El Gobierno venezolano condicionó el diálogo con la Unión Europea (UE) a la reversión inmediata de las medidas coercitivas unilaterales y al abandono de la agenda injerencista por parte de Bruselas contra la nación bolivariana.

La reacción de Venezuela se produce tras un pronunciamiento de Alemania, que calificó la expulsión de la Jefa de la Delegación de la UE en el país, Isabel Brilhante Pedrosa, como «inaceptable» y demandó su reversión.

Berlín también acusó al Gobierno de Venezuela de «cerrar importantes canales de comunicación, en lugar de resolver la crisis que se avecina en el país y mejorar la terrible situación de los derechos humanos».

En Twitter, el canciller Jorge Arreaza respondió que «las medidas coercitivas, las interferencias sistemáticas en asuntos internos, el desconocimiento de instituciones soberanas y el apoyo a factores golpistas y violentos por parte la UE (Alemania), deben ser acciones revertidas de inmediato, para reactivar diálogo con Venezuela».

Las tensiones entre Venezuela y la UE han escalado durante esta semana. El lunes, el Consejo de Asuntos Exteriores decidió sancionar a 19 funcionarios venezolanos por participar o haber facilitado las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre.

Además de expulsar a Brilhante, el Gobierno Bolivariano replicó a la agresión entregando cartas de protesta a los embajadores de Alemania, Francia, España y los Países Bajos, pues estas naciones fueron las promotoras de la nueva ronda de medidas contra el país.

Asimismo, el presidente Nicolás Maduro advirtió que si la UE no revoca las sanciones, se suspendería el diálogo.

«La cúpula de la UE se equivocó con nosotros. (…) Se meten con un país entero ¿y esperan que le demos las gracias por agredirnos? No. O ustedes rectifican, o con ustedes no habrá más nunca ningún tipo de diálogo, señores de la Unión Europea», dijo Maduro el miércoles durante una transmisión televisada.

(LaIguana.TV)

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