La activista Greta Thunberg es más que una adolescente que se preocupa por el cambio climático, tras ella hay un lobby importantes de empresas, que interesadas en la transición al corporativismo verde, aprovechan su imagen y buscan aliarse, hasta se ha llegado a presumir que estas empresas patrocinan a la activista.

Así lo explicó la periodista Nailé Manjarrés en una edición de Entre Líneas para la LaIguana.TV, y agregó que uno de los empresarios con que se le ha visto más vinculada es con Igmar Rentzhog de Global Challenge, que es un laboratorio de ideas que aglomera un grupo de empresas que están buscando el cambio global de uso de energía renovable.

La fundadora de Global Challenge es Kristina Persson, exmiembro del Partido Socialdemócrata y ministra del gobierno sueco entre 2014 y 2016. Otros miembros del laboratorio son: David Olsson, miembro de Svenska Bostadsfonden, uno de los fondos inmobiliarios más grandes de Suecia —y a cuya Junta pertenece Rentzhog—; Gustav Stenbeck, cuya familia controla la empresa de inversión sueca Kinnevik.

En la Junta también está Petter Skogar, presidente de KFO, la asociación de empleadores más grande de Suecia, y Anders Wijkman, expresidente del Club de Roma y miembro del Parlamento Europeo entre 1999 y 2009.

Otro miembro destacado es Nystedt Ringborg, asesora de la Agencia Internacional de Energía y exvicepresidenta de la corporación multinacional suizo-sueca ABB que opera en áreas de robótica y energía, entre otros.

Thunberg busca abrir paso a estas nuevas empresas que intentan cambiar el uso de combustible fósil por energía renovable, armazón que vienen construyendo Suecia y Noruega en los últimos tiempos para apoderarse del futuro, cuestión respetable, lo que no se entiende es la razón de por qué sus representantes niegan que ella posea algún vínculo con dichas empresas.

(LaIguana.TV)

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