La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de EEUU sancionó este viernes al Ministerio del Interior de Cuba y su titular, Lázaro Alberto Álvarez Casas.

La sanción se produce cuando faltan apenas cinco días para que acabe la administración de Donald Trump y se entregue el poder al nuevo mandatario electo, Joe Biden.

Esta nueva medida coercitiva de EEUU, según dice el Tesoro, es motivada por los «graves abusos contra los derechos humanos» cometidos por Álvarez y la institución que dirige, que es responsable del control de la Policía cubana, las fuerzas de seguridad interna y el sistema penitenciario del país.

«Estados Unidos seguirá utilizando todas las herramientas a su disposición para abordar la terrible situación de los derechos humanos en Cuba y en otras partes del mundo», dijo el secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin.

En el comunicado sobre la sanción mencionan un caso particular, ocurrido en septiembre de 2019. Se trata de la detención del disidente cubano José Daniel Ferrer, quien denunció que presuntamente fue «golpeado, torturado y recluido en aislamiento».

Como resultado de la sanción, todas las propiedades e intereses de los afectados que se encuentran en EEUU o en posesión o control de personas estadounidenses quedan bloqueadas. Además, se prohíbe a los estadounidenses o ciudadanos dentro de su territorio comerciar con los sancionados.

Ampliando las sanciones

La Administración Trump ha endurecido las sanciones contra Cuba en estos últimos días de su mandato. Esta nueva medida se da a tan solo cuatro días de que Washington incluyera, nuevamente, a la isla en su lista de ‘Estados patrocinadores del terrorismo’.

La acción revirtió la decisión tomada por Barack Obama en 2015, cuando retiró a Cuba de esta lista, en la que estaba desde 1982.

Con ello, Cuba queda sometida a «sanciones» que castigan a personas y países que realizan cierto comercio con la isla; asimismo, restringe la ayuda exterior de EE.UU., prohíbe las exportaciones y ventas en materia de defensa (como armamento) e impone ciertos controles a las exportaciones.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, expresó su «firme y absoluta» condena a esta acción, que calificó como «el colmo del cinismo» de parte de «los terroristas e inmorales de la Administración Trump».

(RT)

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