En su nueva edición del viernes filosófico de Desde Donde Sea, Miguel Ángel Pérez Pirela examinó, este viernes 11 de diciembre, la relación entre filosofía y ciencia, partiendo de una diferencia fundamental y es que la primera consiste en establecer preguntas, mientras que la ciencia en obtener respuestas. ¿Es la filosofía la madre de todas las ciencias o está subordinada a esta última? Esta y otras preguntas tratará de responder a partir de un repaso por los mitos griegos y pensadores como Tales de Mileto, Platón, Aristóteles, Roger Bacon, Francis Bacon, Karl Popper, además de un acertada crítica al estado actual de la ciencia.

Breve repaso histórico

Tratando de remontarse a los albores de la civilización, el ser humano trataba de dar sentido a la realidad que estaba fuera de sí a través del mito, pero pronto se dio cuenta de que los mitos cambiaban según la cultura, pues son variables las interpretaciones que podría tener por ejemplo un yanomami sobre el origen del mundo o un guajiro, para hablar de dos culturas nuestras venezolanas, lo mismo se repite en otras culturas.  

Comenzando en la antigua Grecia, para Aristóteles lo que conocemos como ciencia (episteme, para los griegos) proviene de la filosofía. Toda explicación que daba el ser humano sobre los fenómenos naturales que ocurrían la daba a partir del mito y esas explicaciones sobre los fenómenos naturales eran una explicación que no era racional, sino simbólica.

En el siglo VII, se busca indagar a partir de la observación y a través del razonamiento sobre el origen del mundo. Con Tales de Mileto (624 a. C. – c. 546 a. C.) es la primera vez que se intenta dar explicaciones racionales a los fenómenos del mundo. Él señala que si el agua dio origen al universo es porque está siempre en movimiento, por eso el agua constituye el alma de los seres vivos. Es una aproximación no mitológica, pero sí intuitiva, racional.

Y así otros descubrimientos matemáticos que se hicieron solo en Grecia, con Sócrates, y en otras partes del mundo como Hipatia de Alejandría, Averroes, Guillermo de Oca, o con Confucio en el mundo oriental, Nezahualcóyotl aquí en América. Entonces, en varias partes del orbe comenzó a darse el ser humano explicaciones racionales, se reflexionaba entonces sobre fenómenos como por ejemplo el movimiento de los astros y ahí nace la astrología, el funcionamiento de la naturaleza y ahí se originaron ramas como la biología. El ser humano comienza a interesarse en los números, en la matemática.

Aristóteles, por ejemplo, se adelantó a lo que hoy conocemos como la ley de gravedad. Él decía que las piedras caen porque las atrae la Tierra y es lógico que las piedras pesadas caigan más rápido. Se van formando explicaciones racionales del mundo, pero la filosofía reflexionaba no solamente sobre los eventos naturales, sino que también quería dar explicaciones sobre otros temas metafísico como el alma.

Aristóteles, en su libro la Metafísica, se plantea dar explicaciones éticas, es decir, no existía hace 2.500 años una división del conocimiento. La filosofía implicaba todo el conocimiento, aquí entonces nace y tenemos nosotros una primera relación entre la filosofía y la ciencia.

A partir del Renacimiento es que surgen las disciplinas y, por ende, una división del conocimiento.

La división de la ciencia que hace Platón comprende dos fundamentos del conocimiento: la opinión o creencia conjetural (doxa), de donde nacen la inteligencia, la dialecta y la filosofía; y por otro lado el pensamiento discursivo, de donde nace la matemática.  

Así concebían la ciencia y la filosofía los pensadores occidentales: desde los griegos hasta los protocientíficos

Platón, si queremos comprarlo con la modernidad, es lo más alejado que existe del científico natural, porque el científico natural parte de la observación particular para crear una ley universal. Para Platón, la creencia es la primera forma de conocimiento, de donde provienen la dialéctica y la filosofía, por tanto, el pensamiento discursivo es de donde viene la matemática.

Aristóteles, quien era mucho más inductivo y experimental, plantea otra clasificación de la ciencia, para él era el resultado de la conjunción de todos los saberes, de todas las epistemes, por tanto, tiene un carácter holístico. La episteme entonces, el saber, está articulado con diversas ciencias particulares y autónomas. Las divide en teorética especulativa, que tiene como objeto alcanzar el conocimiento teórico de la realidad, como la física, la matemática y la metafísica. Otra corriente es la práctica, que se ocupa de la acción humana individual y social en cuanto se dirige a conseguir un fin, de donde nacen las ciencias humanas. Y la tercera división se refiere a las ciencias productivas, que se ocupan de la producción de las cosas y abarcan las distintas artes: la dialéctica, la poética, la retórica.

Por otra parte, en el siglo XVI, en el Renacimiento, Francis Bacon (1561-1626) divide la ciencia en las facultades del intelecto: la imaginación (narrativa, dramática, alegórica, poesía), la memoria (historia natural, historia humana y el Antiguo Testamento) y la razón (la filosofía natural: física, metafísica y matemática; filosofía del hombre: individual y social).

En el siglo XIII, cuando nacieron los protocientíficos, que eran filósofos para quienes el razonamiento no era suficiente para el explicar los fenómenos, era necesaria la experiencia para explicar la realidad, noción de donde vendrá la experimentación, es el origen del empirismo. Desde el inglés Roger Bacon (1220-1292), se proponía una gran diferencia entre la filosofía y la ciencia: lo que pensamos debe corresponderse con lo que vemos y con lo que medimos.

Para el siglo XVIII, entonces podríamos decir que sí hay una primera distinción entre ciencia y filosofía. Isaac Newton, se llamaba a sí mismo como un filósofo natural. Ya en el siglo XIX es cuando se habla propiamente de científicos: la ciencia hace una pregunta cerrada que quiere responder con información recabada. La filosofía cuando pregunta qué es el alma, no necesita información. Después, hay otra división entre la ciencia y la técnica. Mientras que la ciencia quiere responder a preguntas sobre la verdad sin cambiar el mundo, la filosofía no quiere cambiar el mundo, quiere entenderlo; por otro lado, la técnica sí quiere cambiar el mundo a través de mecanismos para modificarlo.

Karl Popper y el falsacionismo

Para Karl Popper (1902-1994), uno de los principales representantes de la filosofía de la ciencia o epistemología, es posible probar que una teoría empírica es falsa, pero es imposible probar que es verdadera, fundó entonces el falsacionismo, que es el paradigma imperante actualmente en la ciencia contemporánea, es decir, cualquier información que no sea “falsable” no es científica. Se trata de refutar la teoría con un contraejemplo.

Por ejemplo, antes la Iglesia católica planteaba que el sol giraba en torno a la tierra y que la tierra era el centro del universo, eso es lo que nos decía con fundamentos teológicos, a partir del Renacimiento se demostró que no era así que el centro del universo no es la tierra, que la tierra un pequeño planeta. Por eso afirmación teológica hubo quemaron en la hoguera a quienes contradecían esos criterios, como Giordano Bruno, a Galileo Galilei lo obligaron a retractarse. Con el nacimiento de las universidades laicas, nace el conocimiento científico laico, que no se origina ni en los mitos ni en la religión. Popper plantea que se pueden romper paradigmas de la ciencia, porque la ciencia es un hecho cultural, si se rompe un paradigma científico por otro entonces así la sociedad humana va evolucionando.

Entonces, la ciencia es un cuerpo organizado de conocimiento racional y cada conocimiento se demuestra a través de un método empírico, del método inductivo, de lo particular a los universal. Tanto la ciencia como la filosofía buscan la universalidad.

La ciencia ahora busca responder preguntas que anteriormente eran propias de la filosofía. La filosofía por ejemplo se pregunta qué es la materia, recordemos que ya los presocráticos querían explicar el mundo a través del fuego. Otra pregunta filosófica que está tratando de responder la ciencia es qué es el conocimiento. Un filósofo muy alejado de la ciencia como Immanuel Kant se propone dar respuesta a cuatro preguntas qué puedo conocer (para él esta pregunta se responde con la metafísica), qué debo hacer (esta se responde con la ética), qué puedo esperar (se responde con la religión) y por último tema qué (eso se respondería a través de la antropología).

¿La ciencia es mala por haber creado la bomba atómica?

La investigación nuclear ha hecho que la ciencia haga muy buenos adelantos en términos de cura a muchas enfermedades. Surgen entonces ramas como la bioética, una ética de la vida, que no todo es posible, no podemos quedar seres humanos in vitro en un laboratorio.

El conocimiento científico plantea ahora desafíos éticos y morales. La filosofía, la ética, como una rama de la misma le dice a la ciencia que el conocimiento que debe tener límites. Vemos cómo la filosofía, la madre de todas las ciencias, sigue teniendo una relación de tensión dialéctica al poner límite a la ciencia al concebir al ser humano de forma más holística y general.

Si observamos la historia de los Premios Nobel científicos, su tendencia se acerca a la explicación de fenómenos más incorpóreos como la existencia de Dios, en una posición cuasi religiosa, porque evidentemente la razón y los avances científicos, epistemológicos, todavía no logran explicar muchos de los misterios propios del ser humano, por qué hay algo en vez de nada. ¿La teoría de la evolución de Darwin puede explicar al ser humano? No, y es en esos límites donde sí se encuentra la filosofía. Entonces más que ser dos hermanas enemistadas, la filosofía toda abarca el pensamiento, la capacidad de preguntarse, lo que da origen a la curiosidad humana y, por ende, a la ciencia.

Crítica a la ciencia en la modernidad

Una crítica que podríamos hacer a la ciencia contemporánea es que sea una ciencia única y exclusivamente moderna, fundamentada en el occidente, lo que llama Ramón Grosfoguel el asesinato del conocimiento, el “epistemicidio”. Es el asesinato del conocimiento que la ciencia moderna europea ha venido haciendo, aplastando a otros tipos de conocimientos africanos, amazónicos, hindúes, entre otros, y tratando de vender la ciencia como algo únicamente moderno y occidental. Esto ha devenido en la ciencia devenga en disciplinas y microdisciplinas, porque la ciencia y filosofía deben abarcar un todo.

Una gran crítica que se le puede hacer a la ciencia es la prepotencia de pensar que es un saber completamente universal, objetivo y neutral, pues la ciencia es una actividad humana y como actividad humana es una actividad que se está construyendo y al final el conocimiento de las diferentes culturas, épocas y geografías, todo junto confluyen en un conocimiento humano que da todo tipo de respuestas

Pérez Pirela recalcó que ha venido criticando, a través de varios trabajos publicados, tanto las disciplinas como la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. Plantea la “indisciplinariedad”, es decir, que la única forma de acceder realmente a un conocimiento holístico del todo. Rompiendo todos estos límites de la disciplina, nosotros podemos tener una visión más global de la realidad a través del conocimiento humano todo.

Podemos decir entonces que la filosofía y la ciencia tienen el mismo origen, son complementarias y la filosofía tiene mucho que decirle a la ciencia, sobre sus límites, pero también sobre las preguntas que la ciencia debería, debe y deberá seguir respondiendo.

Libro recomendado

Abrapalabra, del escritor venezolano Luis Britto García, merecedor del Premio Casa de las Américas.

(LaIguana.TV)

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