La banda criminal que gira en torno a la figura de Juan Guaidó, la cual mantiene secuestrada y usurpa funciones en la refinería venezolana Citgo con la complicidad del Gobierno de Estados Unidos, ahora se inventó una especie de misión social -como las creadas por el Gobierno Bolivariano-, para tratar de tapar los multimillonarios robos en dólares ejecutados contra el Estado venezolano al apropiarse indebidamente de los recursos y bienes de la refinería que es filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA), así como de los fondos de la Fundación Simón Bolívar que eran destinados para atender a pacientes con enfermedades graves, teniendo como prioridad a niños.

En un video difundido en Twitter, la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, protagoniza el «lanzamiento» de lo que este grupo criminal decidió llamar «Plan Madre María de San José», el cual según ella es creado «gracias a la Ley especial del Fondo para la Liberación de Venezuela y Atención de Casos de Riesgo Vital».

Según dice Rosales, este plan, que toma el nombre de la beata católica, es «para que juntos construyamos un país en el que la salud sea para todos y no para unos pocos».

Recordemos que hace poco más de tres meses fue capturado en flagrancia el extremista venezolano Roland Oswaldo Carreño Gutiérrez, quien se hizo famoso por ser un comunicador dedicado a la farándula, pero que más recientemente se convirtió en el principal operador financiero del grupo sedicioso Voluntad Popular.

Carreño, tras ser capturado por las autoridades venezolanas, confesó que su función era controlar el dinero robado a la Fundación Simón Bolívar de la refinería venezolana Citgo, el cual estaba destinado a atender a niños venezolanos con enfermedades graves y que tras ser usurpada por el clan Guaidó, estos pequeños dejaron de recibir ese apoyo.

Carreño fue capturado por las autoridades venezolanas cuando se disponía a entregar 12.000 dólares que llevaba en efectivo. Eso, además de un lote de armas de guerra tipo AR15 que serían -presuntamente- utilizadas para generar acciones violentas en Venezuela, incluidos asesinatos de altos funcionarios públicos.

Cada seis meses, las personas que controlan la Fundación hacían un envío de dinero a Carreño y otros secuaces. Estos movimientos se dieron justamente cuando los representantes de los niños enfermos recibieron una notificación que no recibirían más apoyo y que deberían correr ellos mismos por los gastos, esto sin importar situaciones de, incluso, niños expuestos a la muerte, como el caso de varios infantes internados en clínicas en Argentina.

(LaIguana.TV)

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