En la edición de su programa Desde Donde Sea transmitida este miércoles 02 de diciembre, el filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela presentó un balance del primer año de gestión de Alberto Fernández como presidente de Argentina. 
 
Fernández, que llegó al poder en 2019 con una agenda progresista, distanciada del neoliberalismo que caracterizó a su antecesor, Mauricio Macri, acompaña, junto a Andrés Manuel López Obrador en México, una nueva oleada progresista en América Latina. 
 
El mandatario, recordó el experto, tiene como vicepresidenta a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que representa el ala más izquierdista y radical de la alianza que le acompaña. 
 
En el pasado, Alberto Fernández, pese a su cercanía con Néstor Kirchner, rompió con la entonces presidenta tras desacuerdos en el manejo de un paro de transportistas, pero pese a ello, decidieron unir fuerzas para derrotar a Mauricio Macri, que aspiraba reelegirse en 2018. 
 
En su primer año de su gobierno ha tenido que lidiar con los efectos de un endeudamiento histórico heredado de Macri y con la pandemia, situaciones ambas que le han obligado, desde el principio, a focalizar sus esfuerzos en esos puntos neurálgicos.
 
¿Cómo valoran los argentinos la gestión de Alberto Fernández? Algunas cifras
 
Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), al cumplir el primer año de gobierno, Fernández mantiene una imagen positiva entre el 57,5% de los argentino, mientras que si se trata de su gestión, el apoyo desciende hasta el 50,3%. 
 
En cuanto a la crisis económica, la investigación adelantada por el CELAG indica que solamente el 21,1% cree que Fernández logrará resolverla en 2021, 37,5% considera que lo hará en últimos dos años de gobierno y el resto –casi 40%– supone que no podrá modificar la situación.
 
Para contrastar, Pérez Pirela consultó los resultados publicados por la encuestadora Suban, Córdoba y Asociados, en el que se precisa que si se repitiera la disputa Fernández versus Macri, el primero ganaría con aproximadamente 54% de los votos, pero perdería la mayoría parlamentaria.
 
Este escenario hace prever que en la coalición de Fernández perderá las venideras elecciones legislativas de 2021, en una suerte de voto castigo o pase de factura por la crisis económica. 
 
La «muy acontecida» política exterior argentina bajo Alberto Fernández
 
El punto más resaltante a destacar del primer año de gestión del presidente argentino, en opinión del también director de LaIguana.TV, es el reciente encuentro virtual que se produjo entre el mandatario argentino y el presidente electo de Estados Unidos, Joseph «Joe» Biden. 
 
En este diálogo político, Fernández solicitó «la buena voluntad de su país para la negociación de la Argentina con el Fondo Monetario internacional (FMI)», a juicio del analista, en virtud de su gran preocupación sobre los asuntos económicos derivados del «regalo envenenado» que recibió de su antecesor. 
 
El gobernante argentino también aseveró que tras el arribo de Biden a la Casa Blanca, se establecería «un mejor vínculo de Estados Unidos con América Latina», aunque para Miguel Ángel Pérez Pirela, «habría que evaluar en qué consiste esa mejoría», pues si está involucrado el FMI, no puede esperarse nada bueno para los países de la región. 
 
En la conversación con su homólogo estadounidense, Alberto Fernández resaltó que América Latina ha transitado años difíciles en su relación con los Estados Unidos. «Queremos que las cosas cambien y vemos en usted una alternativa», dijo.
 
El comunicador recordó, asimismo, que el presidente de Argentina fue uno de los primeros líderes del continente en felicitar a Biden por su victoria sobre Trump y el gesto y los fragmentos de la conversación entre ambos que se han hecho públicos, dan cuenta que está apostando al próximo presidente de Estados Unidos para «salir del atolladero» en el que se encuentran Argentina en medio de sus negociaciones con el FMI. 
 
De su lado, Biden respondió: «Quiero tener una relación sólida con el continente». Pérez Pirela estima que el alcance e implicaciones de esta afirmación, deben analizarse considerando a Venezuela, Bolivia y México. Y si bien Fernández pidió expresamente que Estados Unidos no debía pretender «marcar el paso a los países de América Latina» e insistió que las posturas de cada nación en relación con Venezuela, no debían condicionar las relaciones con los Estados Unidos.
 
Lo dicho, en su criterio, parece indicar que se mantendrán las actuaciones ambiguas y tibias de su gobierno sobre este tema, como la sostenida en el seno de la ONU en torno a los derechos humanos, que inclusive le generó una oleada de críticas dentro del ala más radical de su gobierno y obligó a que su canciller, Felipe Solá, justificara públicamente el proceder diplomático argentino. 
 
Sobre la reunión virtual Fernández-Biden, el propio Solá, reconociendo que Venezuela es un tema espinoso, advirtió que no se mencionó directamente, aunque destacó que el gobierno argentino abogó por cambios en las formas, que, en su opinión, suelen traer cambios de fondo. 
 
Antes, Biden conversó con el papa Francisco y dijo: «quiero trabajar con usted para ordenar a América Latina y creo que con el papa como socio, definitivamente nos va a ir muy bien».
 
Estas declaraciones, en las que se habla de «ordenar» América Latina, aparentemente aludirían a los «esfuerzos» que adelantaría su administración para lograr una «mayor cooperación hemisférica» en áreas estratégicas como el cambio climático, el control de flujos migratorios y el «fortalecimiento de la democracia» en la región. 
 
El experto venezolano considera que es posible que se produzca «un acercamiento estratégico entre los gobiernos de Argentina y Estados Unidos, que acaso puede ser una luz en el túnel» para tratar de resolver políticamente los conflictos que mantiene Estados Unidos con varios países del continente.
 
El encuentro se hace, a su parecer, todavía más relevante porque ocurrió casi en paralelo con otro –»inesperado, para muchos»– con otro entre Alberto Fernández y el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, el pasado 30 de noviembre. 
 
Se trata, apuntó, de una reunión entre dos países fundadores del Mercosur que, a su vez, tienen dos de las economías más grandes de la región. De hecho, el tema central de su conversación orbitó en torno a este mecanismo de integración y se planteó su repotenciación.
 
Bolsonaro afirmó que el Mercosur era el principal mecanismo de integración de Brasil y pidió avanzar en la desburocratización de los trámites, pues en su opinión, esto trae dilaciones innecesarias y retrasa alianzas necesarias. 
 
Adicionalmente, abordaron temas de seguridad, Fuerzas Armadas y salud pública e inclusive, en este punto, Brasil autorizó «de manera excepcional», la exportación a Argentina de un medicamento usado para tratar a pacientes de COVID-19 en estado grave.
 
El encuentro, parece dar por superado el ‘impasse’ entre los mandatarios, puesto que Bolsonaro le dijo a Fernández «bandido de izquierda» y éste respondió que él era racista, violento y misógino, tras la visita que le hiciera el último a ‘Lula’ en la cárcel en la que permanecía injustamente apresado. 
 
Incluso, hace pocas semanas, Eduardo, uno de los hijos del mandatario, sin tener moral alguna para cuestionar la gestión de gobierno alguno de la pandemia, a juzgar por la gran cantidad de personas que han contraído la COVID-19 en Brasil, criticó las acciones tomadas por el gobierno de Fernández para relentizar los contagios en Argentina. 
 
Pérez Pirela estima que, en todo caso, el diálogo entre las naciones parece querer bajar la relación entre los líderes y apostar por una estrategia más colaborativa con sus vecinos, muy especialmente del lado de Bolsonaro, que al igual que el presidente colombiano, Iván Duque, apostó todo por la reelección de Donald Trump y al no resultar como esperaban, ahora se verán forzados a reconstruir sus debilitados lazos en la región, muy afectados por su enemistad abierta hacia Venezuela. 
 
Un punto indubitablemente positivo que rescató de la política exterior de Fernández fue el apoyo irrestricto que Argentina dio al retorno de la democracia en Bolivia y al depuesto mandatario Evo Morales, pues el presidente argentino denunció sin titubeos la participación de la Organización de Estados Americanos y de su secretario, Luis Almagro, en el golpe de Estado de noviembre de 2019 y acompañó a Morales en su retorno a Bolivia, tras el triunfo de Arce. 
 
La pandemia en Argentina
 
El comunicador venezolano considera que la pandemia es uno de los retos, acaso el más importante, que ha tenido que enfrentar Alberto Fernández durante su primer año de gobierno. 
 
De acuerdo con cifras de la Universidad Johns Hopkins, al 02 de diciembre, en Argentina se han identificado 1.432.570 casos positivos de COVID-19 y 38.928 personas han muerto por esa causa. 
 
Esa misma fuente refiere que el país suramericano ocupa la novena casilla en todo el mundo respecto de la cantidad de personas que han sido diagnosticadas con la enfermedad, que sigue teniendo en el continente americano uno de sus principales epicentros, puesto que Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el país que contabiliza mayor número de contagios, pero Brasil ocupa el tercer puesto, Colombia el décimo y México, el undécimo. 
 
Pese a esas no tan halagüeñas cifras, en Argentina los cuestionamientos hacia el gobierno no recaen tanto en su manejo de la pandemia –los sondeos le dan un 56,3% de aprobación en este ámbito–, como en la solución por la que optó para frenarla: la vacuna rusa Sputnik-V, que se encuentra en la última fase de ensayos clínicos y que a pesar de haber publicado resultados que dan cuenta de su eficacia y de la ausencia de efectos secundarios no deseados entre quienes han sido vacunados, ha sido sistemáticamente demonizada por la gran prensa mundial. 
 
En ese país, la actuación de los medios no ha sido distinta, pues al tiempo que descalifican la vacuna rusa –la primera sintetizada, la más avanzada en los ensayos clínicos de todas cuantas y la única que se está comenzando a producir masivamente– apelando a cualquier alegato, al tiempo que ensalzan las producidas por laboratorios como Pfizer o Moderna, son groseramente alabadas, sin aludir a ningún criterio científico.   
 
Por ello, la decisión del Ejecutivo argentino, que avanzó conversaciones para adquirir 25 millones de dosis de Sputnik V para iniciar una primera fase de inmunización. De estas, explicó el experto, 10 millones de dosis llegarían en diciembre y el resto, a inicios de enero. 
 
Los efectos de esta campaña mediática ya se hacen notar y en este momento, un 43,5% de los argentinos rechaza esta vacuna rusa y el 63,9% cree que la vacunación debe ser voluntaria.
 
La justicia en la era Fernández-Fernández
 
Sobre este aspecto de la gestión, Miguel Ángel Pérez Pirela recuperó dos temas: el primero, relativo a la investigación que ordenara Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina contra el expresidente Mauricio Macri por el caso del hundimiento del submarino ARA San Juan (S-42) en 2017 y el segundo, relacionado con la discusión y posible aprobación de la ley que permitirá la interrupción voluntaria del embarazo en ese país.
 
Acerca del hundimiento del ARA San Juan (S-42), ocurrido el 15 de noviembre de 2017 en aguas del Atlántico argentino y que costó la vida de 44 personas, la Corte Suprema también indagará para establecer la posible responsabilidad del entonces ministro de Defensa y del Jefe de la Armada, toda vez que otro de los imputados, el contraalmirante Enrique López Mazzeo, admitiera que el gobierno conocía la ubicación de la nave desde el 05 de diciembre –20 días después de su desaparición–, pero se guardó la información y optó por suspender la búsqueda. 
 
En relación con la ley con la que se permitiría interrumpir legalmente la gestación, el analista explicó que el proyecto que próximamente se debatirá, fue presentado por el Ejecutivo, con el espíritu que se logre su aprobación en el Congreso y contiene un componente de salud pública, pues legalizaría el aborto hasta las 14 semanas desde los 16 años de edad. 
 
De acuerdo con fuentes parlamentarias, se discutirá expeditamente y de ser aprobado, Argentina se convertiría en el tercer país de la región –muy rezagada en el tema– en sancionar una ley que consagre este derecho a las mujeres, después de Cuba y Uruguay.
 
La presidenta de la Comisión de Legislación Penal denunció que que los abortos empujaban a las mujeres a la clandestinidad y sostuvo que la sanción de la ley era una deuda de la democracia para con ellas.
 
Asimismo, el ministerio de Salud argentino refirió que el 80% de los embarazos en menores de 18 años eran no intencionales, lo que demuestra la necesidad de reforzar la educación sexual integral en ese país. 
 
En opinión de Pérez Pirela, en esta oportunidad, a diferencia de lo ocurrido durante la administración de Mauricio Macri, cuando se autorizó el debate parlamentario sobre el tema con la intención que fuera rechazado, en este momento están dadas las condiciones para que se logre que las mujeres argentinas puedan interrumpir su embarazo en forma segura y amparadas por el Estado
 
Comentarios al cierre
 
Antes de concluir la emisión, el director de LaIguana.TV aludió temas relacionados con los venideros comicios parlamentarios. 
 
En primer término, explicó a la audiencia internacional el alcance de las declaraciones del presidente Nicolás Maduro, relativas a su salida del gobierno, si las fuerzas que le adversan, resultaren vencedoras en las elecciones legislativas. 
 
A ese respecto, aclaró que Maduro dijo eso, por el hecho que la oposición está presentando estas elecciones como una especie de plebiscito y él decidió asumió el reto, asegurando que no está dispuesto a gobernar con un parlamento que solamente se encargue de conspirar para derrocarlo y de promover sanciones y bloqueos que han perjudicado seriamente al país.
 
Desde un cierto punto de vista, comentó, la declaración del presidente venezolano puede interpretarse como un incentivo para estimular la participación, pero, quienes dentro y fuera de Venezuela insisten que las elecciones no son democráticas, afirman que su declaración obedece a que el resultado está definido de antemano y que ello resulta una prueba irrefutable del fraude electoral que orquestó el CNE. 
 
En su criterio, Maduro debe estar seguro del resultado electoral del próximo domingo, pues es poco probable que tras soportar bloqueos, sanciones, intentonas golpistas e intentos de magnicidio, decida dejar el poder por un resultado adverso en el parlamento y valoró positivamente la acción, pues animó la campaña electoral.
 
En contraste, criticó duramente que durante el desarrollo de las actividades preelectorales, los candidatos hayan optado por llenar estadios y otros lugares similares, obviando el contexto pandémico, las medidas de bioseguridad recomendadas por las autoridades, así como todo el esfuerzo conjunto del gobierno y la población para contener el avance del virus, incluido un confinamiento que se extendió por más de nueve meses. 
 
Así, señaló que se pudo haber hecho una campaña electoral de otro modo, que no pusiera en riesgo a tanta gente.
 
Lo anterior, subrayó, no quiere decir que no puedan hacerse elecciones respetando las medidas de bioseguridad, pero esto es diametralmente distinto a promover la concentración de grandes volúmenes de personas, cuando se instó durante meses a hacer lo opuesto. 
 
A esto se añade una flexibilización tan extensa y relajada como la que se plantea durante el mes de diciembre, puede traer un incremento sustancial en la cantidad de casos positivos de COVID-19 y de decesos por esa causa en el venidero mes de enero, como ya ha ocurrido en otros países que decretaron flexibilizaciones extensas en las que, de hecho, se relajaron las medidas biosanitarias y hoy padecen los efectos de un rebrote. 
 
Libro del día
 
Del narrador italiano Alessandro Baricco, su novela Emmaus, publicada en 2009.
 
(LaIguana.TV)
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