La tercera ola de coronavirus avanza con rapidez en España. Los sanitarios advierten que, si no se toman medidas más severas, en dos semanas podría vivirse un colapso sanitario. Por el momento, el Gobierno descarta un posible confinamiento domiciliario.

Mientras el Gobierno de España planea discutir el miércoles, 20 de enero, con las comunidades autónomas un posible adelanto del toque de queda para las 20:00 horas, los sanitarios alertan que el avance de la pandemia es preocupante.  

«Los ingresos están empezando a aumentar de forma muy importante. Aún no estamos en la situación que vivimos en la primera ola, pero empezamos a tener mucho miedo porque cada día son 100, 150 nuevos ingresos. También están aumentando los ingresos en UVI y, lógicamente, todos ya tenemos un poco de miedo a lo que pueda venir en el futuro si no se actúa con rapidez para cortar esta tercera ola de la pandemia», explica Julián Ezquerra, secretario general del sindicato médico Amyts.

Ezquerra resalta que, si bien, aún la situación no está como en marzo de 2020, esta tercera ola es más fuerte que la segunda que se vivió después del verano.

«En la segunda ola también se produjo un aumento importante de ingresos, más lento, más suave, una pendiente constante, pero más horizontal. En esta ocasión estamos viendo cómo el aumento es muy importante. La curva de ingresos está siendo casi vertical, como pasaba en el Reino Unido e Irlanda y, lógicamente, eso es lo que asusta porque si no se para, al ritmo que vamos, en dos semanas podemos estar en una situación de colapso», insiste Ezquerra.

Pero ¿qué provocó esta tercera ola?, ¿las nuevas cepas que circulan?, ¿la llegada del invierno?, ¿el relajamiento de las medidas restrictivas durante las fiestas decembrinas? Según el Gobierno, el 80% de los contagios en Navidad se produjeron en el ámbito familiar.

«La tercera ola se veía venir por cómo se trató la Navidad aquí. Es decir, se permitieron reuniones, se quiso «salvar la Navidad» sabiendo que esas reuniones familiares, que esa movilidad de la gente de unas comunidades a otras iba a tener consecuencias, y esas consecuencias las estamos viendo ahora. Es evidente. Que la nueva variante pueda estar influyendo, podría ser, pero tampoco lo podemos confirmar porque, hasta ahora, los casos confirmados por la nueva variante no son muchos. Pero, sí que es cierto que, si se afinca esta nueva variante aquí y con la mayor facilidad de transmisión, pues sería un factor añadido que agravaría la situación. Pero, insisto, hoy, yo creo que las consecuencias son por cómo se han desarrollado las Navidades», remarca Ezquerra.

Sanitarios «desolados»

El 14 de enero, el director del Centro de Coordinación de Alertas de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, admitió públicamente que en «Navidades lo pasamos mejor de lo que deberíamos haberlo pasado». Los sanitarios lamentan que, ahora, las consecuencias las paguen ellos y las familias afectadas.

«Estamos totalmente desolados. Llevamos desde marzo sin quitarnos los EPIS, pasándola mal, con un montón de compañeros que se contagiaron y lo han pasado mal, muchos han muerto, entonces entre la irresponsabilidad de mucha gente y la falta de medidas de los gobiernos, la situación se vuelve muy difícil», lamenta Jesús García, portavoz del Sindicato de Enfermería de Madrid (SATSE).

Además del cansancio físico y psicológico que arrastran, médicos y enfermeros denuncian las precarias condiciones laborales y contractuales de sus trabajos.

«Aquí se sigue manteniendo una precariedad laboral tremenda en el sector de la sanidad. En Madrid en concreto, el 40-42% de los profesionales de los hospitales no son fijos, un 90% del personal de urgencias hospitalarias entre los médicos no es fijo, están sometidos a contratos temporales, eventuales, eso no deja de ser un añadido de penosidad a la situación. Uno cuando está delante de un enfermo se olvida de su situación personal de inquietud por su contrato de trabajo, por no saber si la semana siguiente va a poder trabajar y va a poder seguir pagando la hipoteca, y esto, tarde o temprano, te termina afectando. Mucha gente ya empieza a mostrar cierto grado de ansiedad e incluso depresiones. Es muy duro lo que estamos viviendo los profesionales y nos va a pasar una factura importante», advierte Ezquerra.

«Tenemos actualmente profesionales que están renunciando a sus contratos, que se están dando de baja por problemas psicológicos o profesionales, que se están jubilando antes de tiempo, aunque pierdan dinero en su pensión, porque no aguantan más la situación de sobrecarga y de abandono que sufrimos de parte de la administración», denuncia García.

«Es el momento de un confinamiento»

Para evitar el colapso de los trabajadores, del sistema sanitario, el aumento de contagios y muertes, los profesionales de la salud piden un confinamiento domiciliario. Sin embargo, el Gobierno descarta por el momento esta opción.

«Yo me encuentro francamente mal porque los políticos no se atreven a tomar decisiones que pasen factura política. Si hay que confinar hay que confinar, si hay que evitar reuniones familiares hay que evitarlas. Hay que tener valor para decir eso a la sociedad, a los ciudadanos y creo que los políticos no han sido lo suficientemente honrados y valientes como para hacer esto. También es cierto que echo en falta que todos los grandes partidos políticos en España, los que gobiernan y la oposición, no se hayan reunido y hayan olvidado sus intereses particulares para hacer lo que se tenga que hacer. No son capaces de hacerlo y eso preocupa», confiesa Ezquerra.

«Yo impondría un confinamiento estricto como el de marzo, ahora mismo es necesario, no tan largo a lo mejor, pero sí un confinamiento estricto de unos 10 días para intentar frenar la transmisión del virus porque si se desborda el sistema sanitario de nuevo, se va a tener que elegir quién accede a una cama de UCI y quién no; y eso es una situación que no queremos volver a vivir», explica García.

«Esto no es broma. Hemos visto cómo han llegado al hospital parejas de abuelos contagiados y que a los pocos días ingresaban también sus hijos con una edad avanzada que acaban en la UCI o fallecían. También estamos viendo gente joven muy mal en la UCI y pasándola muy mal. Creo que es el momento de pedir responsabilidad individual a la gente, pero también a los políticos para que sean más claros. No pueden dar mensajes tan difusos como los que dieron en Navidad porque el salvar la Navidad nos va a salir muy caro. No podemos dejar todo en manos de la responsabilidad individual. Los mensajes de nuestros dirigentes tienen que ser más claros y contundentes en las medidas que hay que tomar porque estamos viendo que las medidas que hemos tomado hasta ahora no sirven», insiste García.

(Sputnik)

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