El juicio político que comenzó formalmente este martes 9 de febrero en el Congreso de Estados Unidos contra el expresidente Donald Trump podría tener el efecto paradójico de “resucitar a un muerto” y restarle protagonismo al nuevo mandatario, Joe Biden, planteó el filósofo y comunicador Miguel Ángel Pérez Pirela, en una emisión de su programa Desde Donde Sea, dedicada a este nuevo episodio de la confrontación interna del país norteamericano.  

“Las ansias de venganza de los demócratas no son normales. Están empeñados en sacar del juego a Trump, pero es una jugada riesgosa porque Trump es un zoon politikon, un animal político y, más que eso, un animal mediático, un hombre del espectáculo, un showman que puede aprovechar la notoriedad que le da el impeachment, aunque sea en su contra, para ocupar de nuevo el centro de la atención política. La gracia que quieren hacer los demócratas puede convertirse en una morisqueta”, dijo. 

Para confirmar la determinación de los demócratas a juzgar a Trump, citó declaraciones del líder de la mayoría del partido de gobierno en el Senado, Chuck Schumer, quien reveló que la Cámara Alta tiene previsto ir adelante con el juicio a Trump a partir de esta semana. 

Precisó Pérez Pirela que hasta el final de su mandato, Trump tuvo mayoría republicana en el Senado, pero esta situación cambió y ahora los demócratas controlan tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo. Adicionalmente, una parte del Partido Republicano está en contra de Trump, quien enfrenta así grandes dificultades. “Lo que está en juego es la idea de sacar a Trump del escenario político e impedir que se postule como candidato en 2024. Se sabe que, por su avanzada edad, Biden no optará por la reelección ese año, pero Trump sí aspira a volver a la Casa Blanca”. 

Pronosticó el director de LaIguana.TV que una vez que el juicio político se desarrolle, los demócratas tendrán que hacer una evaluación acerca de si les conviene seguir adelante o dejar las cosas de ese tamaño y concentrarse en la gestión gubernamental, que no se perfila como nada fácil, dado el cúmulo de graves problemas que Biden ha heredado. 

Hasta ahora, el impeachment ha avanzado a buen ritmo, si bien hubo una especie de compás de espera de dos semanas durante los cuales se dio tiempo al Senado para que confirmase a los funcionarios del gobierno de Biden que requieren del visto bueno del ente parlamentario. En ese lapso también se tramitaron algunas iniciativas necesarias para la lucha contra la pandemia. 

Esos aparentes retrasos no significaban que se hubiese desistido del enjuiciamiento. Pérez Pirela volvió a citar a Schumer quien dijo que “el Senado realizará el impeachment a Donald Trump. Será un juicio pleno. Será un juicio justo». 

Ciudad sitiada, desconfianza generalizada

El escenario de este proceso, la ciudad de Washington, da señales de la tensión existente. A un mes de los sucesos de la toma del Capitolio, el perímetro de este emblemático edificio continúa rodeado por fuerzas policiales y militares que despliegan medidas de seguridad extraordinarias, incluyendo las de mantener erigida una cerca de dos metros de alto coronada con alambre de púas.  

En los pasillos de la sede legislativa, los nueve fiscales del juicio se mueven flanqueados por un destacamento de seguridad cada vez que van a una votación o participan en una reunión. “Washington se parece a Bagdad, es una ciudad en guerra. Nadie confía ni en su propia sombra, ni siquiera dentro del Capitolio. Es peor que en una serie de Netflix”, graficó el presentador del programa. 

Cronología

Pérez Pirela ofreció los datos aportados por el Equipo de Investigación de Desde Donde Sea acerca de la línea de tiempo de este episodio político de EEUU. 

6 de enero: Trump dio un discurso antes de que en el Congreso se realizara el proceso de certificación de los resultados electorales. Luego de esa arenga, miles de personas fueron al Capitolio con el propósito de interrumpir el trámite, en el que Biden sería proclamado oficialmente como nuevo presidente del país. 

13 de enero: La Cámara de Representantes aprobó el juicio político, acusando a Trump de incitar a la insurrección. 

25 de enero: La Cámara de Representantes envió la acusación al Senado y fueron presentados los legisladores que fungirán como fiscales. 

26 de enero: Fueron juramentados los fiscales. 

9 de febrero: Comenzaron las deliberaciones con un debate acerca de la validez o no de juzgar mediante un impeachment a un expresidente del país, pues hasta ahora solo se ha aplicado a presidentes en ejercicio, el último de ellos, el propio Trump.  

Según algunos analistas, se trata de un gesto protocolar, pues la mayoría demócrata no está dispuesta a negociar en este caso. 

Biden debería pensarlo muy bien porque Trump es un zoon politikon aristotélico, un animal político y, sobre todo, un animal mediático, es uno de esos políticos que funcionan mejor en la guerra que en la paz”, resaltó Pérez Pirela. 

Hasta ahora, el expresidente ha asegurado que no testificará ante el Congreso pues, en su criterio, se trata de un acto inconstitucional y una maniobra de relaciones públicas de los demócratas. El equipo legal de Trump ha refutado las acusaciones. “Debemos tener en cuenta que una parte importante del grupo de abogados de Trump se le fue, lo abandonaron”, comentó. 

El jefe de los nueve fiscales, Jamie Raskin pidió a Trump que preste testimonio en la primera semana de trabajo, entre el 8 y el 11 de febrero, y le advirtió que «si rechaza esta invitación, nos reservamos todos y cada uno de los derechos, incluido el derecho a establecer en el juicio que su negativa a testificar apoya una fuerte inferencia adversa con respecto a sus acciones (y la inacción) el 6 de enero de 2021». 

Aclaró el presentador que los fiscales no tienen la facultad de obligar a Trump a comparecer y, de hecho, este tampoco lo hizo en el anterior impeachment, que tuvo lugar cuando aún era presidente. 

En todo caso, para alcanzar la meta de condenar a Trump, los demócratas tendrían que lograr que 17 republicanos apoyaran la moción. Hasta ahora, solo cinco han estado a favor del juicio. “Es evidente que una buena parte de los republicanos no está de acuerdo con defenestrarlo, lo que hace pensar incluso en una posible división interna de este partido”. 

Los fiscales sostienen que el juicio debe llegar hasta el final, no debe ser sobreseído porque “los delitos cometidos por Trump, al causar la disrupción de la transferencia pacífica del poder, son el más grave crimen constitucional jamás cometido”. 

Otra polémica importante se refiere a la designación del senador Patrick Leahy como presidente del juicio. Según la Constitución, los impeachment deben ser dirigidos por el presidente de la Suprema Corte, pero ese rol lo puede tomar un senador porque el acusado no es el presidente en ejercicio. En este caso, se escogió a Leahy bajo el argumento de que es el senador de mayor edad. 

Los republicanos cuestionan a Leahy porque votó a favor de la destitución de Trump en el anterior enjuiciamiento parlamentario. 

Ese primer juicio se inició el 16 de enero de 2020, cuando los fiscales de la Cámara de Representantes presentaron cargos de abuso y obstrucción de poder. Se acusó a Trump de maniobrar con un gobierno extranjero (Ucrania) para perjudicar a quien luego sería su contendor electoral, Joe Biden. Los demócratas presentaron su acusación en dos días y la defensa de Trump en 24 horas. No hubo comparecencia de testigos. La votación se realizó el 5 de febrero y resultó absuelto de los dos cargos (52-48 en el de abuso de poder y 53-47, obstrucción del poder). Solo un senador republicano, Mitt Rommey, votó junto a los demócratas.  

El juicio tuvo una duración de dos semanas y seis días. Este nuevo proceso no debería prolongarse por un tiempo mayor que ese, pues las cámaras tienen obligaciones que cumplir con el nuevo Poder Ejecutivo. Se prevé hasta cuatro días de discusiones de 8 horas. Los fiscales y la defensa tienen hasta 16 horas, repartidas en dos días, para presentar sus alegatos. Los acusadores tienen la prerrogativa de hablar en primer término y han anunciado que usarán una gran cantidad de videos del 6 de enero para sustentar sus acusaciones. 

¿Cuál es el objetivo final?

Pérez Pirela estimuló el debate con su audiencia al lanzar la pregunta de cuáles son las causas y el objetivo final del segundo impeachment a Trump. “Si me apuran digo que a Trump lo están juzgando porque se pasó de la raya, fue más allá de lo permitido por el establishment, se metió con lo que no debía meterse, puso en riesgo el sistema bipartidista y sus pactos tácitos entre republicanos y demócratas. Pensó que iba a pasar liso, pero lo estaban esperando para vengarse con todo. Y el objetivo real es inhabilitarlo, sacarlo del juego, para que no pueda postularse a ningún cargo público nunca más. Le van a permitir que siga haciendo sus negocios, pero que se vaya de la política”. 

Observó que después del juicio, podrá votarse por la inhabilitación de Trump y para aprobarla solo se requiere mayoría simple, lo que pueden lograr los demócratas por sus propios medios. “En el Senado están 50 y 50, pero el voto de desempate lo tiene la vicepresidenta Kamala Harris, que casualmente podría ser la candidata demócrata en 2024, y tiene todas las ganas de serlo. A ella le conviene mucho librarse de un candidato como Trump, que no perdió con Biden, sino que fue derrotado por el coronavirus. De no haber sido por la pandemia, Trump habría sido reelecto sin problemas, sobre todo porque Biden era un muy mal candidato”. 

“Si no lo inhabilitan, agárrense porque Trump lo que quiere hacer ahora es fundar TrumpTV, un canal de noticias como Fox o CNN, pero suyo –añadió-. Mientras tanto espera en su castillo de Palm Beach que hablen mucho de él para seguir siendo una figura”. 

El presentador del programa mostró uno de los indicios de que incluso dentro del Partido Republicano hay sectores que están dispuestos a sacar a Trump de la pista. Para ello leyó las palabras del congresista republicano Adam Kinzinger, quien dijo que “independientemente de si el expresidente Trump es condenado o no, el juicio político tendrá un impacto y sentará un precedente. La historia tiene una forma de juzgar las cosas perfectamente. No creo que la gente mire atrás en la historia y diga que acusarlo fue algo incorrecto. Todo es un precedente. Me temo que lo que sucede es que algún día habrá otro presidente que lo vea como un modelo y decida que lo va a emular, y eso es aterrador. Sólo Donald Trump puede estar orgulloso de haber sido acusado dos veces y absuelto. Todos los demás presidentes, cualquier otra persona en la presidencia se avergonzaría de eso”.  

Según el análisis de Pérez Pirela, este tipo de declaraciones, en boca de parlamentarios republicanos, demuestran que son variados los sectores que quieren sacar de raíz al trumpismo. “También queda claro que Trump tiene el potencial para dividir al partido y por eso algunos senadores comienzan a echarse para atrás”, añadió. 

Sin embargo, señaló Pérez Pirela que los problemas de Trump no terminarían con una absolución en este proceso político, ya que tiene otros juicios ordinarios pendientes por mala conducta sexual, fraude inmobiliario, fraude fiscal y bancario, pagos secretos para favores sexuales. “Sin la presidencia, se le viene le mundo encima, y sus más importantes abogados lo dejaron abandonado”. 

Informes tibios

Mientras esto ocurre en relación a Trump, siguen produciéndose movimientos respecto a temas de política exterior de EEUU, como es Venezuela. Un ejemplo es el informe difundido el martes en el que se reconoce que las medidas coercitivas unilaterales de EEUU han causado daño a la economía venezolana. Pérez Pirela leyó el parte noticioso: 

“La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO en inglés)  dijo que las sanciones de Estados Unidos a Venezuela seguramente contribuyeron a empeorar el deterioro de la economía del país sudamericano y generaron obstáculos para los trabajadores humanitarios. 

La GAO, una agencia del poder legislativo que fiscaliza al gobierno federal, indicó que la economía venezolana se ha contraído constantemente durante casi una década, pero ha caído abruptamente desde el inicio de las medidas punitivas de Washington en 2015, en especial a partir de 2019. 

El informe no cuantificó, sin embargo, el daño y señaló otros factores detrás del colapso económico de Venezuela, incluidas fallas del gobierno de Nicolás Maduro. Tampoco dijo directamente si las sanciones perjudican a los ciudadanos venezolanos o al gobierno.  

La evaluación de la GAO, solicitada por legisladores demócratas, se conoce cuando el presidente Joe Biden parece listo a ajustar la política hacia Venezuela. 

Trump impuso un embargo de facto al petróleo de Venezuela, crucial para su economía, al sancionar a PDVSA en enero de 2019. ‘Las sanciones, particularmente a la compañía petrolera estatal en 2019, probablemente contribuyeron a la caída más pronunciada de la economía venezolana, principalmente al limitar los ingresos de la producción de petróleo. Sin embargo, la mala gestión de la petrolera estatal de Venezuela y la caída de los precios del petróleo son otros factores que también han afectado el desempeño de la economía durante este período’. 

El reporte de la GAO destacó que Estados Unidos ha buscado mitigar las consecuencias negativas de las sanciones, pero señaló que agencias del gobierno han reportado desafíos para hacer llegar la ayuda humanitaria, como el cierre de cuentas o el rechazo de transacciones financieras. 

El informe recomendó al Departamento del Tesoro hacer más para rastrear las quejas de los trabajadores humanitarios para abordar los problemas recurrentes. 

Desde 2015, el gobierno de EEUU ha sancionado a más de 150 personas vinculadas al gobierno de Maduro y revocó la visa a cientos de venezolanos, impuso medidas punitivas al Banco Central de Venezuela y a particulares y empresas”. 

“¿Son ideas mías o este informe está diciendo que van a relajar las sanciones o algunos de sus mecanismos?”, se preguntó el moderador, luego de leer la nota periodística. 

Adicionalmente, a propósito de ese informe, uno de los legisladores que lo solicitó, Andy Levin, señaló que el documento “deja en claro que las sanciones impuestas por EEUU empeoraron la situación en Venezuela” por lo que instó al gobierno de Biden a asumir un enfoque «más humano y eficaz”. 

Otro que opinó al respecto fue el nuevo presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el demócrata Gregory Meeks, quien expresó que «es hora de avanzar después de cuatro años de la política fallida de la administración Trump hacia Venezuela”.  

Este tipo de consideraciones parecen contradecir la afirmación de un vocero del gobierno de Biden, que descartó la semana pasada un contacto con Maduro en el corto plazo. Sin embargo, de acuerdo a la estimación de Pérez Pirela, lo que ocurre es que un país imperial como EEUU no puede mostrar un cambio de política tan abiertamente. “Ese proceso es silencioso, va por dentro, pero está andando, y se pone de manifiesto con otros hechos, como la intensa actividad de los negociadores noruegos. El movimiento quedó expuesto también en una rueda de prensa el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en la cual se habló sobre el avance de los diálogos de paz y la concertación –expresó el analista-. Este informe es una cachetada al títere de Trump en Venezuela, Juan Guaidó”. 

Interacción: nadie se hace ilusiones

En los minutos finales, dedicados a la interacción con los participantes, se evidencio que nadie se hace ilusiones respecto a una posible flexibilización de las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo estadounidense.  

Las respuestas de la audiencia coincidieron en la desconfianza de que haya reales cambios, pues la política imperial es la misma, con ropajes distintos. Los usuarios señalaron que puede haber ligeros cambios cosméticos en busca de frenar el avance de Rusia, China e Irán en América Latina. Varias de las personas que emitieron sus opiniones aseveraron que EEUU seguirá empeñada en castigar a Venezuela porque ha sido un mal ejemplo para la región, en especial desde que el comandante Hugo Chávez encabezó la demolición de la propuesta imperial del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). 

(LaIguana.TV) 

 

 

 

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