Para el presidente Nicolás Maduro, los gobiernos de Estados Unidos y de algunos países de la Unión Europea no quieren elecciones en Venezuela, sino su salida del poder para consolidar un cambio de régimen que les permita echar mano de las riquezas de Venezuela.

«Estados Unidos y parte de esos gobiernos de derecha de Europa, no quieren elecciones en Venezuela, lo que quieren es un cambio de régimen, lo que quieren es ponerle las manos al poder político, lo que quieren es ponerle las manos a las riquezas del país. Ese es su objetivo», dijo Maduro la noche del jueves durante un encuentro con la prensa en el Palacio Presidencial.

Uno de los principales alegatos que han esgrimido desde Washington y Bruselas para rechazar las elecciones parlamentarias, previstas para el venidero domingo 6 de diciembre, es que no hay garantías de que los comicios organizados por el Consejo Nacional Electoral sean «libres, justos y transparentes».

A este respecto, el Jefe de Estado aseguró que en Venezuela hay garantías electorales «plenas», incluso mayores que las que permitieron el triunfo de la oposición en las elecciones legislativas de 2015.

El mandatario también desmintió que los comicios del domingo carezcan de observación internacional y aclaró que si la Unión Europea no envió observadores, fue porque no quiso, puesto que tanto él como el CNE le enviaron misivas a Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común, invitándole a observar las parlamentarias, previstas constitucionalmente para este año.

Al final, apuntó Maduro, pese a que él conversó vía telefónica con los enviados de la Unión Europea y que Jorge Rodríguez, habitual mediador del presidente venezolano con actores internacionales y de la oposición, se reunió con ellos en persona, Borrell respondió en nombre del organismo, indicando que no contaban con el tiempo para organizar la misión y enviarla a Venezuela a principios de diciembre.

De igual modo sucede, en su opinión, con el diálogo: se ponen excusas, obstáculos y trabas, porque la agenda del ala antidemocrática de la oposición y de quienes la respaldan en el extranjero es otra.

«Si hubiera diálogo y acuerdo para poner más garantías electorales en el país, a ellos –la oposición guaidosista– se les acaba la manguangua –la facilidad–, se les acaba el dinero, se les acaba el negocio», añadió.

Para ilustrar el punto, refirió las declaraciones de Elliott Abrams, enviado especial de la administración Trump para Irán y Venezuela, quien admitió que Estados Unidos no le ha pagado a los pseudofuncionarios designados por Guaidó ni a los diputados que conforman la fracción minoritaria que le acompaña, pero que intentarían cancelarles lo adeudado a finales del año.

«Yo creo que se quedaron sin ese pago, porque hay cambio de Gobierno en Estados Unidos», profetizó.

(LaIguana.TV)

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