Más allá de los resultados de las elecciones parlamentarias en Venezuela el domingo 6 de diciembre, la pregunta que cierne a muchos estos días es qué pasará cuando asuma Joe Biden como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero. ¿Habrá una línea de continuidad en la política exterior o habrá cambios? 

«Creo que va a haber continuidad en lo que significa rechazo al Gobierno del presidente Nicolás Maduro», evaluó el académico Arturo López-Levy en diálogo con Sputnik . «Más que todo porque hay una antipatía ideológica que no es solo del grupo del [presidente de Estados Unidos Donald] Trump, sino también de la base que ha apoyado mayormente la candidatura de Biden», explicó.

Sin embargo, el profesor de política y relaciones internacionales de la Universidad Holy Names en Oakland, EEUU, indicó que la «antipatía» debe proyectarse de manera distinta a cómo venía trabajándose.

  • En primer lugar, Biden debería lograr una «actitud más de consulta y escucha con los socios de América del Norte, particularmente con el Gobierno canadiense y el Gobierno mexicano».
  • En segundo término, el cambio también debería implicar «una visión de búsqueda de cierto consenso continental» que no desestime «siquiera mencionar una [posible] intervención militar».
  • En resumidas cuentas, se trata de buscar una política «más inteligente, menos polarizante, más a tono con la realidad de una Venezuela dividida», explicó. «No es tan fácil de decir, pero es evidente que la política norteamericana no ha funcionado y es de esperar que haya un debate», agregó.
  • ¿Qué pasará con las sanciones de EEUU a Venezuela?
  • Las sanciones e «instrumentos de terrorismo económico» para promover un cambio de Gobierno en Venezuela —que han sido una constante desde el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) y que se profundizaron durante la administración de Trump (2017-actualidad), «probablemente continúen» durante el mandato de Biden, dijo a Sputnik el periodista venezolano William Serafino.
  • Sin embargo, el periodista redactor jefe de Misión Verdad señaló que quizá haya «algún tipo de distinción, muy parcial y muy relativa» en algunas áreas importantes para los intereses económicos que han apoyado la candidatura de Biden y al Partido Demócrata: empresas petroleras y grandes fondos financieros que «se han visto también afectados por las sanciones, ya que no pueden ni renegociar la deuda externa que tiene el país, ni participar de manera directa y eficaz en el mercado petrolero».
  • López-Levy también se refirió a la posibilidad de que exista algún tipo de flexibilización, pero advirtió que «precisamente por la caída que ha habido en los precios del petróleo, en el comercio entre Venezuela y EEUU, y el ajuste que se ha producido en muchos de los sectores de negocios, no está claro que Venezuela tenga el nivel de apoyo que tuvo en un sector de negocios 10 años atrás, no necesariamente de izquierda, sino simplemente ligados históricamente a la economía Venezolana», precisió. El profesor considera que esos sectores no marcarán una «gran diferencia» en las sanciones.

A su vez, Serafino señaló una posible tercer línea de política desde Washington, a la que con otros términos y abordaje hacía referencia López-Levy—: el apoyo al opositor Juan Guaidó y la búsqueda de «vías de negociación y de presión más en una lógica smart power a través de Argentina, México y otros países progresistas». La estrategia sí implicaría un cambio de política respecto a la mano dura de Trump, pero en general «mantiene las grandes líneas de continuidad en la confrontación contra Venezuela», indicó.

(sputniknews.com)

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