La especulación se ha adueñado de los precios en rubros y servicios, y la ola hiperinflacionaria que sufre el país y que es achacada al dólar mantiene su comportamiento en alza, esto a pesar que durante los últimos cuatro días la divisa estadounidense ha perdido su valor frente al bolívar.

Durante el mes de noviembre el valor del dólar llegó a ubicarse en el promedio del mercado paralelo cerca de 1.100.000 bolívares, un incremento sobre el 100 % con respecto al valor que tenía a inicios de ese mes, cuando se ubicaba por los 600.000 bolívares por dólar.

Esa devaluación astronómica produjo un inmediato incremento en los precios de todos los servicios y rubros del mercado, al punto que los comercios comenzaron a remarcar precios dos veces al día, en la mañana y en la tarde.

Una harina de maíz pasó de costar 490.000 bolívares, a principios de noviembre, a estar actualmente por encima del 1.100.000. La bebida gaseosa Glup de 2 litros, que se ha hecho famosa por venderse al costo de 1 dólar o su cambio en bolívares, ahora se vende a 1 dólar y medio, y pocas veces se encuentra al precio con el que se hizo conocida, porque «ya no es rentable», dicen los bodegueros.

Otro tipo de promociones de 1 dólar, como comida rápida, hamburguesas, perros calientes, empanadas, tequeños, han tenido que desmejorar la oferta al quitar ingredientes para mantener «la promoción», o dejar de ofrecerlos.

De la misma manera productos como el aceite, la margarina de 500 gramos, la mayonesa, la carne, el queso y el pollo, han aumentado sus precios desproporcionadamente, incluso al punto de colocar su costo en bolívares por encima de lo que debería costar al estandarizarse con el dólar.

Por ejemplo, un kilogramo de carne se encuentra por encima de los cuatro millones de bolívares, más de cuatro dólares, cuando en promedio venía costando alrededor de los tres dólares o su cambio en bolívares.

El producto que más reciente ha elevado su precio de forma exorbitante es el queso, que pasó de costar alrededor de 1.600.000 bolívares el kilo a más de 3 millones y medio de bolívares, esto a pesar que el dólar ha bajado.

La tendencia especulativa se refleja aún más en bodegas y bodegones, donde los precios de un producto pueden costar dos veces más que el mismo rubro vendido en un comercio popular.

No es de extrañar que los comerciantes mantengan esta práctica de incrementar los precios, pues lo común en el comportamiento del dólar es que cuando cae en su valor, a los pocos días vuelve a retomar el alza sin conocer en qué momento se frenará.

(LaIguana.TV)

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