En una entrevista concedida a la agencia EFE, el expresidente boliviano Evo Morales confesó que junto a representantes de los gobiernos de Cuba y Venezuela, elaboró un plan para «retomar la democracia en Bolivia», quebrantada tras el golpe de Estado en su contra  en octubre de 2019 y el ascenso de Jeanine Áñez como gobernante de facto. 
 
«Cuando yo fui a Cuba no fue por temas de salud, fue una reunión de planificación con Cuba y Venezuela, una reunión de alto nivel a ver cómo retomábamos la democracia», dijo Morales, si bien puntualizó que para él, «el tema era cómo volver a ganar las elecciones» y no el apelar a atajos inconstitucionales.
 
Este camino que se veía cuesta arriba debido a los intereses de Estados Unidos, que ya había sido capaz de deponerlo para hacerse del control del litio y de ningún modo deseaba el regreso de un gobierno popular. 
 
«Aquí hay un tema muy estructural después del golpe. ¿Qué dijo Estados Unidos? [Que había que] proscribir al MAS. Cuando llegué a México tuve una reunión con el canciller del país y en una reunión nos dijo que Estados Unidos va a dividir a la bancada del MAS, Estados Unidos no quiere que Evo vuelva a Bolivia«, algo que luego ratificaron a su vicepresidente, Álvaro García Linera.
 
Tras abandonar México, él y García Linera se refugiaron en Argentina, bajo el amparo del gobierno de Alberto Fernández y desde allí organizaron la estrategia para que el MAS, esta vez bajo el liderazgo del economista Luis Arce, volviera al Palacio Quemado. 
 
Esta elección, según detalló el líder boliviano, se debió en buena medida a la pésima gestión económica de Áñez y su gobierno, que en pocos meses dilapidó los recursos del país y contrajo deudas con los trabajadores, situación que solo empeoró con la pandemia. 
 
Nada va a cambiar, no hay democracia en los Estados Unidos
 
Al ser consultado sobre las relaciones de Bolivia con el gobierno demócrata de Joe Biden, Morales aseguró que «no va a cambiar nada», pues el «capitalismo supremacista y racista» dio paso al «capitalismo clasista».
 
En su opinión, en ese país «no hay democracia». «El pueblo norteamericano o estadounidense vota, sufraga, pero no gobiernan ni los republicanos ni los demócratas, gobiernan las transnacionales», al tiempo que el gobierno de turno se erige como el «designado por Dios para gobernar al mundo», agregó. 
 
Coincidiendo con lo expresado por muchos analistas, considera que acaso se producirán algunos pocos cambios relacionados con las políticas sociales, sin que ello represente ninguna transformación de su modelo económico, que se sostiene a partir de la expoliación de los pueblos del mundo. 
 
«Cuanto más humildes, pobres e ignorantes es más sencillo para ellos dominarnos, someternos y robar nuestros recursos naturales. Esa es la lucha histórica de la humanidad», subrayó el exmandatario.
 
Sobre las relaciones con ese país, aseguró que deben desarrollarse en el marco del respeto mutuo, en lugar de utilizar asuntos como la lucha contra el narcotráfico para eludir su responsabilidad de ser el país con consumo más alto de cocaína y acusar a otros de incumplir con los acuerdos internacionales en la materia. 
 
La lucha es siempre permanente
 
Evo Morales relató que durante su primera semana en México, el desconcierto lo sobrepasó, pero se recuperó rápidamente e instó a su compañero de luchas, Álvaro García Linera a retomar la lucha, que en su opinión, es «permanente, ideológica, programática, cultural, social». 
 
Por eso, pese a la feroz persecución que desató el gobierno de facto en su contra y de sus partidarios, no se amilanó e intentó usar las redes sociales y los medios de comunicación para exponer la verdad de Bolivia.
 
«Tanto en México como en Argentina me dijeron que yo no podía como refugiado o como exiliado hablar sobre México en Argentina, pero yo por normas si podía hablar sobre Bolivia era mi derecho y aproveché los medios de comunicación», indicó al respecto.
 
¿Qué hará Evo Morales en el futuro?
 
Inquirido por la agencia española acerca de si se postulará nuevamente como candidato presidencial, el líder indígena aseveró que si bien está constitucionalmente habilitado para hacerlo, considera que ahora su papel es aportar «a la gestión pública». 
 
Explicó que esta decisión no está relacionada con el hecho de que sus detractores afirmen que habría intentado perpetuarse en el poder, al aspirar a un cuarto mandato. 
 
«Acá en Bolivia hemos demostrado que la continuidad da resultados. Eso sí, cuestionan a Evo, a Bolivia, pero no a los de Alemania. Cada país tiene su propia particularidad, evidentemente la derecha usó muy bien el tema de la continuidad», dijo.
 
De momento, además de participar en actividades políticas, el exmandatario está retomando sus labores como piscicultor, pues pese a tener algunos ahorros, aseguró que debe trabajar para mantenerse. 
 
«Yo no hice plata en casi 14 años de presidente, ahora tengo que trabajar. Viajo por tierra en carro prestado, no saco créditos. Para viajar me garantizan los viajes para poder asistir a los eventos», concluyó.
 
(LaIguana.TV)
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