El presidente Donald Trump convocó a sus asesores políticos para solicitarles información sobre los 10 miembros republicanos de la Cámara de Representantes de EEUU que votaron en su contra en el segundo proceso de juicio político lanzado tras el asedio al Capitolio, comunicaron a The Wall Street Journal unas fuentes cercanas al asunto.

La razón es que al mandatario estadounidense le gustaría saber si alguna vez hizo algo para estas personas. También preguntó quiénes podrían competir contra ellos en dos años cuando busquen la posibilidad de reelegirse, comunicaron al periódico estadounidense varias fuentes que prefirieron mantenerse en el anonimato. 

De hecho, Trump había temido que hubiese tenido a un número mayor de desertores dentro de su propio partido, aunque no por eso está menos preocupado, dijeron sus asesores.

Ahora, debe trazar un plan para su defensa mientras continúa el segundo proceso de juicio político en el Senado. Su desenlace dependerá del nivel de apoyo que le brindarán los republicanos, destaca el medio. Ahora, Trump cuenta con muchos menos aliados que cuando se inició el primer proceso de impeachment. 

El presidente estadounidense ha convocado en los últimos días a varios republicanos al Capitolio para consultar con ellos sobre a quién debería reclutar, ya que los abogados personales que lo defendieron la última vez y el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, han dejado claro que no tienen intención de servir en su equipo, comunicaron fuentes.

Además, los asesores han instado que no recurra a Rudy Giuliani, su abogado personal quien, para disgusto de varios asesores de Trump, dirigió la campaña para anular los resultados de las elecciones de noviembre. Al contrario, dijeron que necesita contratar a un abogado más sofisticado, que pueda atenerse a los hechos. Uno de esos casos, fue cuando Giuliani, durante una conferencia de prensa del 19 de noviembre, insistió en que se había cometido fraude masivo en las elecciones presidenciales. Además, repitió una serie de teorías conspirativas desacreditadas que podrían haber conducido a la derrota de Trump. 

Al dejar su cargo, el presidente saliente también arriesga perder el control sobre su propio partido. La votación de los 10 republicanos para destituirlo ha marcado un nivel de desconfianza sin precedentes, de acuerdo con varios analistas. Asimismo, muestra cuán fracturada sale su agrupación política del asedio que tuvo lugar en el Capitolio el 7 de enero, destaca el medio.

(Sputnik)

 

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