonces como un final de fotografía, debido a lo ajustado del resultado. 

Actualmente, el escenario de 2016 parece replicarse, pues todos los sondeos apuntan a que el candidato a la reelección perderá en el voto directo, pero ello no es garantía de que no pueda imponerse en los comicios, puesto que todo, como ocurriera en el año 2000, cuando se enfrentaron George W. Bush y Al Gore, se resolverá en el estado de Florida, en el que Biden, candidato demócrata, aventaja a su rival por entre dos y tres puntos porcentuales, lo que coincide con el margen de error de las encuestas. 

Así las cosas, los rivales han desplegado una «campaña brutal» en el estado sureño, caracterizada por la guerra sucia en contra de países América Latina que, además, en el caso de Trump, ha contado con el concurso y apoyo abierto de gobiernos derechistas de la región, como es el caso del de Colombia, comandado por Iván Duque al frente y Álvaro Uribe Vélez desde las sombras. 

A lo anterior, precisó el experto, las elecciones tendrán lugar en un clima de creciente conflictividad social, pues en ciudades como Filadelfia (Pensilvania, estado en el que se prevé la victoria de Biden), grupos de ciudadanos –paramilitares– extremistas y racistas respaldados por Trump, se han apostado con armas de guerra en los centros electorales, a los que también han acudido grupos afrodescendientes y defensores de otras minorías. 

Se vive, en su opinión, una suerte de «clima de guerrilla urbana» y si bien ciudades como Washington D.C. o Nueva York están en calma, diversos analistas creen que se trata de una calma que precede a la borrasca, puesto que se prevén actos de violencia y además, Donald Trump sigue sin aclarar si aceptará una eventual derrota. 

Por lo antes dicho, coincide con quienes han pronosticado que es poco probable que los resultados electorales se conozcan mañana. Antes bien, seguramente, el proceso se extenderá durante varios días, puesto que en cada estado rigen normativas electorales distintas. 

Esta situación, lejos de ayudar a la distensión social, puede empeorarla todavía más, al tiempo que permite que la estrategia de fraude anticipado adelantada por Trump –que sostiene que todo voto computado después de mañana no será válido– se fortalezca.

A este respecto, el analista mencionó que el mandatario, con las prebendas que le otorga el ejercicio de la presidencia, ha entorpecido el funcionamiento de la oficina postal, que en los últimos días ha retardado las entregas, aduciendo que padecen los efectos de los recortes presupuestarios. 

De allí que si el candidato republicano se impone en Florida mañana, lo previsible es que se proclame ganador, independientemente de si ello resulta ser cierto o no, para lo que dispone de una ventaja que no posee su rival: más allá de lo que sucediera mañana, será presidente hasta el 20 de enero de 2021, lo que implica que tiene a su disposición el gobierno federal entero para impedir una eventual victoria de Joseph Biden. 

Las «costuras» de la democracia estadounidense y el remate de campaña de los candidatos 

Para el también director de LaIguana.TV, nunca antes habían resultado tan expuestas «las costuras» de la presunta democracia modélica estadounidense. 

Inclusive, comentó que mientras grupos antagónicos protagonizan escenarios de tensión en los centros electorales, Trump continúa haciendo mítines en puntos estratégicos de la geografía estadounidense, en procura de granjearse las simpatías entre los votantes indecisos.

De su lado, Biden ha sido mucho menos prolijo en cuanto a convocatorias multitudinarias, pero como sello de triunfo apeló al carisma del expresidente Barack Obama –de quien fue compañero de fórmula durante sus dos períodos– para invitar a la ciudadanía a votar masivamente. 

Pérez Pirela es de los que opinan que el demócrata Joseph «Joe» Biden no es un buen candidato, pues además de ser una persona de edad avanzada, no pocos piensan que le faltan aptitudes para ejercer un cargo tan demandante como la presidencia de un país. 

Precisamente su rival, el presidente Donald Trump, ha sacado provecho de esta percepción, apodándole «el somnoliento Joe» y ha sostenido reiteradamente que de perder, se marchará de los Estados Unidos porque habría sido derrotado por «el peor de los candidatos». El gobernante ha anunciado, asimismo, que de no resultar reelecto en esta ocasión, insistirá para los comicios de 2024 y entretanto, abrirá una cadena informativa, cuyo nombre tentativo sería Trump TV. 

Si el estado de Florida no se define mañana, el analista insistió en que es muy probable que el conteo de votos se prolongue durante varias semanas y que no se sepa quién ganó hasta el venidero 14 de diciembre, con lo que ello puede significar en medio del clima de crispación y creciente conflictividad que atraviesa a los Estados Unidos, país que está dejando al descubierto que su sistema democrático no es el mejor del mundo, como insisten en predicar y que, por lo contrario, viven una crisis institucional cuyos derroteros son imprevisibles. 

Tener más votos no implica ganar: el sistema electoral de EEUU

Citando datos compilados por el portal HispanTV, Pérez Pirela mencionó que cinco veces en la historia de los Estados Unidos ha resultado electo presidente aquel candidato que perdió en el voto popular, dos de ellos durante los últimos 20 años.

En 2000, rememoró, la Corte Suprema de Justicia declaró vencedor a George W. Bush frente a Al Gore y en 2016, Trump venció a Hillary Clinton, pese a que ella tenía una ventaja de aproximadamente 3,5 millones de votos directos.

Explica el referido medio que la razón tras esta distorsión es que el sistema electoral estadounidense, que tiene 230 años de existencia, se basa en el colegio electoral, una modalidad de votación indirecta que implica que los ciudadanos no votan directamente sino que seleccionan a 538 electores y cada entidad tiene un número diferente de electores y posee su propia legislación electoral, añaden. 

Dicho de otro modo, se trata de 50 elecciones distintas distribuidas a lo largo de un país extenso que abarca seis husos horarios.  

La principal crítica que se le ha formulado al sistema electoral vigente en los Estados Unidos, refiere HispanTV, –además de que obvia la voluntad popular– es que perpetúa el bipartidismo e impide la emergencia y consolidación de una tercera o cuarta fuerza política, capaz de disputar el poder a los partidos tradicionales y es justamente esto lo que consigue explicar que ahora, como ya ocurrió en 2000, todo se decidirá en Florida. 

Las proyecciones electorales de las encuestadoras y los factores que explicarían ciertas tendencias en el voto

Haciendo referencia al análisis elaborado por Sean Trend, experto de Real Clears Politics (RCP), el filósofo venezolano indicó que «si Trump pierde en Florida, es muy improbable que sea presidente. Si gana por más de tres puntos, es muy probable que sea presidente». 

En esta entidad se espera un conteo rápido de votos, en contraste con lo que ocurre en otros en las que lidera Biden, lo que favorece una eventual autoproclamación de Trump, un escenario también previsible porque no es Al Gore ni proviene del estabilishment político de Washington, respetuosas de su juego institucional.

Como en 2016, las proyecciones apuntan hacia una victoria de los demócratas liderados por Biden, mas cuando se miran las encuestas por estado, precisa Trend, esa ventaja ya no luce tan sólida, incluso en Pensilvania, donde la victoria del retador parece un hecho, dados los consistentes cuatro puntos de ventaja con los que parece contar. 

Además, el experto estadounidense recuerda que a los partidos «populares» como el Republicano, les suele ir mejor en las urnas que lo que las encuestas sugieren y que ello es una tendencia internacional que ya se ha apreciado en España, por ejemplo, con VOX y en otros puntos del orbe. 

Por ello alerta en relación con el llamado «voto secreto», surgido en 2016 entre los seguidores del actual mandatario, que viendo en las encuestadoras a «un enemigo» no necesariamente responden con veracidad a las preguntas que se les formulan. 

En cierta manera, las tendencias a favor de Biden que reporta RCP a través de su vocero, son esencialmente las mismas que las que mostraba la candidatura de Hillary Clinton en 2016, con la diferencia de que el actual postulado demócrata ha mostrado una ventaja consistente en el promedio nacional de entre 6-7 puntos, mientras que en la contienda Clinton-Trump «hubo giros salvajes».

Respecto del voto indeciso, Trend asegura que es menor que el estimado para los comicios de 2016. Además, da por cierto que buena parte de los indecisos optará por abstenerse. 

Otro de los factores que el analista estadounidense recupera en su análisis y que complica toda proyección es que los hombres blancos con estudios universitarios han virado sus preferencias hacia los demócratas y los suburbios, otrora republicanos, han sido conquistados paulatinamente por los demócratas. 

Ello, en su juicio, sería la explicación de por qué Biden centró sus esfuerzos en capturar preferencias electorales en el llamado Cinturón del Sol, conformado por los estados del sur del país de costa a costa.

Ante las encuestadoras, el perfil de Biden más «popular» y obrero, puesto que es el primer candidato del Partido Demócrata en varias décadas que no tiene un título de la Ivy League, una red de renombradas universidades estadounidenses ubicadas en la Costa Este del país y cuyo acceso es particularmente difícil, lo que hace que la clase trabajadora se sienta más representada a través de un candidato con esas características. 

Empero, precisa que es importante tener en consideración «dos giros importantes», a saber: si bien a Biden le va bien con hombres blancos universitarios, Trump tiene de su lado a votantes no blancos porque se centró en la economía, puesto que tuvo una gestión bastante aceptable hasta que comenzó la pandemia y no solamente por sus méritos, agregó Pérez Pirela, pues esto se explica en buena parte por la economía «saludable» que heredó de Obama. 

Justamente por eso, el grueso de la campaña de Biden se ha enfocado en atacar a Trump por su mala gestión durante la crisis sanitaria, acotó el analista criollo.

Otro de los aspectos que Sean Trend menciona en su análisis y que Pérez Pirela recuperó para el programa fue el posible viraje de un estado tradicionalmente republicano como Texas hacia el lado demócrata.

Sobre esto, el vocero de RCP indicó que estima que faltan dos ciclos electorales para que ese escenario acabe de concretarse, en este caso podría producirse un comportamiento excepcional, que justifica a que, a contrapelo de lo que sucediera en otros tiempos, cuando la población rural de rancheros tenía un gran peso, en la actualidad, cerca del 70% de la población del estado reside en las áreas metropolitanas de urbes como Dallas, Houston y San Antonio. 

De su lado, el director de LaIguana.TV considera que además de las encuestadoras, también vale la pena prestar atención a las actitudes o declaraciones de los políticos «prominentes» dentro de cada partido y en ese sentido, destacó que en los últimos días, los líderes del Partido Republicano han preferido no aparecer junto a Donald Trump en actos públicos. 

A su parecer, esto es indicio de su aparente debilidad, si bien llamó a no extraer conclusiones precipitadas, toda vez que la elección se sellará a partir de lo que suceda en siete estados, muy particularmente en Florida y no de acuerdo con lo que resulte del voto popular.  

¿Qué ofrecen Donald Trump y Joseph «Joe» Biden?

– Racismo y violencia policial: Biden se aprovecha de la actualidad del tema y propone reformas policiales y a las políticas migratorias. En este último caso, plantea otorgar estatus de residencia temporal a migrantes, reunir a familias separadas por las políticas de Trump y regularizar el estatus de 11 millones de indocumentados. 

Del otro lado, Trump, en papel de hombre duro, que impide la expresión de las minorías, desestima el carácter estructural de la violencia policial, y aboga por la sanción particular a los agentes involucrados en actos xenófobos y racistas de violencia policial, amparado en la teoría de la manzana podrida, aunque, como apuntó el comunicador, una revisión en la historia de los Estados Unidos permite concluir que ese país es «genética y estructuralmente racista».

– Impuestos: Biden promete aumentar las cargas impositivas a quienes producen más de 400.000 dólares al año, mientras que Trump protegería a los de altos ingresos como él, incluso después de develarse que pagó menos impuestos que maestros o enfermeros.

– Economía: Biden promete aumentar el salario mínimo a 15 dólares la hora en todo el país, mientras que Trump cuestiona la viabilidad de esta medida, porque cada estado tiene una legislación particular y ello podría ocasionar severos problemas presupuestarios.

– Políticas ambientales: Biden ofrece disminuir las emisiones de gases contaminantes y critica los efectos del fracking, mientras que Trump se salió del Acuerdo de París, apoyó el fracking por razones crematísticas y niega el cambio climático.

Otros comentarios al cierre

¿Podrá el pueblo estadounidense soportar cuatro años más a Trump?, se preguntó el experto, porque todo indica que está haciendo implotar el sistema y recordó que la deuda de ese país ha sido comprada por Japón, China y el Reino Unido. 

Su adversario en esa tríada dispone de una no despreciable cantidad de bonos de deuda, que es la más grande de todo el mundo, subrayó. 

Definitivamente, hay mucha ansiedad, mucha preocupación, por los resultados inciertos en Florida, que, de paso, decide la elección. El proceso inclusive podría prolongarse hasta el 20 de enero y al no resultar decisivo el voto ciudadano no decide, podría reeditarse el escenario de 2000, en el que la Corte Suprema dictaminó el ganador.

Por otra parte, si Trump pierde en Florida, aún ganando en el resto de los estados, pierde la elección. Sabiendo lo fundamental que le resulta la entidad, se cambió de residencia y ahora vota allá y la campaña la centró en ataques a Venezuela y Cuba. 

La última acción, refirió el analista, fue impedir que los cubanos recibieran remesas a través de Western Union. Los anticastristas ven en el apoyo a Trump, una oportunidad de desquitarse de Biden, vicepresidente de Obama durante el acercamiento que se dio entre Washington y La Habana. 

Los resultados de estas elecciones serán «muy particulares», explicó, porque las condiciones en las que se está llevando a cabo la elección lo son. 

Aún así, muchos se preguntan si es posible una guerra civil en Estados Unidos y al respecto, comentó que canales rusos abiertamente presentaban hallazgos documentales en los que se plantea la posibilidad de que estalle un conflicto civil, pues están dadas todas las condiciones: pueblo armado, racismo, asesinato de minorías y mucha frustración.

Es difícil prever resultados electorales en un país en el que puede no ganar quien tiene la mayor cantidad de votos, pues se trata de una democracia de lobbys, de intereses, de grupúsculos, concluyó. 

Libro del día

Centenario de Miguel Hernández (1910-2010), selección de poemas publicado por el Perro y La Rana en ocasión del centenario del revolucionario español. 

(LaIguana.TV)

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