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El vuelo viene de Maiquetía, anuncian el aterrizaje, el avión empieza el descenso y cuando pisa la pista del aeropuerto Internacional Jacinto Lara el capitán cae en una tronera, los pasajeros sienten un sacudón acompañado de un ruido ensordecedor.

 

Por el golpe se abrieron las puertas de los maleteros que están dentro del avión y salieron las máscaras de oxígeno que quedaron guindando frente a los pasajeros.

 

En segundos la aeronave se detuvo y todo quedó en silencio. “Estábamos en shock, nadie dijo nada”, recuerda Oxalide González, pasajera del vuelo 711 de la aerolínea Aserca.

 

Una aeromoza salió de la cabina, tomó una bocina, se paró frente a los pasajeros y explicó con voz calmada: “Tuvimos una falla hidráulica, estamos a mitad de pista, no hay peligro y en segundos empezaremos la evacuación”.

 

El caucho trasero izquierdo explotó. Quedó deshilachado y, al parecer, sufrió daños el freno aerodinámico conocido como empuje de reversa.

 

Por suerte fue puro susto y daños materiales, aunque pudo ser una tragedia. Al momento del aterrizaje se calcula que el avión va entre 150 y 200 millas y a esa velocidad se pudo generar un accidente.

 

“El capitán supo maniobrar” considera Leopoldo Castillo “El matacuras” que llegó a la ciudad en ese vuelo para participar en el seminario anual del grupo Jirahara.

 

A las 7:40 de la mañana de ayer despegó el avión desde el aeropuerto Simón Bolívar (Maiquetía), ubicado en La Guaira. Iban entre 165 y 180 pasajeros a bordo, “estaba contento porque la salida fue puntual”, recuerda Carlos Paredes.

 

Al aire la aeronave estuvo estable, un vuelo placentero. A las 8:30 de la mañana, aproximadamente, iniciaron el descenso y se registró el aterrizaje forzoso.

 

El avión se quedó varado en medio de la pista, desde la avenida Rotaria se veía, está rotulado con el logo de la aerolínea Santa Bárbara, pero es utilizado por Aserca.

 

De inmediato, los bomberos aeronáuticos llegaron la bordo de una unidad, se bajaron vestidos con unas chaquetas plateadas que usan para aislar el calor.

 

Uno de los “apagafuego” se montó en el avión y anunció que las primeras en salir serían las mujeres embarazas. Eran dos, así que las ayudaron a bajar las escalares y las montaron en la única ambulancia que tenían para el traslado. 

 

Luego bajaron a ancianos y mujeres con niños, después el resto de los pasajeros. Terminaron la evacuación pasadas las 10:00 de la mañana porque no había unidades de traslado.

 

Sólo estaba la ambulancia y fue pasadas las 9:00 de la mañana que permitieron el paso de cuatro taxis para que montaran a los pasajeros y los llevaran hasta la sala de retiro de equipaje.

 

Al tiempo que bajaban a los pasajeros sacaron las maletas del avión, lo montaron en una camioneta y se lo llevaron. Luego remolcaron el avión y empezaron la reparación.

 

(laprensalara.com)

 

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