Andrés Arauz cerró su campaña en Quito. Allí se vio nuevamente el apoyo popular que se expresa en las encuestas que, en su mayoría, afirman que es el favorito para el próximo domingo 7. ¿Por qué Arauz, desconocido por la mayoría hace meses, encabeza ahora las encuestas? Existen varias razones.

Jueves a la tarde en el centro de Quito. Los manifestantes se concentran para el acto de cierre electoral de Andrés Arauz, el candidato de Unidos por la Esperanza (UNES), que disputará la presidencia en las urnas el próximo domingo. Han venido personas de diferentes partes del país, es la culminación de una campaña que ha sorteado varios obstáculos, muchos de los cuales puestos por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Hablan diferentes candidatos y candidatas a la Asamblea Nacional (AN), elección que se realizará en simultáneo con las presidenciales. Es el último acto luego de 40 días de campaña en los que recorrió el país de cara a dar a conocer las propuestas del gobierno que busca encabezar, y, sobre todo, darse a conocer a sí mismo. Arauz, antes de ser elegido para encabezar la fórmula presidencial, era un joven político, académico, con experiencia de gobierno, pero desconocido para muchas personas.

El candidato de UNES encabeza la mayoría de las encuestas. Esa alta probabilidad de salir primero el domingo siete de febrero se debe a varias razones, relacionadas entre sí. En primer lugar, es el candidato de la fórmula de la revolución ciudadana, es decir la fuerza política que gobernó Ecuador entre 2007 y 2017 de la mano de Rafael Correa. El ex presidente, ahora en Bélgica, mantiene un alto nivel de respaldo popular que se volcó a la figura de Arauz.

En segundo lugar, el recuerdo de los gobiernos de Correa, su liderazgo, contrastan con los años de Lenin Moreno, un hombre que fue electo para continuar el proyecto de la revolución ciudadana, y finalmente llevó adelante una persecución política contra quienes lo llevaron a la presidencia, realizó una apertura neoliberal, y optó por el alineamiento con Estados Unidos.

«El pueblo ecuatoriano está harto de traidores y no va a aguantar una traición más, les puedo jurar total lealtad al proyecto de la revolución ciudadana», afirma Arauz desde la tarima. Abajo están congregadas muchas personas, con colores naranjas y blancos en banderas, gorras, franelas.

Las razones

Julia Almeida tiene 65 años, es parte de quienes vinieron a escuchar a Arauz y los diferentes candidatos legislativos. «Estoy aquí por voluntad propia, por mis hijos, mis nietos y por los miles de ecuatorianos que estamos con esperanza», dice al empezar a hablar.

«Antes de la revolución ciudadana Ecuador era un desastre, tuvimos cuatro presidentes en un año, una de ella estuvo de presidenta en un día, todos estuvimos en un descalabro, elegíamos por elegir, era un país que tenía índices de pobreza inimaginable, no teníamos infraestructura ni en salud, ni educación, ni movilidad».

Para Almeida, como para millones de ecuatorianos y ecuatorianas, existe un antes y un después de la llegada de Correa a la presidencia del país: «cuando llegó Rafael cambió, hizo que este país tuviera otra cara, infraestructura, que pudiéramos estudiar en escuelas de primera categoría, se construyeron hospitales, medicinas gratuitas.»

Luego de lo que llama «cuatro años de desgobierno», es decir el mandato de Moreno, afirma que votará por Arauz y Rabascall, «el primero porque es un joven preparado, un ser humano comprometido con las causas de todos los ecuatorianos, y por Rabascall, un profesional y ser humano de primera, para que puedan hacer una gobernanza adecuada para la mayoría».

Almeida, expresa, a su vez, por qué no votaría por Guillermo Laso, actualmente segundo en muchas de las encuestas: «no queremos saber de un banquero que se guarda la plata en su bolsillo y que nos hizo sufrir con lágrimas de sangre en un feriado bancario, porque ese banquero lo único que hará es trabajar para sí mismo y sus amigos».

Ella, como millones de ecuatorianos y ecuatorianas, mantiene en la memoria no solamente el hecho de que Lasso haya sido presidente del banco de Guayaquil y sea uno de sus principales accionistas, sino su rol en la crisis financiera de 1999 que dejó en la ruina a millones de personas y enriqueció a unos pocos, entre los cuales Lasso.

La traición

El mismo sitio de Quito, llamado el parque del arbolito, donde Arauz realiza el cierre de campaña, fue el epicentro del levantamiento indígena y popular en octubre del 2019. Aquí, en lugar de banderas, música de campaña, alegría, había barricadas, bombas lacrimógenas, heridos, muertos, policías, militares.

El levantamiento duró cerca de una semana. Vinieron delegaciones del movimiento indígena de varias regiones del país, y se sumaron muchas personas de la capital del país. Entre ellas estaba Jahaira Urresta, que tenía entonces 27 años.

«El sábado 12, el peor día de las manifestaciones un policía disparó a dos metros una bomba lacrimógena hacia mi ojo izquierdo, lo perdí por completo», cuenta luego de bajarse de la tarima. Acaba de dar un discurso para quienes vinieron al acto: es cabeza de lista para acceder a la AN en Quito.

Urresta no solamente perdió un ojo, sino que, cuenta, luego intentó ser extorsionada por la entonces ministra de Gobierno, María Paulo Romo, y, finalmente, amenazada: «intentó comprar mi silencio y en vista de mi negativa y ante el pedido de un debido proceso legal, pues vino la intimidación, la persecución, las amenazas e incluso el intento de asesinato a mi familia».

El levantamiento de octubre del 2019 fue un punto de inflexión en Ecuador. Moreno, quien tenía baja popularidad, descendió aún más en vista del intento de aplicar un ajuste neoliberal acordado con el Fondo Monetario Internacional, y la respuesta militarizada y judicializada con la que respondió a quienes se manifestaban.

«Pedíamos al gobierno nacional que nos escuche, que arme mesas de trabajo, lastimosamente recibimos como respuesta como ellos dicen la fumigación hacia la ciudadanía, nos mutilaron, arrastraron, asesinaron, presaron y exiliaron a muchos compañeros».

Luego del levantamiento vinieron las persecuciones políticas a dirigentes de la revolución ciudadana, como Paola Pabón y Virgilio Hernández. No fueron ni las primeras ni las últimas.

Primera vuelta

En el acto de cierre existe la expectativa de una victoria de Arauz en primera vuelta el domingo. Es una de las consignas más repetidas. Las encuestas, además de dar a Arauz como candidato que llegaría primero, indican que podría alcanzar el 40% y los 10 puntos de diferencia necesarios sobre el segundo para ganar el mismo domingo.

Los dos otros candidatos que siguen tras Arauz, es decir Lasso y Yaku Pérez, aspiran a llegar a segunda vuelta antes que a salir primeros. Significa, tanto que crezcan en cantidad de votos, algo que no se ha visto reflejado en la mayoría de las encuestas, como que Arauz no alcance la cifra del 40%.

En ese marco de tendencia de favorable a Arauz, han recrudecido los ataques en redes sociales y a través de diferentes medios internacionales, en lo que conforma una campaña para intentar deslegitimarlo, golpearlo, y afectar sus posibilidades de victoria en primera vuelta.

El cálculo, de quienes llevan adelante los ataques para impedir un triunfo el domingo es que, en caso de darse un balotaje, podría conformarse una alianza anti-correista de cara a derrotarlo en las urnas.

Los ataques suceden en el marco de una campaña que ha estado marcada por irregularidades, centralmente por parte del CNE. «Desde el inicio de la pre-campaña tenemos amenazas donde se busca la manera de dañar las elecciones, incluso alargar el tiempo, o de una manera u otra cancelar la votación, nuestro llamado es a las organizaciones internacionales, para que sean garantes y veedores al sufragio del pueblo ecuatoriano», explica Urresta desde el acto.

Una de las irregularidades denunciadas es, por ejemplo, la dificultad para el ejercicio del voto en varios países del extranjero. El mismo jueves en que se realiza el acto en Quito, sucede una protesta en las afueras del consulado ecuatoriano en la ciudad de Nueva York, donde se denuncia la falta de veedores necesarios para los recintos electorales, y la decisión del CNE de que el recuento de votos se realice en Ecuador y no en la mesa de votación en el extranjero.

Por eso uno de los llamados que se escucha en el acto es el de estar vigilantes el domingo, ante la posibilidad de que puedan existir maniobras de última hora para impedir lo que podría ser una victoria en primera vuelta de Arauz. «El domingo debemos salir a festejar y defender nuestro voto», dice, por ejemplo, Ricardo Ulcuango, candidato al poder legislativo.

Es mucho lo que está juego en la elección, no solamente para Ecuador, sino para América Latina y Estados Unidos, y el CNE ha demostrado a lo largo de estos meses prácticas irregulares en desfavor de la fórmula de Arauz.   

(sputniknews.com)

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