De acuerdo con un informe del Parlamento alemán –Bundestag– entregado a la revista alemana Telepolis, el exdiputado Juan Guaidó carece de legitimidad jurídica para gobernar en Venezuela. 

Esto se suma, como recuerda el portal de investigación venezolano Misión Verdad, a un conjunto de acciones que ha adelantado la Unión Europea para echar marcha atrás al reconocimiento que hicieran de Guaidó como «presidente interino», tras su autoproclamación en enero de 2019. 

La señal más clara en esa dirección la ofreció el ente comunitario el pasado 25 de enero, cuando en un comunicado suscrito por sus 27 Estados miembros, rebajó al político al estatus de «interlocutor privilegiado».  

«Esto causa la impresión de que con ello la UE pretende vincular su política de apoyo a las fuerzas de la oposición en menor medida a la persona de ‘Guaidó’, queriendo más bien reforzar su atención en los distintos actores de la sociedad civil y de los grupos de oposición (de la en sí dividida oposición). Sin embargo, el Parlamento Europeo sigue apoyando en su mayoría a Guaidó», explica el informe intitulado, según su traducción al español, «Cuestión de reconocimiento del ‘presidente interino’ Juan Guaidó tras las elecciones parlamentarias en Venezuela del 6 de diciembre de 2020». 

En una nota firmada por Harald Neuber en Telepolis, se asegura que el ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania estaría pretendiendo ocultar el fracaso de su apuesta por Guaidó, tras el cuestionamiento que formulara el Servicio Científico del ‘Bundestag’. 

«Al mismo tiempo, los juristas parlamentarios confirman que el autoproclamado presidente interino del país sudamericano, Juan Guaidó, ya no tiene derecho a gobernar», se añade en el trabajo periodístico.

En opinión del autor, este juicio jurídico sobre la legitimidad de Guaidó en Alemania, «no solo confirma el fracaso de su estrategia para derrocar al presidente en ejercicio Nicolás Maduro, sino también el fracaso de sus partidarios internacionales». 

A solicitud de Telepolis, el gobierno federal admitió que «había reconocido sistemáticamente al embajador del gobierno de Maduro –el almirante Orlando Maniglia– como representante oficial del país durante los últimos dos años».

La revista recuerda, asimismo, que el gobierno encabezado por Angela Merkel decidió reconocer a Guaidó como «presidente interino» a inicios de febrero de 2019, siguiendo la pauta dictada por la administración Trump, a la que se sumaron «más de 50 gobiernos, la mayoría de los cuales eran estados miembros de la OTAN y liderazgos latinoamericanos de derecha». 

Sin embargo, esta táctica de presión internacional no rindió los frutos deseados, porque el exparlamentario nunca pudo alzarse con el poder «y fracasó con varios intentos de golpe».

Esta decisión fue puesta en tela de juicio en el informe que el Servicio Científico del ‘Bundestag’ presentó a Telepolis, si bien no se trata de la primera crítica formulada desde el mismo seno del poder federal alemán, pues en febrero de 2019, los juristas parlamentarios habían advertido que el reconocimiento de «un contrapresidente extranjero sin poder gubernamental» era «cuestionable según el derecho internacional».

En aquel momento se adujo que sería problemático «el reconocimiento (prematuro) de un político de la oposición como presidente interino que aún no se ha afirmado efectivamente en la estructura de poder de un Estado».

Sobre este punto vuelve el experto en derecho internacional público, Jost Delbrück, cuyas declaraciones son citadas en el informe del ‘Bundestag’ para sustentar la ausencia de andamiaje jurídico internacional del pseudogobierno de Guaidó.

«El reconocimiento no deberá ser prematuro, es decir, no deberá producirse antes de que el nuevo poder estatal se haya impuesto definitivamente (…). El reconocimiento prematuro por sí solo (…) no convierte al gobierno en legítimo. Carece por tanto de efectos jurídicos internacionales. Por otra parte, supone una violación del poder estatal legítimo, mediante la cual aquel que reconoce se expone a la responsabilidad internacional derivada de hecho ilícito, encontrándose además con considerables objeciones desde el aspecto del aseguramiento de la paz», arguye el experto.

Adicionalmente, grupos parlamentarios de izquierda y derecha, han objetado la política exterior de Berlín hacia Venezuela, incluyendo la aplicación sanciones.  

La fracción de ‘Alternative für Deutschland’ –Alternativa para Alemania–, un partido de extrema derecha, dijo a través de su portavoz en política exterior, Armis-Paulus Hempel, que «el gobierno federal trató de lograr un ‘cambio de régimen’ con otros y comenzó a estrangular económicamente al país y reconoció a un político de la oposición como presidente. Numerosos estados de la UE siguieron esta política grotesca bajo el derecho internacional e incluso recibieron a los enviados de los políticos de la oposición como ‘embajadores'». 

De su lado, Heike Hänsel, diputada por ‘Die Linke’ –La Izquierda– aseveró que su organización había tomado nota del informe presentado por la relatora especial de la ONU durante su visita a Venezuela y exigió el fin de las sanciones. 

«Teniendo presente el informe de investigación preliminar de la relatora especial de la ONU Alena Douhan, según el cual las sanciones impuestas también por la UE han agravado clara y gravemente la situación humanitaria y económica en Venezuela, además de afectar a toda la población, las nuevas sanciones de la UE contra Venezuela son irresponsables», declaró Hänsel luego que Bruselas anunciara una nueva ronda de medidas coercitivas unilaterales sobre 19 funcionarios venezolanos. 

(LaIguana.TV)

 
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