Este viernes, durante una reunión virtual a propósito de los 30 años de la firma del Tratado de Asunción, con el que quedó establecido el Mercado Común del Sur (Mercosur), los presidentes de Argentina y Uruguay protagonizaron un aireado intercambio relacionado con la gestión interna del bloque regional.

Alberto Fernández, que ejerce la presidencia pro témpore del organismo desde el 16 de diciembre de 2020, ha insistido en la necesidad de fortalecer el Mercosur internamente antes de aprobar flexibilizaciones que le permitirían a sus países miembros suscribir individualmente acuerdos tratados de libre comercio, una postura que no comparten los restantes mandatarios, todos en la derecha del espectro político.

La polémica la instaló el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien en su intervención señaló: «Defendemos la modernización del bloque, como la actualización de las tasas arancelarias externas. A Brasil le gustaría destacar la importancia de la reunión que los cancilleres van a realizar en abril en materia de revisión de las tasas y aranceles propuesto por Brasil».

Si bien Bolsonaro no atacó directamente la posición de Argentina, cuando fue el turno de Uruguay, Luis Lacalle Pou enfiló armas contra Fernández, al señalar que el ente subregional tenía ya suficiente peso internacional y advertir que no debía convertirse en un «lastre».

«Obviamente que el Mercosur pesa, obviamente que su producción pesa en el concierto internacional, lo que no debe y no puede ser es que sea un lastre. No estamos dispuestos a que sea un ‘corset’ del que nuestro país no pueda moverse», dijo.

Adujo, además, que los pueblos «exigen oportunidades de progreso en distintos planos», razón por la cual su gobierno se sentía obligado a «responder a ese clamor», sin que ello implicase «atentar contra los intereses de los otros pueblos».

Ante esto, Fernández ripostó: «Hago hincapié en terminar con esas ideas que ayudan tan poco a la unidad, en momentos en que la unidad tanto nos importa. No queremos ser lastre de nadie. Si somos un lastre, que tomen otro barco».

Respecto de las demandas de «progreso» a las que aludió su homólogo de Uruguay, el presidente argentino respondió con una propuesta concreta relativa a la implementación del concepto de «regionalismo sanitario solidario», propicio para el tiempo pandémico actual.

«Tenemos las capacidades humanas y materiales para trabajar cooperativa y solidariamente a fin de llevar alivio y soluciones a nuestros pueblos, y particularmente a los más vulnerables», señaló al respecto.

(LaIguana.TV)

 

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