El primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, denunció este miércoles el uso con fines políticos de los 16 menores venezolanos, acompañados por algunas madres, deportados desde el país caribeño y que volvieron al territorio insular tras cerca de 48 horas de incertidumbre en las que no se conoció su paradero.

El grupo sedicioso y extremista vinculado a Juan Guaidó ha sido el más interesado en sacar provecho del tema, no solo con el fin de culpar al gobierno venezolano sino de atizar para la campaña de guerra sucia contra el país, siendo uno de los principales protagonistas uno de los socios del clan Guaidó, el prófugo de la justicia venezolana, David Smolansky; así como también el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Rowley emitió a través de las redes sociales una declaración sobre los acontecimientos relacionados con los niños venezolanos, que habían entrado de forma ilegal a Trinidad y Tobago, y que protagonizaron una historia bastante lamentable y totalmente mediática.

En ese sentido, Rowley se refirió a Luis Almagro, a quien atribuyó, junto a otros funcionarios, el haber declarado la guerra a Trinidad y Tobago por no apoyar un cambio de gobierno en Venezuela.

«Trinidad y Tobago se encuentra actualmente bajo el último asalto, utilizando personas anónimas, sin rostro, armadas con niños inocentes, para tratar de obligarnos a aceptar su comprensión del estatuto de refugiado», indicó el primer ministro citado por la agencia EFE.

El titular también argumentó que no es posible que una pequeña nación insular de 1,3 millones de habitantes, abra sus fronteras a un vecino como Venezuela -de más de 30 millones de personas- incluso en medio de la pandemia de la COVID-19.

Al respecto recordó que Trinidad y Tobago cerró sus fronteras, incluso, para sus propios ciudadanos durante la pandemia y que se resistirá con todos los esfuerzos ante quienes están empeñados en forzar la apertura de las fronteras para la inmigración ilegal.

Resaltó que bajo la rúbrica de «humanitaria», se pretende forzar a Trinidad y Tobago a aceptar inmigrantes de naturaleza económica y soportar la acción de traficantes de personas bajo la excusa de supuestos «refugiados».

Rowley recordó además que Trinidad y Tobago facilitó el registro de 16 mil venezolanos durante los últimos meses y acotó que, a pesar de todas las dificultades, su país siempre demuestra solidaridad con los inmigrantes.

(LaIguana.TV)

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