Manifestaciones armadas tuvieron lugar frente a capitolios de varios estados de EE.UU. el 17 de enero, tres días antes de la investidura del presidente electo del país, Joe Biden.

En la capital de Ohio, Columbus, se congregaron cerca de 50 personas. Cerca de la sede del poder estatal, el grupo se cruzó con una protesta contraria, en la que se veía una bandera del movimiento Black Lives Matter. No obstante, no hubo actos de violencia.

En Lansing (Míchigan), en una acción análoga, participaron alrededor de 20 personas. La manifestación tampoco resultó en actos violentos ni enfrentamientos con la Policía.

La protesta más grande, de unas 100 personas, tuvo lugar en la capital de Texas, Austin. También discurrió pacíficamente.

Un manifestante armado con un rifle, que se identificó como Ben Hawk, dijo a los periodistas que condena a los que irrumpieron en el Capitolio de EE.UU. el 6 de enero. «Todo lo que vinimos a hacer hoy fue discutir, reunirnos, establecer contactos y pasar el rato», dijo, citado por el New York Post.

Asimismo, una reunión de seguidores de Trump tuvo lugar en Salem, capital de Oregón. Allí, se congregaron cerca de una docena de personas. Se identificaron como miembros de ‘Boogaloo Boys’, movimiento antigubernamental de ultraderecha.

(RT)

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