En su programa Desde Donde Sea, el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela, de cara a las próximas fiestas decembrinas, analizó el escenario pandémico en Europa Occidental y el continente americano, regiones en las que el rebrote de coronavirus está dejando aún más infectados y fallecidos que los registrados durante el brote de la primavera.

A su parecer, de las amargas experiencias vividas por el continente europeo desde septiembre, América Latina puede extraer importantes lecciones sobre las consecuencias que trae una relajación excesiva de las medidas de confinamiento y bioseguridad, pues al no existir una vacuna suficientemente probada –que además pueda producirse y aplicarse masivamente en al menos el 70% de las personas–, son las únicas disponibles para frenar los contagios de COVID-19.

Europa no aprendió la lección de la primavera y ahora es azotada por una segunda ola

Pérez Pirela también indicó que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como expertos independientes, han estimado que el actual rebrote ha resultado todavía más complejo de manejar que el que dio inicio a la pandemia, puesto que las condiciones de transmisión del nuevo coronavirus se verán favorecidas con la llegada del invierno boreal, en el que las personas se ven obligadas a permanecer en ambientes cerrados y con ventilación pobre, a consecuencia de las bajas temperaturas.

Asimismo, pese a los anuncios sobre las distintas vacunas, los científicos también han previsto que habrá al menos una tercera ola de la pandemia, puesto que ninguna de las alternativas disponibles ha sido suficientemente probada todavía, ni país alguno cuenta con la capacidad necesaria para producir las miles de millones de dosis que se requerirían para alcanzar una inmunidad de grupo y aún produciéndose las condiciones antes citadas, tampoco hay garantía de que la población acceda a vacunarse.

A modo de recapitulación, el comunicador precisó que en Europa, el primer pico de nuevos casos y decesos se produjo entre marzo y mayo, momento en el que las cifras de contagio comenzaron a mostrar una tendencia a la baja, que se mantuvo durante todo el verano.

Empero, explicó, si bien este pico fue en buena medida producto de la ausencia de conocimientos sobre el comportamiento del virus, de las manifestaciones clínicas de la enfermedad y los posibles esquemas de tratamiento, así como de la inexistencia, en un primer momento, de pruebas para detectar masivamente el virus, el rebrote del otoño-invierno boreal obedece a condiciones cualitativamente diferentes.

Concretamente, se refirió a las decisiones tomadas por los gobiernos de los países de Europa Occidental tras haberse observado descensos sostenidos en las curvas de contagios y de óbitos.

En general, en países como Italia, Francia, España, Alemania o el Reino Unido, las autoridades, haciendo caso omiso de lo vivido durante la primavera, decidieron decretar la apertura total de sus fronteras y el relajar casi por completo las medidas de higiene y distanciamiento social, para procurarse ingresos a través del turismo, uno de los principales pilares de la economía regional, ello pese a las advertencias formuladas por la OMS.

A lo anterior, continuó relatando, se sumó que la población también prefirió olvidar lo acontecido en los meses previos y se entregaron al disfrute estival, creyendo que ya el peligro había pasado.

El efecto de la desacertada decisión tardó un par de meses en hacerse evidente, pero al comenzar el otoño, los casos diarios de COVID-19 se multiplicaron en el continente, al punto que, en este momento, algunas naciones están rompiendo sus propios récords de diagnósticos positivos y de decesos.

Según cifras consultadas por el analista venezolano para el programa, durante el mes de noviembre, cada tres minutos ha fallecido un europeo a causa del nuevo coronavirus y en países como Italia, es todavía más dramático, pues fallece una persona por COVID-19 cada 17 segundos, computando más de 700 óbitos por día.

El resto de los países de Europa Occidental no está mucho mejor, pues los decesos diarios por coronavirus orbitan en torno a las 500 personas.

Frente a este desolador y complejo panorama, Miguel Ángel Pérez Pirela se preguntó qué hacía pensar a los gobiernos de América Latina que emular la decisión tomada por Europa durante el verano boreal, era una alternativa para nuestros pueblos, toda vez que tanto la evidencia –científica y fáctica– permiten concluir sin ambages que se trató de una mala elección, que hoy esos pueblos pagan con su salud y hasta con su vida.

La interrogante viene a lugar, en virtud que muchos países de la región ya anunciaron que flexibilizarán los confinamientos y estimularán la actividad comercial durante la temporada navideña, al parecer, sin considerar que un escenario como el que hoy se vive en las naciones del occidente europeo puede replicarse en estos territorios, con el agravante que los sistemas sanitarios en esta parte del mundo suelen ser precarios y carecen de la infraestructura y dotación necesaria para atender regularmente a la población y, por tanto, no tienen cómo hacer frente a un estrés como el que implica tener miles de pacientes en condición crítica.

Inclusive, subrayó, ni siquiera países como Francia, Bélgica o Italia, que cuentan con sistemas sanitarios robustos, han podido atender a todos cuantos han requerido intubación en Unidades de Cuidados Intensivos y se han visto en la obligación de solicitar auxilio a Alemania, acaso el único de los países que contaba con un sistema sanitario capaz de hacer frente a una situación de tan alta envergadura.

La COVID-19 en cifras: así está la pandemia en el mundo

Como desde hace meses, Estados Unidos continúa siendo el epicentro de la pandemia en el mundo y es, con diferencia, la nación más afectada en términos absolutos, pues registra hasta la fecha 12.862.885 infectados y 263.218 fallecidos a consecuencia de la COVID-19, de acuerdo con los datos publicados por la Universidad Johns Hopkins.

Desde el punto de vista de Miguel Ángel Pérez Pirela, muchos de los decesos registrados en ese país pudieron evitarse, si el actual mandatario, Donald Trump, no hubiera asumido una conducta tan irresponsable, al desdeñar del uso de la mascarilla en público y negar los riesgos que entrañaba la enfermedad.

Siguiendo siempre las estadísticas ofrecidas por la Johns Hopkins, siguen en la lista India (9.266.705 infectados), Brasil (6.166.606 infectados y 170.769 fallecidos), Francia (2.235.437 infectados), Rusia, España, Reino Unido e Italia.

El primer país de América Latina en figurar en las listas de casos positivos para el nuevo coronavirus es Argentina, en el que se han contabilizado 1.390.388 infecciones y han perdido la vida 37.714 personas.

Esta ya preocupante cifra, advirtió, crecerá sensiblemente durante las próximas semanas debido a las aglomeraciones de personas que se suscitaron en distintos puntos del país –especialmente en la capital– para homenajear al fallecido astro del balompié Diego Armando Maradona.

En este punto, el también director de LaIguana.TV criticó la realización de este tipo de homenajes en medio de una pandemia y cuestionó la irresponsabilidad mostrada por quienes decidieron acudir a los actos y todavía más para quienes aprovecharon la ocasión para ingerir bebidas alcohólicas, protagonizar riñas callejeras y causar destrozos en la propiedad pública, al punto de requerir que la fuerza pública interviniera para atajarlos.

Continuando con el recuento de cifras, indicó que Colombia figura en el puesto 10 de la lista mundial, en términos de la cantidad de casos positivos de COVID-19 que se han diagnosticado desde inicios de la pandemia. Así, el vecino país computa 1.280.487 infectados y 36.019 fallecidos.

Seguidamente, aparecen países como México, Perú, Chile y mucho más atrás, Venezuela, en la que 100.817 han sido diagnosticadas con coronavirus y 880 han muerto por esa razón.

Que mande la ciencia: el distanciamiento físico es única forma de contener al coronavirus

En su criterio, se equivocan tanto los gobiernos neoliberales que han decretado flexibilizaciones amplias y sostenidas en razón de los intereses económicos, como aquellos que, en la proximidad de un proceso electoral, lo hacen por razones por razones políticas. En uno y otro caso, no priva el criterio científico, el único que debería servir de soporte para tomar esta clase de decisiones.

Así, por ejemplo, Colombia exhibe hoy una cifra tan alta de infectados y de fallecidos por causa de la COVID-19, porque su gobierno, en lugar de acatar las recomendaciones de los expertos mundiales y de su propio país, que desaconsejaron en todo momento la flexibilización como la planteó el Ejecutivo, decidió atender las demandas de corporaciones y empresarios.

Del otro lado, el gobierno venezolano anunció que habrá flexibilización durante todo el mes de diciembre, sin que existan razones científicas para ello, con lo que se corre el riesgo que en nuestro país se desate una ola de contagios como la que ha habido en países vecinos, sin que exista, objetivamente, la menor posibilidad de hacerle frente a esa realidad, en parte por las condiciones del sistema sanitario y en buena medida, por el bloqueo.

En contraste, un ejemplo a seguir si de eficacia y coherencia en la aplicación de restricciones para evitar contagios masivos se trata, es Grecia, un país en el que se ha guardado celosamente la cuarentena y ello se ha traducido en una bajísima cantidad de infectados y fallecidos, si se lo compara con otras naciones cercanas.

Por ello, el experto insistió en que los confinamientos y el distanciamiento social son los únicos medios disponibles para contener el virus y evitar su propagación y enfatizó que ni siquiera la existencia de vacunas permitirá, al menos en el corto plazo, frenar la pandemia, puesto que, por una parte, se requerirá aplicar al menos 2.000 millones de dosis para garantizar una inmunidad grupal, cuya duración todavía no ha sido determinada.

Asimismo, destacó que hasta el momento, ningún país o laboratorio cuenta con la capacidad para producir masivamente vacunas, amén de garantizar las condiciones adecuadas para su traslado y almacenamiento. Y ni siquiera habiendo superado esos obstáculos, que de ningún modo son simplezas, habría que considerar que buena parte de la población está renuente a vacunarse.

De lo anterior, a su parecer, únicamente puede concluirse que parte de la solución que pondrá fin a la pandemia, pasa por los esfuerzos que debe hacer la población para mantener la distancia física, que es el mecanismo por excelencia para prevenir los contagios y también muchas de las muertes por COVID-19.

En ese sentido, indicó que las muertes globales por esa causa ya suman 1,4 millones de personas y que la OMS prevé que se producirá un incremento en la tasa de decesos durante el invierno, toda vez que durante esta estación se ven favorecidos y fortalecidos los mecanismos de transmisión del coronavirus, puesto que los lugares en los que concurren las personas –locales, transporte superficial, transporte subterráneo, oficinas, aulas de clase, etcétera–, suelen estar cerrados por causa de las bajas temperaturas exteriores.

Solamente en las últimas 24 horas se informó de casi 10.000 decesos, de los cuales casi 6.000 ocurrieron en Europa, que sigue registrando más defunciones que durante el pico de primavera, si bien, de acuerdo con la OMS, las cifras de contagios comenzaron a disminuir en este mes, coincidiendo con la implementación de nuevas medidas de confinamiento en los distintos países del continente.

Empero, no ha sucedido lo mismo con las muertes, pues se han contabilizado cifras incluso superiores a las de marzo y abril, el momento en el que la primera ola golpeó con mayor furia el continente.

Contrariamente –y siguiendo la misma fuente– en el continente Americano se han computado unos 25 millones de casos y han fallecido unas 705.000 personas, sin que hasta el momento se haya conseguido disminuir las curvas de contagios ni de decesos durante la segunda oleada de la pandemia.

Tarde o temprano, los confinamientos regresan: las respuestas de los países al rebrote

Miguel Ángel Pérez Pirela considera que es indispensable volver la mirada hacia Europa en estos tiempos de pandemia, pues la experiencia nos indica que los escenarios que allá se viven, acaban por replicarse en nuestro continente en pocas semanas, con el agravante que América Latina es una región altamente desigual, con elevados niveles de pobreza, en la que muchas personas no acceden regularmente al agua potable, al tiempo que sus sistemas sanitarios son precarios.

Este cóctel, en su opinión, hace presagiar lo peor si, pensando que las reuniones familiares y celebraciones decembrinas son innegociables, se hace caso omiso de las evidencias científicas y de lo ya vivido en otros países, y se opta por relajar el distanciamiento físico, las restricciones de movilidad y las medidas de higiene.

Para ilustrar su punto, procedió a enumerar algunas de las medidas que las naciones de Europa Occidental se vieron forzadas a adoptar, tras la segunda ola de la pandemia, que, insistió, es más grave de lo que pudo haber sido, gracias a las decisiones inadecuadas que tomaron los gobiernos.

-Alemania entera estará confinada al menos hasta el 20 de diciembre. Su Cancillera, Angela Merkel dijo que la cuarentena se extendería «quizá hasta finales de diciembre», aunque admitió que «lo más probable es que sea hasta enero».

-En Italia, las autoridades pretendían flexibilizar a partir del 3 de diciembre, pero el comportamiento de la curva de contagios, la alta tasa de decesos y la previsión de una tercera ola por parte de la OMS, hizo que reconsideraran su decisión, habilitando incluso hoteles para disminuir la presión sobre el sistema sanitario y evitar que se repita el escenario de la primavera.

A ese respecto, informaron que pretenden disponer de unas 20.000 camas en hoteles desperdigados por todo el país, pero todavía la medida es incipiente y apenas empieza a tener resultados en Roma, donde los turistas que aterrizan y resultan con prueba positiva para el coronavirus, son alojados en ellos para que cumplan con la cuarentena y el tratamiento médico, en la medida en que su condición lo permita.

Asimismo, para paliar los efectos que la reducción drástica del turismo tiene sobre el ramo hotelero, el gobierno se comprometió a cancelar 30 euros por noche y persona, así como a sufragar los costos de limpieza.

-En Colombia, pese a la negativa de Iván Duque de adoptar alguna medida de contención, la justicia le ordenó que exigiera una prueba diagnóstica de COVID-19 a los turistas y viajeros que arriban al país.

-En España, el gobierno decretó estado de alarma hasta marzo de 2021. En Madrid hay toque de queda a partir de la 1 am y los bares seguirán cerrados, sin que se hayan definido medidas biosanitarias adicionales.

Medios españoles informaron que el rey Felipe sigue aislado, tras haber tenido contacto con una persona posteriormente diagnosticada con coronavirus y estará en cuarentena durante diez días.

En Cataluña, la Generalitat (gobierno) trasladó a 700-800 personas contagiadas en geriátricos hacia otros emplazamientos. Específicamente en Barcelona, hay presiones para que los geriátricos no se conviertan en centros de referencia para la enfermedad, en virtud de la experiencia de marzo, cuando se dejó morir a muchos ancianos residentes en esos centros de atención.

Según cifras disponibles, se estima que el 70% de todas las muertes registradas durante la primera ola en Europa, se produjeron en los geriátricos.

-Grecia estará en confinamiento hasta el 7 de diciembre, pese al descenso de los nuevos casos, pues en opinión del gobierno, no han disminuido suficientemente los casos graves y los fallecidos.

-Inglaterra mantendrá importantes restricciones tras el desconfinamiento previsto para la semana próxima. Se aplicarán medidas diferenciadas, según la incidencia de la enfermedad en las respectivas localidades.

-En los Estados Unidos, el presidente electo, Joseph «Joe» Biden exhortó a sus compatriotas a permanecer en sus casas durante el Día de Acción de Gracias, fiesta familiar por excelencia en ese país.

-Francia mantendrá cerrados todos los bares y restaurantes hasta el próximo enero, aunque las tiendas continuarán abiertas. No se prevén relajamientos sobre las restricciones, toda vez que pese a las medidas de confinamiento decretadas un mes atrás, los nuevos casos siguen en aumento.

-Austria: las autoridades evalúan mantener cerradas las estaciones de esquí hasta enero, pues identifican en ellas la principal fuente de nuevos contagios, pero antes de tomar cualquier decisión, iniciarán una campaña masiva de despistaje y con base en esa evidencia, formularán entonces un plan.

-En todo el Reino Unido se mantendrán las restricciones al menos hasta el 10 de enero .

-En Madrid, la policía municipal prevé limitar el aforo de la Puerta del Sol a un 30% de su capacidad en la Nochevieja (31 de diciembre).

-En México, las autoridades sanitarias admiten que la pandemia habría tenido otros resultados, si el 50% de la población no viviera en condiciones de pobreza y anuncian que el ciclo epidémico del coronavirus se prolongará hasta marzo de 2021.

Pese a esto, el gobierno mexicano se resiste a aplicar medidas de confinamiento más severas.

-En El Salvador, el presidente Nayib Bukele anunció aplicación de la vacuna de AstraZeneka-Universidad de Oxford a partir del primer trimestre, primero al personal de primera línea y después a quienes decidan vacunarse voluntariamente.

-En Honduras, el gobierno firmó una carta de intención para adquirir 1,4 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneka.

El caso de estos dos países, puntualizó Pérez Pirela, debe servir de ejemplo para ilustrar lo poco realista que puede ser el apuntar a una vacuna para contener la pandemia, sin hacer nada más, puesto que el director ejecutivo de la farmacéutica, en función de las críticas recibidas, consideró que hay que ejecutar una mayor investigación sobre su vacuna y reconoció que hubo un error de dosificación en los ensayos clínicos.

-En Venezuela, el presidente Nicolás Maduro informó que esta será la última semana de cuarentena radical por este año, pues a partir del 1 de diciembre habrá flexibilización general durante todo el mes, lo que implica al menos una pausa en el sistema 7+7, mecanismo implementado por el Ejecutivo para contener la pandemia y que exhibió excelentes resultados.

Miguel Ángel Pérez Pirela advirtió nuevamente sobre las nefastas consecuencias que puede traer consigo el pretender recrear una normalidad que ya no existe más. Para él, la omisión de la evidencia científica en aras de favorecer criterios políticos o económicos, implica pagar un precio demasiado alto, que se transará en vidas humanas perdidas.

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(LaIguana.TV)

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